Para continuar con las reflexiones que inicié en la temporada con más campeones, hoy quiero hablaros de las cosas que menos me están gustando de la Fórmula 1 en esta temporada.

Es cierto que no es nada nuevo, pero si al menos son factores que estamos viendo que poco a poco van a más.

Evolución de motores congelada
Llevamos algunas temporadas con las evoluciones de los motores paradas, por restricciones de la FIA, y muchísimas más, donde los requisitos son tan estrictos que dejan poco margen a la innovación. Si lo que de verdad se quiere es potenciar la máxima prestación, rendimiento y eficiencia, está claro que ese no es el camino. Sería probablemente mejor, dejar la normativa más abierta, y limitar por ejemplo el consumo de combustible total a disponer durante la carrera.

Se argumenta que es una medida para reducir costes, pero en lo que a mi respecta no está tan claro, todos quieren ganar, y se gastarán el presupuesto que tengan disponible para quedar lo más arriba posible. Si los motores no pueden evolucionar, entonces las partidas se destinan a chasis, y aerodinámica, que tiene también unos costes elevadísimos. La diferencia está clara, la aerodinámica, y el chasis, difícilmente tienen aplicaciones prácticas en los coches de calle, o lo tienen en una factor muy marginal, mientras que lo motores si que pueden dar un beneficio social, con coches más potentes, y de menor consumo.

En este sentido el KERS me parece un modelo a seguir, reduce consumos, aumenta prestaciones, y que ya está disponible en algunos modelos de calle de alguna u otra forma. Y soy optimista en cuanto a los nuevos V6 Turbo, pueden allanar el camino para medidas de este tipo.

Pilotos que pagan por correr
Los pilotos de la F1, cobran en algunos casos, sueldos astronómicos. Sin embargo en otros, es mayor la aportación que hace el piloto al equipo. Bien porque lo haga sin cobrar, o hasta aportando el dinero de su bolsillo, bien, porque como es lo más habitual, trae patrocinadores que subvencionan la escudería.

No digo que en estos casos los pilotos no sean buenos, pero quizás no sean los mejores para ocupar ese asiento, sino simplemente los mejores consiguiendo dinero. Llevado al extremo, sería mejor caer bien, tener contactos, y buenas influencias, que saber conducir con velocidad.

El piloto cada vez es menos importante
Todos hemos visto que un buen piloto con un mal coche, apenas va a obtener resultados, mientras que a la inversa, se ha visto alguna que otra sorpresa. Probablemente en relación al punto anterior, vemos que poco a poco, el piloto cuenta menos en el conjunto del sistema, a pesar de los esfuerzos de la organización por impedirlo. Un buen paso fue eliminar gran parte de la electrónica y automatismos disponibles en los monoplazas, pero de nuevo, esto es una tecnología que indudablemente aportaría beneficios a los coches de calle, y que ahora que se va consolidando, se demuestra como no tan eficaz como pudiera parecer de cara a aumentar la importancia del piloto.

De nuevo me parece que el condicionante es la aerodinámica, que impide que los pilotos deban “luchar” con el coche, y que obligan a que para que haya adelantamientos, ésta deba romperse de manera artificial con el DRS. Si se limitaran las capacidades de agarre aerodinámico, los coches serían más difíciles de conducir, pero a cambio se podrían adelantar con más facilidad, y favorecer el espectáculo. Parte de su pérdida, podría compensarse con ruedas menos limitadas, y que poco a poco irían dando más grip, con un desgaste equivalente.