La producción de Molnija empezó en Chelyabinsk, en el año 1941, manufacturando relojes de pulsera, relojes de mesa, instrumentos, y relojes de bolsillo. Sin embargo en los últimos tiempos, ésta se centró casi exclusivamente en los de bolsillo.

Aunque no sería hasta 1947 que adoptaría su denominación definitiva. Cerró su producción en 2007, por lo que no es de extrañar que nuestro protagonista, sea un NOS (New Old Stock) fabricado en 2005. A día de hoy, su actividad se centra en instrumentos.

Esta edición es un homenaje a la Пограничная служба России (Servicio Fronterizo de Rusia), también llamada Пограничные войска России, Pogranichnyie Voiska Rossii (Fuerza Fronteriza de Rusia), un cuerpo creado en el siglo XVIII.

En el anverso muestra grabado el emblema del servicio, y la cruz en verde con la inscripción de Para el excelente servicio fronterizo (за отличную пограничную службу); mientras que el reverso incluye la insignia, también grabada y con detalles en verde.

El empaquetado es espartano, y de nuevo recuerda al Vostok Amphibia, una caja de plástico con sus instrucciones en ruso, y sin incluir leontina.

Tiene un hipnótico sonido mecánico de tic-tac, algo más acentuado que en otros relojes, y que se aprecia especialmente cuando se abre la cubierta.

El reloj respira duración en todos sus aspectos, como buen ejemplar de la industria rusa. Desde el tacto del botón de apertura de la tapa, hasta el de la corona cuando le damos cuerda. Externamente, tiene mejores acabados y calidad aparente que por ejemplo el Vostok.

La carcasa, está construida en alpaca o plata alemana (una aleación de cobre, cinc y níquel), y se ensamblaban casi completamente de manera artesanal. La esfera luce el emblema Made in Russia, en vez del Сделано в России, una prueba evidente de que corresponde a su última época, más destinada a la exportación, que al mercado interno.

El cristal es de resina en vez de mineral, un punto negativo en mi opinión, pero muy comprensible si lo que prima es su duración, y resistencia ante leves golpes, pero no así ante arañazos fortuitos.

Llama notablemente la atención su esfera auxiliar para el segundero situada a las 9, como colofón final a un diseño totalmente vintage, y muy propio de la época imperial.

Con un diámetro de 50 mm, y una altura de 13,3 mm, sus dimensiones están dentro de lo habitual en este tipo de relojes, es cómodo de llevar, y con la tapa cerrada no sufrirá desperfectos en el bolsillo, no obstante, debo reconocer que resultan mucho más espectaculares cuando son un poco más grandes. El inconveniente es que el marco que rodea la esfera es bastante ancho, lo que reduce un poco el espacio útil.

Monta el calibre Molnija 3603, con 18 rubís, resistencia a golpes, 18.000 bph, y carga por cuerda manual sin parada de segundero. El movimiento, fue una copia del Rolex de los años 40, sin apenas cambios durante su vida, y que posteriormente sería traspasado a Cortébert. En contra de lo que pueda parecer, no estaba diseñado específicamente para relojes de bolsillo, por lo que en la actualidad, todavía se puede encontrar en algunas de sus variantes, en las renacidas marcas de relojería rusa como Aviator, Volmax, Moscow Classic, Siberia, Sturmovik, …

Las especificaciones en cuanto a precisión de -20/+50 segundos/día, que en mi caso concreto se ha situado en los +13 segundos por día, que me parece un valor excelente, a tenor de mi experiencia previa con el reloj otros relojes de bolsillo de cuerda como el Woodford 1023. Ofrece una reserva de marcha de 41 horas.

Sus precios eran muy variables, aunque a modo orientativo puedo decir que el mío ha salido con su correspondiente descuento, e incluyendo el envío por unos 75€. Una cifra, que a tener de su calidad, precisión, y el valor histórico que tiene, me parece muy aceptable.