Después de que recientemente Petrus del grupo Esselte haya anunciado el cierre de su factoría en Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona), con el fin de deslocalizar su producción, El Casco, sea probablemente la única opción que nos quede de productos de escritorio de alta calidad y producción nacional.

Su historia se remonta a 1920 en Eibar (Guipuzcoa), momento en que se funda por parte Juan Solozabal Mendive y Juan Olave Bilbao, dos antiguos empleados de >Orbea S.R.C., que en aquellos tiempos se centraba en la fabricación de armas de fuego, constituyen Olave, Solozaval SRC, centrada en la fabricación de revólveres de calidad, bajo las marcas El Casco, Duque y Tejó.

En 1932, lanzan la legendaria grapadora M-5, y continúan la producción de artículos de escritorio de calidad: grapadoras, perforadores, abrecartas, …

Durante los años 1980 y 1990, para defenderse de la mano de obra barata, optan por potenciar sus gamas de productos en plástico, con diseños de Guillermo Capdevila.

A partir de 2010 se trasladan a una nueva factoría en Elgeta (Pais Vasco), donde como antaño, llevan a cabo el proceso completo de manufactura.

Me regalaron hace 30 años una Nº30 en muy buen estado, y a día de hoy, a pesar todo el uso que tuvo en la oficina, y después para tareas estudiantiles, y domésticas, sigue magníficamente bien, lo que demuestra sus virtudes. Eso si, deberemos estar preparados para desembolsar unos 70€ por ella, una cantidad mucho más alta de lo que costaban en la época, pero que puede justificarse si consideramos que es un objeto casi eterno, y exclusivo hoy en día.

Es admirable cómo han reposicionado con éxito El Casco, para pasar de ser una marca de artículos de oficina de calidad, en una de artículos de escritorio de lujo. Un nicho de mercado, que de otro modo iría a menos, sobre el que han añadido tijeras, afilalápices, tinteros, cortapuros y hasta soportes para el móvil, que incluso, pueden llegar a utilizar el oro de 24 kilates como materia prima, o los complementos de marroquinería.

Como tantas otras veces, me desagrada que la calidad se haya convertido en lujo, y por tanto la aleje del disfrute de la mayoría, pero que al menos, sigue en activo, exportando a más de 40 países.

Una empresa, muy relacionada con la escritura, y de la que siento admiración, por sus productos selectos actuales, pero también por su buen hacer en sus casi 100 años de historia.