Resulta sorprendente que en la cifra de negocio de Casio, en su división de relojes, la gama digital apenas represente un 30% de sus ingresos, en contraposición con los analógicos que se comen el resto de pastel. Esa compañía que llenó las muñecas de los años 70 y 80 con modelos cargados de novedad y funcionalidades nunca antes vistas.

Seguro que todos os acordáis de como la tecnología digital se vislumbraba en el futuro cercano, y de como Casio se hizo una marca reconocida por ello, incluso para los no entusiastas de la relojería.

Me gustan los relojes, si. Todos los tipos de relojes, pero en particular los digitales. Puede que sea por pura nostalgia simplemente. Afortunadamente su principal ventaja es que son más baratos que los analógicos de cuarzo, y mucho más baratos que los mecánicos de cuerda y automáticos, así que dentro de lo malo, ¡no puedo quejarme!

Si intento ser objetivo, les encuentro varias puntos fuertes en donde destacan, aparte del mencionado inferior precio, y del valor sentimental que para mi representen:

– Son más fáciles de leer: Los modelos digitales, resultan más sencillos de interpretar. Prueba de ello es que los niños aprenden primero la hora digital, y luego aprenden a leer la analógica. Por ejemplo en el coche, presto más atención al velocímetro digital que al analógico.

– Disponen de formato nativo de 24 horas: No importa que prefiramos el anglosajón AM/PM, o el estándar de 24 horas, con un reloj digital, incluso en los modelos más baratos de 7€, sabremos si son las 11 de la mañana, o de la noche. Si nos vamos a gamas analógicas, tendremos que irnos a modelos fuera de la gama básica, para contar con una esfera auxiliar de 24 horas, o una esfera principal que las contenga.

– Tienen más información simultánea: Hasta el digital más básico, mostrará hora, minutos, segundos, día del mes y día de la semana en su pantalla, sin necesidad de operar con botones, o funciones escondidas. Añadiendo al mismo tiempo más información, a medida que tengan más funciones (mes del año, año, estado de la alarma, la señal horaria, el nivel de batería, ahorro de energía, estado de la sincronización, brújula, nivel de mareas, fases lunares, altímetro, barómetro, termómetro, …). Los modelos analógicos parten simplemente de horas y minutos, y el resto son complicaciones extra.

– Cuentan con calendario perpetuo: Los modelos más asequibles, de un modo parcial, diferenciando los meses con 30 días de los de 31, pero sin tener en cuenta la duración de febrero de 28 o 29 días. En el siguiente escalón, el calendario está completamente programado, así que no requiere ajustes especiales. Si buscamos un reloj mecánico que lo tenga, nos veremos obligados a desembolsar al menos 1.000€.

– Suelen tener más funciones: Los modelos de entrada cuentan ya con cronógrafo, que en un analógico de cuarzo nos costaría al menos 100€, y al menos el doble en uno mecánico. Tenemos además una o varias alarmas, señal horaria, despertador, cuenta regresiva, luz, … Si vamos un poco más allá tendremos diferentes zonas horarias, sincronización radiocontrolada, alimentación solar, … Modelos especializados, incluyen estado de mareas, fases lunares, brújula, termómetro, altímetro, barómetro, franjas de pesca, ahorro de energía, luz automática, sonido de botones, calculadora, agenda, pulsómetro, bluetooth, … y en general casi cualquier cosa en la que podamos pensar.

– Llevan luz: Parece una perogrullada, pero el 95% de los relojes digitales incorporan una luz de una tecnología u otra, así que podemos ver la hora a oscuras. Los modelos analógicos usan un lumen que brilla en la oscuridad, pero solamente durante un tiempo. Transcurrido éste, y a no ser que vuelvan a ser expuestos a la luz, no podremos ver nada. Para hacer justicia debo decir que algunos modelos ana-digi, o incluso puramente analógicos, llevan luz también, pero son con diferencia una excepción a la regla.

– Resultan más cómodos y ligeros: El módulo de cuarzo, combinado con la presentación LCD, redunda en que el reloj en si, quede reducido a electrónica. No hay que disponer motores que muevan agujas, ni por supuesto mecanismos que almacenen y descarguen la cuerda. Así que no tienen partes móviles que puedan sufrir desgaste, y por tanto deban ser reforzadas. Como consecuencia, son en general más delgados, incluso aunque tengan una buena resistencia al agua, algo habitual en la mayoría de digitales. Por el mismo motivo, algunos pueden montar cristal, pulsera, caja, botones y tapa posterior fabricadas con derivados plásticos, lo que los hace todavía más ligeros.

– Son igualmente bonitos, e igualmente elegantes: No todo son relojes digitales de resina negra, hay modelos con cuidadísimos diseños, y aptos para vestir. Seguro que entre los profanos, un analógico resulte más serio, pero nada que ver, se trata más bien de una falta de conocimiento.