Presentado en 2009, el Casio GW-5000, conocido por muchos como El Príncipe, en honor al DW-5000 original que era El Rey, parece a ojos de un extraño exactamente igual que cualquier otro miembro de la familia 5600. De hecho, si profundizamos un poco más, podremos ver que es en realidad casi idéntico al GW-M5610, lleva el mismo módulo 3159, y por tanto con las mismas funciones, y su tamaño es casi el mismo 48,9mm X 42,8 mm X 13,5 mm, aunque en realidad fuera un año anterior. Desde 2012, tras la producción inicial agotada, aparece un nuevo GW-5000, con unas células solares mejoradas.

Sin embargo, con un precio de venta recomendado de 38.000 yen, unos 300€ al cambio actual, es 2,5 veces más caro que su hermano. Más aún, como el GW-5000, es un modelo comercializado sólo para el mercado interno japonés, a todo ello, habrá que sumarle los correspondientes gastos de transporte y aduanas, que fijaría un precio cercano a los 400€. Mucho dinero al fin y al cabo, para un reloj que a los profanos les resultará casi igual que un Casio de resina de 10€, y en el mejor de los casos, pasará desapercibido como un DW-5600 de 60€.

De forma inexplicable, viene en una caja de cartón, típica de los modelos JDM (Japanese Domestic Market), y sin lugar a dudas, menos espectacular y aparente, que el resto de los modelos más económicos de la serie 5600, empaquetados en la habitual lata G-Shock.

Así que veamos entonces las diferencias, y así veremos si justifican o no el precio.

El primero motivo, es puramente de economía de escala, un producto que se vende en un mercado pequeño como el japonés, en vez de globalmente, es más caro, y si es más caro, se vende todavía menos, lo que hace que se encarezca aún más. De este modelo, se producen solamente unas 4000 unidades al mes. Es una diferencia importante, más de índole estratégica de la marca que otra cosa, y de la que ni tenemos culpa los consumidores, ni nos interesa.

De modo que la primera diferencia real que encontraríamos, es que está fabricado en Japón, a diferencia del 5610 que lo está en China, y que según se estima, representaría cerca del doble en cuanto a incremento de precio de producción. Desde luego los acabados son superiores. En cualquier caso, es algo que Seiko suele dejar elegir en sus gamas medias y bajas, con un incremento no mayor al 20% del precio. O por ejemplo Citizen y Orient, que manufacturan allí sus modelos más relevante, sin llegar a esos niveles de sobrecoste.

La primera diferencia real, hay que buscarla en su parte de atrás, y por ello pasa tan desapercibida. Es la caja de acero con tapa a rosca tipo Rolex Oyster, a diferencia de la mayoría de relojes G-Shock, que son de resina reforzadas con acero, y con tapas atornilladas sobre la resina. Un claro homenaje a la resistencia y durabilidad del DW-5000C (1983) y del DW-5600C (1987). Ello hace que su peso sea de 73,8 g, comparado por ejemplo con los 51 g del 5610. Tampoco debemos llevarnos a engaño, se venden multitud de relojes que ofrecen cajas roscadas por una fracción de ello.

El último motivo, son los materiales. Por ejemplo la caja, lleva un recubrimiento completo con DLC (Diamond Like Carbon Coating) sobre el acero, ofreciendo propiedades parecidas al diamante que le dan mayor resistencia, y menor desgaste. Una tecnología altamente exclusiva, y por ende, cara. El resto de las resinas, lo que incluye entre otras cosas la correa y el bisel, están construidas con mejores materiales, más flexibles y agradables al tacto.

Vemos también que es un reloj más sobrio, y discreto con tonos negros y grises en la esfera. Y aunque es muy sutil, las resinas son de un color gris oscuro, en vez de negro. Personalmente, me gusta más la estética del 5610, colorista, y con mayor inspiración en los modelos de antaño.

Sin embargo, todo tiene un punto de irracionalidad, y sabiendo que no vale lo que cuesta, sería incapaz de recomendarlo como norma general. Pero, si buscas una caja de acero roscada, y en el envoltorio digital más puro y clásico, próximo a la perfección, entonces no tienes muchas más opciones que este GW-5000, y por lo tanto, deberás estar dispuesto a pagarlas, como casi siempre ocurre.

Solamente tú, disfrutarás la sensación del acero DLC acariciando tu piel, mientras pasa totalmente desapercibido al resto, su peso más elevado, y una apariencia que lo hace algo más grande que los 5600. Sabrás que llevas un reloj tremendamente exclusivo, casi único. El summum en cuanto a calidad en relojes digitales Casio. Una prueba más del Efecto Veblen en tu muñeca.

Si lo haces, no olvides combinarlo con el brazalete compuesto Made in Japan del GW-5600BC/GW-M5610BC/GW-6900BC como hice con mi GW-6900, el accesorio perfecto en cuanto a durabilidad y comodidad, y haz acopio de uno o dos biseles y correas, para que tengas recambios en las próximas décadas, porque por lo demás, tendrás un reloj que te dará muchos años de satisfacciones.

Además del cristal de zafiro que mencioné en su momento, se podría mejorar:
Botones, hebilla y tornillos con DLC como el GW-5000B, el bisel con letras más oscuras; o la trabilla metálica del DW-5030.