Indudablemente faltaba en mi colección una pieza de relojería gruesa. Mis preferencias iban por un reloj de suelo, uno de estación, uno de pared, un cuco, uno de sobremesa, … Al final, entre los precios elevadísimos de los primeros, y una mezcla entre difíciles de conseguir en buen estado, o también de precios caros, opté por un reloj de barco. Pero al final, no me salió tan a cuenta.

En mi caso una variante del legendario Vostok 5-ChM, un reloj que equipaban buques y
submarinos, y que se montaban tanto en el puente, como en otras estancias dedicadas, tales como la salas de radio y salas de oficiales.

Estos relojes empezaron a fabricarse en la década de 1940, por lo que llevan más de 70 años sirviendo. Cuando paró la producción de estos aparatos debido a la introducción de los relojes de cuarzo, los restos de stock se agotaron tan rápidamente que algunos años después, Komandirskie K-35, decidió volverlos a lanzar exactamente igual que habían sido, estando todavía en producción y a la venta, junto al resto de modelos de Boctoc.

Historia y romanticismo tiene mucho, aunque también ciertas utilidades prácticas. Lo habitual en un reloj de cuarzo de esta índole es que consuman sobre 1 vatio, lo que representa 0,7 KwH al mes, lo que aunque parece despreciable, resulta en un gasto del orden de 2€ al año, y que nos podemos ahorrar fácilmente recurriendo a una tecnología centenaria, los relojes de pared de cuerda.

El reloj se entrega en una efectista caja de cartón, haciendo referencia a Wostok / Boctok, la fábrica de Chistopol, y con un submarino. Muestra la fotografía de un reloj, pero se trata de la variante 5-ЧМ М3-2 / 5-Ch M3-2. Al abrir la caja, nos topamos con un agradable detalle de la factoría, se incluyen además del reloj, su manual de instrucciones/garantía (en ruso), y la llave, 3 resistentes alcayatas y sus correspondientes tacos de plástico, para poderlo anclar directamente en la pared.

Cogerlo impresiona. Sus dimensiones no son exageradas, 210 mm de diámetro y 74 mm de altura, similar a un reloj de cocina de tamaño pequeño. Pero con un peso de 2,8 Kg. Ello se debe a que la carcasa es de aluminio resistente a la corrosión, con una tapa con cristal mineral que se cierra casi herméticamente, de modo que no solamente es resistente al polvo (Dust Resist), sino también resistente a las salpicaduras (Water Resist). De hecho cuando se encontró el submarino K-141_Kursk, apareció el reloj 5-ChM. En muchos otros casos, se ha encontrado que buques hundidos, tenían un Vostok que aún funcionaba, o lo hizo una vez secado, sin mayores cuidados. A diferencia de hoy en día, es difícil encontrar en este aparato algún componente de plástico.

Me gusta del M3-36, su esfera blanca sobria, y casi estéril. Únicamente un discreto “Fabricado en Rusia” en la zona inferior. No sólo lo hace más legible y funcional, sino que es también más fiel a los relojes montados en la época, que salvo las franjas blancas y rojas de los RRO, primaban la discreción. En realidad, como ocurre con los Komandirskie o los Molnija, las serigrafías y los grabados, quedaban restringidos a ediciones especiales conmemorativas, a diferencia de la actualidad, donde las marcas pretenden atraer la exportación, y a los turistas occidentales con esos motivos y decoraciones.

Se diseñaron pensando en resultar robustos, duraderos y fiables. Todavía se ven modelos funcionando desde hace 30 años sin apenas mantenimiento, y quedan unidades de hace 50 o 60 años todavía cubriendo su cometido.

Monta un calibre de fabricación propia a base de cuerda manual con 12 rubís, y 18.000 vph, que acredita una increíble reserva de marcha de 8 días, es decir, puedes olvidarte de él durante más de una semana. Los valores que yo he contabilizado, indican una autonomía de 8 días y 6 horas. Excediendo las especificaciones, como es habitual, pero por algún motivo, esperaba más de margen, quizás 9 días, a tenor que cuanta menos carga queda, más se afecta la precisión. Debo decir, que no parece ser el caso, y la regularidad en estos 8 días, es muy buena. Es posible que aumente su reserva de marcha, a medida que la cuerda se vaya descargando y cargando más veces.

