Si el F-87W fue mi primer Casio, el W-66, fue el último Casio en mi historia. No fue el último reloj de esta marca, porque luego vendrían un TGW-10 y un MW-304. Imagino que al irse haciendo uno mayor, así como la crisis que sufrió Casio durante los años 90, fue la razón de que este tipo de relojes quedaran en el olvido, hasta la llegada del Casio W-59 muchos años después, y también hace muchos años desde hoy, que sería mi nueva toma de contacto con los básicos de Casio.

El Casio W-66 vino a compensar aquel otro efímero Casio que me robaron cuando tenía 13 o 14 años, y del que no recuerdo el modelo. Fue un regalo de mi abuelo, al que le obligaba a ir de relojería en relojería buscando modelos, mirando escaparates, y preguntando a dependientes. Los Casio de series F y W, en aquella época representaban lo máximo en cuanto a tecnología made in Japan, a unos precios asequibles, que no baratos.



Por su valor sentimental, aún lo conservo, muy dañado debido al uso que tuvo, y sin correa, pero ahí está, de acompañante en cuanto a recuerdos del F-87W.

Tal vez ahora que Casio se mueve hacia lo premium, nos cueste de creer que estos relojes duraderos, y con una avanzada tecnología, pese a ser la gama de entrada, eran mucho más completos que otros relojes de la época.

Con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta que este tipo de relojes digitales básicos, dentro de la gama Casio Collection, o sea lo que no muestran día del mes, ni ofrecen cuenta regresiva, son unos de los que más satisfacciones y disfrute me producen. Unos relojes de concepción y construcción moderna en la época, y que aunque se siguen vendiendo, hasta para la propia Casio son un recuerdo del pasado, con el sobrenombre de colección retro.

Fue el primer reloj Casio que vi con el grabado en la trasera de “Assembled in Malaysia” (Ensamblado en Malasia), ya por entonces me fijaba en aquellos detalles, y recuerdo que fue algo que no me gustó. Sin demasiado información procedente de Asia, no me podía imaginar los malos momentos que amenazaban a Casio fuera de Japón, y los cambios internos que estaban experimentando. La palabra ensamblado, nos denota claramente ese impasse, pues probablemente eran piezas japonesas, que se montaban y empaquetaban en Malasia. Hace un par de años, apareció un lote de W-66 en Amazon, y eran ya Made in Korea.



Esta pieza, vino en el mismo paquete de MJB Bitcoin de cobre gracias a Luis. Como con el El Casio F-87W de Carlos, o el Una bonita historia del Casio GMW-15 de Antonio su historia es triste, pero con final feliz. Luis, un entusiasta de los relojes Casio, se hizo cargo de él, pues su anterior dueño lo iba a tirar a la basura. Hasta que llegó el momento que él tampoco pudo ocuparse de él, y prefirió entregármelo a mi.

Nunca le tuvo un cariño a este digital, salvo por el hecho de ser un modelo de Casio antiguo

El modelo se lanzó en 1988, montando el archiconocido módulo 590 de Casio. Las primeras unidades, y aunque las primeras unidades si que fueron Made in Japan, la mayoría de las que se ven, no lo son: Korea, Malasia, y probablemente también Tailandia. Estuvo disponible en color azul, como los míos, y también en rojo. Quizás su aspecto más llamativo, fuera la serigrafía de la correa, como el W-19 o W-70, en un intento de Casio por acaparar la atención de los posibles compradores.

Ya sabéis que estas correas de PUR, no son muy duraderas, y se rompían a los 2, 3 o 4 años invariablemente, por eso esta unidad, monta la correa de un F-91W. Pero las serigrafías, eran todavía más efímeras, y al menor roce, iban difuminándose esas banderas de cuadros tan racing, y que tan bien le quedaban al reloj.

Actualmente, aún sin pila, podréis verlo en muchas mejores condiciones en el interesante artículo que publicó ZonaCasio, con el W-66 como uno de los protagonistas.

Por lo demás, como la serie W, ofrecía una resistencia al agua de 50M, superando a los F, un poco lo que luego sería el W-59 o el W-86.