A raíz de un comentario en el blog de An Drekke, que hablábamos de programas abandonados, pero que siguen siendo útiles, he decidido escribir al respecto.

Cuando un programa comercial deja de ser un negocio, lo normal es que se abandone su desarrollo, y deje de venderse. Si en cierta forma podemos atribuirles vida, es como si los dejáramos morir. Por eso admiro a las compañías que han abierto sus productos una vez discontinuados, como hiciera Sybase con Watcom C++ y Watcom Fortran.

Es justo admitir, que liberar cualquier programa requiere un trabajo, que es por otro lado no retribuido a la empresa que lo realiza, es decir, es en general una tarea altruista. Sin embargo, se pueden plantear fórmulas, que incluyeran las donaciones económicas para hacerlo posible, pues es evidente que muchos de ellos suscitan un interés real, incluso años después de su abandono. Y éste interés real, no deja de ser un freno más a la liberación.

Tenemos Microsoft Visual Basic, dejado de lado con la versión 6 en 1998, y que era un entorno de desarrollo ideal para el aprendizaje, pero también lo suficientemente potente como para realizar multitud de tareas. Está claro que su liberación entraría en conflicto con la apuesta que hicieron sobre .NET, y que podría acabar amenazándoles en parte.

Así como el contrapunto de Watcom sería Sybase Power++, abandonado con la versión 2.5/2.6 de 1999, antes conocido como Optima++, y que combinaba la eficiencia de Watcom, con un entorno RAD tipo C++ Builder. Si no se ha liberado, la causa sea probablemente las dificultades que supuso hacerlo con Watcom, requiriendo más tiempo y esfuerzo del previsto inicialmente.

Si pensamos en Adobe Fireworks, abandonado en la versión CS6 de 2012, y que a pesar de la petición formal, no ha sido liberado aún, ya que Adobe aduce compartir tecnología que aún usa en otros productos. Ciertamente tiene sentido, aunque quizás haya un temor oculto que pase por canibalizar algunas ventas a Photoshop o Illustrator. Sino, nada impediría al menos dejar de lado medias tintas, y permitir su distribución y uso gratuito, aunque de momento el código fuente no estuviera disponible. Una lástima, pues a pesar de no ser potentísima, combinaba mapas de bits, y vectores en un programa sencillo de utilizar.

Opera 12 de 2013, era el navegador con motor propio (Presto), que desde la versión 15 fue sustituido por Chromium. Combinaba dos características contrapuestas a priori, extremada ligereza y velocidad, con multitud de funciones (cliente de correo y news, lector de feeds, gestor de descargas, cliente de BitTorrent, reproductor multimedia, widgets, …). Con muchos usuarios que siguen usando la versión 12.17, la amenaza de su liberación es patente, y por ello Opera no está interesada en abrirlo, sería permitir la actualización del mismo por parte de la comunidad, lo que entraría en competencia con la “nueva” versión.

El caso de Newsgator FeedDemon, dejado de lado con la versión 4.5 de 2013, fue un tanto diferente, y debido a las dependencias con software propietario de terceros que hubiera requerido grandes esfuerzos, Nick optó por sacar una versión gratuita. Lamentablemente ya sin sincronización con el fallecido Google Reader (otro abandonado), que impide que esta versión gratuita pueda funcionar con nuevos sustitutos como Reedah. Una lástima que el mejor lector RSS no pueda actualizarse nunca más.

Precisamente esto es lo que ocurrió con Netscape Navigator, que luego sería SeaMonkey, y la base del actual Firefox. Pero no es suficiente para garantizar el éxito, ello fue unos de los factores que propició el fin de Netscape Communications, o el caso de Qualcomm Eudora, que no tuvo la continuidad esperada pese a ser liberado.

Es algo que ya vivimos en los tiempos de DOS, y en menor medida de los 8 bits, aplicaciones que a pesar de su abandono, podían haber resultado útiles de convertirse en gratuitas, y recibido mejoras por parte de la comunidad de desarrolladores de ser código abierto, pero que lamentablemente murieron dejando de ser útiles por una variedad de motivos.