Seguimos reflexionando acerca de aspectos relacionados con la relojería, continuando con el artículo Vivir de las apariencias y la relojería. En esta ocasión sobre la creencia de que invertir en relojes es una buena forma de gestionar nuestro dinero. Dicha afirmación es generalmente falsa. Es decir, invertir en relojes no es una buena idea.

Digo en general, porque eso no quita que pueda haber casos concretos en donde un reloj se revalorice, pero por norma general no lo hacen. Recuerdo en mi niñez el Porsche 959 o el Ferrari F-40, unos automóviles que ya a los pocos meses de su aparición en el mercado empezaron a revalorizarse. Os hago memoria, en 1987 cuando aparecieron ambos modelos, tenían un precio de 40 millones de pesetas (unos 240.000 euros al cambio). En años reciente, hemos visto subastas en donde el F-40 se ha vendido por 1,1 millones de euros, y el 959 por 700.000. ¿Buen negocio verdad?

Pues realmente no tanto, porque si hacemos el cálculo teniendo en cuenta el aumento del IPC en España, y como ya vimos con Los relojes y los precios, nos daremos cuenta que esos 240.000€ de la época equivalen en la actualidad a unos 600.000€. No podemos despreciar el coste de mantenimiento que han tenido esos coches desde 1987. Para que un vehículo llegue a esas cifras en una subasta, debe estar en un estado completamente original y en perfecto estado de mantenimiento. Como explicaba en ¿Cuánto cuesta una vida tipo Corrupcíón en Miami, eso requiere en el caso de los coches revisiones oficiales de la marca cada 6 o 12 meses, lo usemos o no. En caso contrario, o si éstas no se realizan en talleres de la marca, el precio de venta descenderá notablemente. Agreguemos el coste del aparcamiento, y el tiempo que lo hemos usado. Nuevamente es importante que el coche se haya movido de vez en cuando, pero no en exceso, y por supuesto evitando golpes y accidentes. No es algo tan fácil.

Claro que si tenemos la fortuna de tener un Ferrari 250, si que habremos hecho negocio. Lo podríamos haber subastado por 40 millones de euros, y aunque el coste de mantenerlo desde la década de 1950 sería elevado, económicamente sería rentable. No olvidemos tampoco que si nos hubiéramos comprado el primer 250 de 1953 justo cuando nos sacamos el carnet, hoy tendríamos 83 años, tampoco íbamos a poder hacer mucho con los 40 millones…

En relojes ocurre otro tanto. Se habla permanentemente de los Rolex Daytona, o de marcas como Vacheron Constantin, Jaeger-LeCoultre o Roger Dubuis que logran cifras astronómicas en subastas. Los argumentos son los mismo que hemos visto para la automoción. Sólo unos pocos se revalorizan a ese nivel. El precio de un reloj, como cualquier otro artículo, depende de la oferta y la demanda. Si hay pocas unidades y muchos compradores interesados, el precio será más elevado.

La verdad detrás de eso es que son relojes exclusivos. Por ejemplo los Rolex Daytona que logran cifras increíbles son modelos concretos, y que además pertenecieron a personalidades como Paul Newman o Eric Clapton. No sólo cuenta el reloj, sino también de quién fue.



Son guardatiempos que están en un inmejorable estado de conservación. Incluso algunas unidades son NOS (New Old Stock), pero eso no ocurre sólo con los relojes. He visto gafas de sol Persol, como las mías o las que llevaba Steve McQueen que se venden a 2.000€ o incluso más. Pero ahora no vayas a comprar cosas como un loco y guardarlas para venderlas en el futuro. La cosa tampoco va así. Mi Casio Casio W-780 lo compré en estado precisamente NOS por lo mismo que costaba en su época actualizándolo al IPC. Incluso el Waltham Modelo 1899, pese a haber esperado casi 150 años, vale ahora mucho menos de lo que costaba en su época.

El reto es que nadie sabe a priori que relojes u objetos se van a revalorizar. Ocurre con objetos vintage como los coches, relojes, estilográficas o gafas de sol, pero también con las obras de arte. Si quieres invertir dinero, lo mejor son las operaciones financieras en donde no interviene mercancía física alguna. Si quieres algo físico, limítate a los metales preciosos como el oro o el platino porque pese a su inutilidad práctica, se les llama preciosos por algún motivo.

Si quieres comprarte un reloj, hazlo solamente porque te gusta.