Fui un apasionado de las opiniones en Amazon.es. Es decir, de los que se curraba las reviews, y llegué a figurar en el Top 100. Hace unos días, decidí no hacer más revisiones de productos. Voy a seguir puntuando con estrellas cada artículo que compre, pero por mi parte, voy a abandonar su comunidad, incluyendo las respuestas a preguntas sobre productos.

Las razones son muy sencillas, no me gusta la política económica de la empresa en Europa, particularmente en España. Aunque sea legal, no es de recibo realizar una actividad económica aquí, y declararla en Irlanda.

Por otro lado, una organización, en la que Amazon como organizador, tiene ánimo de lucro, y los participantes no obtienen nada a cambio, no es una comunidad.

De manera que las revisiones de productos que me apetezca hacer, las haré aquí, y no en opiniones de Amazon, así el contenido seguirá siendo mío, y nadie obtendrá beneficio económico de él. Tampoco responderé preguntas de los usuarios, para eso Amazon tiene empleados, que contraten más personal, y ya está.

Tras esta, más extensa de lo que quisiera introducción, aquí vamos con mi análisis del Grundig Sonoclock 790

Desde siempre me han entusiasmado los LED de segmentos en color verde. Venía de un radiodespertador Sony ICF-318, que tras años de servicio, necesitaba renovar. A priori me interesaba un modelo que fuera radiocontrolado, para así olvidarme de los cambios de hora.

Es verdad que el ICF-318, tenía ajuste automático de verano/invierno (DST), pero si además sincronizaba con la señal DCF, pues mucho mejor, podía estar tranquilo que siempre estaría en hora.

Tras mirar muchos modelos, opté por el Sonoclock 790 de Grundig, que es además una marca a la que tenía mucho cariño, y parecía totalmente olvidada.

Este Sonoclock, es un producto de excelente calidad. Los dígitos no son ni grandes ni pequeños, pero si son lo suficientemente gruesos como para resultar muy legibles. Su intensidad no es muy alta, así que de noche se ven bien, pero no molestan. De día, la legibilidad dependerá de las condiciones de luz y contraste.

Otras novedades que no había visto anteriormente, es que cuenta con dos alarmas independientes, cada una de ellas, se puede configurar para sonar en buzzer, o en radio, la cómoda función WEC, que las desactiva automáticamente durante el fin de semana. El volumen de la alarma, va in crescendo, muy ingenioso. Puestos a pedir, me gustaría que el brillo del display pudiera adaptarse a la intensidad lumínica del entorno, algo que otros Grundig si que tienen.

Está disponible en color negro, y blanco. Opté por el negro que aunque más conservador, creo que soportará mejor el paso del tiempo. El diseño vertical, es muy moderno y bonito, pero fácil que con un golpe mal dado acabe en el suelo (9,5cm X 15cm x 7,5cm). Prefiero los tradicionales de forma horizontal, o de cubo. Por 27€, creo que vale lo que cuesta, ni más ni menos.

Como quería, es radiocontrolado, así que se pone automáticamente en hora cuando detecta la señal. A diferencia de otros radiodespertadores que he tenido, un botón permite visualizar los segundos, y el control de volumen es digital. La calidad de recepción de la radio, es muy buena, y el sintonizador es el clásico de rueda analógica. Un detalle interesante es que la posición del dial tiene un LED, así que podemos ver de noche la emisora que hemos elegido.

El punto negativo, un manual de instrucciones en varios idiomas, entre los que no figura ni el castellano, ni el inglés. Totalmente incomprensible que una vez comprado el producto, haya que recurrir a internet para localizar el manual. Si lo necesitas, puedes descargarlo aquí (519 Kb. en formato PDF). Parece una tontería, porque es en general fácil de utilizar, pero sin un manual que entiendas, es imposible ajustar la zona horaria, o adivinar lo que hace la función WEC.

En Amazon lo puedes encontrar a buen precio.