La llave para darle cuerda, es la misma que cierra la tapa del reloj, así que tampoco necesitaremos montones de herramientas para manejarlo. El problema es que la llave de apertura, situada en la zona lateral a las 3, de la portezuela, es fácil que choque con la pared donde lo tengamos colgado, así que o bien lo inclinamos un poco, o bien optamos por un protector tipo soporte de madera, tapiz, o como en mi caso, una sencilla lámina de corcho.

Para remontarlo, esto es, darle cuerda, debemos abrirlo con la llave, y dar cuerda esa misma llave en el interior de la esfera en la zona de las 6 horas. Sorprende que apenas 3-4 vueltas completas sean suficientes para tanta autonomía. El secreto, es el efecto palanca que hace la llave de gran tamaño.

Su funcionamiento es muy silencioso cuando lo tenemos cerrado, algo que llama la atención viendo su tamaño, pero que era fundamental en buques de guerra, que ante eventuales amenazas, a raíz de la popularización del sonar, requerían de silencio absoluto para no ser torpedeados, o para poder escuchar lo mejor posible las transmisiones de radio.

En la parte posterior, se encuentra completamente cerrado, así que no hay ayuda que facilite ponerlo en hora como en otros relojes. El procedimiento cuando se conoce, no entraña mayor complicación. Simplemente debemos mover con suavidad la manecilla de los minutos en sentido antihorario hasta llegar a la hora deseada. El mecanismo se encargará de mover automáticamente la aguja horaria. Según se dice, el segundero acepta la misma sistemática, aunque da algo de respeto, y sinceramente lo encuentro innecesario llegar a esos niveles.

Los valores declarados son muy buenos, francamente mejores que sus compatriotas de pulsera. A saber: +/- 90 segundos de desviación cada 6 días a 20 +/- 5 °C y una humedad relativa del 80%, es decir, +/- 15 segundos/día. Desviación de +/- 1 segundo por 1 °C por día en el rango de temperaturas de funcionamiento de -25 a +50 °C. En cierto modo, es también resistente a temperaturas extremas. Además, resiste los campos magnéticos, aunque la marca no habla de cifras.

El mío vino de la fábrica retrasando unos 50 segundos al día. En la esfera, ubicado a las 12 en punto, tenemos una palanca para ajustar su velocidad marcha, y por tanto su precisión, de una manera realmente fácil. Como es habitual, desplazándola hacia el (-) haremos que el movimiento retrase, y hacia el (+) que adelante. Según indica la fábrica, esta palanca permite corregir desfases de entre -4 y +4 minutos diarios. Por la forma de ponerlo en hora, es conveniente dejarlo que adelante un poco, en vez de que retrase, pues esto nos obligaría a dar casi 12 vueltas completas con la minutera.

En menos de 5 minutos, los tuve regulado a unos increíbles +3 segundos/día, y es que efectivamente Boctok no nos engañaba al hablar de máximos de 15 segundos/día, que como vemos se han mejorado fácilmente, llegando a unos extremos, iguales o mejores que relojes mecánicos de pulsera de más de 1.000€.

A la hora de ajustarlo, es importante hacerlo una vez instalado, para dejarlo regulado en la posición en la que estará funcionando. Como todos los relojes, el ritmo varía de una postura a otra, en su caso, hasta 20 segundos/día. La ventaja es que un reloj de pared no se mueve del sitio, así que una vez lo tengamos, su ajuste durará mucho tiempo.

Cabe recordar, que la medición del tiempo, era de importancia clave en el ámbito naval, para realizar seguimientos de rumbos, especialmente en submarinos en inmersión, lo que explica el porqué de tanto énfasis por parte de la índustria soviética en cuidar la precisión.

Algo que me habría gustado, sería que incorporara lumen, algo muy útil de noche, y bonito a la vez. No se me borra la imágen de un barco a oscuras con este reloj iluminado.

Un artículo que aunque no seas aficionado a la horología, queda bien en cualquier estancia casa, donde además del placer de su funcionamiento, gozarás de algo casi desconocido.

Actualizado a domingo 13 de marzo de 2016. 17:12:
Lleva ya un par de meses colgado en la pared y funcionando tras el ajuste. Los resultados no podrían ser más satisfactorios: +20 segundos a la semana, es decir, algo menos de 3 segundos/día.