Como ya os comentaba en el artículo sobre los old school de Casio, el F-84W es el modelo digital más longevo de la gama. No en vano, se lanzó en 1985 en sustitución del F-85W (1982), F-86W (1983) y del al F-87W (1984). Así que orgullosamente está en la celebración de su 30 cumpleaños, que ahí es nada.

El motivo de su poca popularidad es que como vimos con el GW-5000, el F-84W, siempre ha sido un modelo exclusivo para el mercado japonés (JDM), lo que ha hecho que su algo más moderno hermano, el F-91W, haya sido el elegido para ocupar las muñecas de europeos y americanos. Incluso recientemente, el F-91W, se encuentra también a la venta en el mercado japonés.

De entre el elenco de modelos de Casio, el F-84W, empezó montando el módulo 587. Sin embargo a partir de 1989, pasó a equipar el 593 que monta en la actualidad, y que en aquella época, se había inaugurado con el F-88W. El 593, es de hecho el mismo que vemos en otros populares modelos, el citado F-91W, pero también el A-158W, o el W-59.

De modo que afectos prácticos, es idéntico en prestaciones al popular F-91. El precio es además mucho más económico en este caso, estando los PVP recomendados en el orden de los 3.000 yen (22€) para el F-91W, y de 3.500 yen (26€) para el F-84W. Pero es que además, por economía de escala, es factible conseguir un F-91W por 7€, pero difícil conseguir un F-84W por menos de 11€.

De esta forma, es difícil de justificar racionalmente el F-84W, en favor del F-91W, por no decir imposible. Analicemos sus diferencias.

Lo primero que vemos es el frontal, más elegante y espartano en el F-84W, algo que puede gustar más o menos, pero que con la serigrafía de Lithium, nos lleva de inmediato a otra época. Muy al gusto oriental, y de otra época, es un reloj algo más delgado, y con una correa que pese a sus idénticos 18mm en las asas, acaba estrechándose notablemente a 9mm, al tiempo que lo hace la hebilla. La correa es más corta aún que en el F-91W, así que cuidado si tenemos la muñeca grande, porque probablemente no nos sirva. En cualquier caso, las correas son intercambiables entre la mayoría de Casio Collection de las series F y W.

Lo siguiente que vemos, son sus superioridades, fabricado en Tailandia como muchos G-Shock en vez de China como otros modelos más baratos, parece tener unos materiales ligeramente mejores. El molde de la caja está más elaborado con hendiduras que le dan un toque distinto, aunque al final sirvan para poco más que acumular la suciedad. La correa tiene también relieves que hacen que sea más fácil de poner, y que son agradables al tacto.

El resto, es casi lo mismo que ya conocemos, cristal de resina como siempre, hebilla de plástico como se hizo habitual en las últimas décadas, … En el fondo, ninguna ventaja abrumadora sobre la que poder incidir.

Ahora bien, casi todos podemos gastar 12€ en un reloj, y no nos viene de una diferencia de 5€ más o menos, así que si esos miserables 5€, nos hacen sentir el encanto de ser el Casio con más historia en el mercado, una herencia, que posteriormente daría el relevo a modelos tan populares en la actualidad, o nos da acceso a un modelo tan exclusivo y poco visto como éste, ¿por qué no hacerlo? Tendremos el placer de equiparnos con un instrumento, que se diseño en otra época, y con otros valores. Donde sus puntos fuertes eran el precio asequible, y la tecnología, y que a pesar de todo, siguen dando guerra en la actualidad sin apenas modificaciones.

Ojalá que Casio nunca lo retire de su catálogo, y todos podamos llevarlo en nuestras muñecas durante otros 30 años más.