No veo la tele. Suena brusco pero es así. Series y películas no las veo en emisiones televisivas, sino que las descargo de internet, o voy a al cine.

Incluso la Fórmula 1, o la Fórmula E, que si que se emiten por televisión, prefiero verlas en diferido por internet. Si elijo verlas en televisión en directo, los cortes publicitarios son tan abrumadores, que uno se pierde lo mejor de la retransmisión. Verlo por internet en directo es aún peor, no solamente tenemos los cortes publicitarios de la tele, sino también los anuncios propios de internet.

De modo que opto por verlo en diferido, bien con el A3Player, o bien descargando la retransmisión. Un hecho que irá a más, durante la próxima temporada, al no emitirse la F1 en abierto.

Sin embargo nuestro mundo no está aún preparado para ello. Por ejemplo en el pasado Gran Premio de EE.UU en el circuito de Las Américas de Austin (Texas), que se disputó del 23 al 25 de octubre, una carrera muy emocionante, y como hacía tiempo que no veía, todo sea dicho, lo visioné en diferido el 26 de octubre por la tarde. Pues bien, ese mismo 26 de octubre por la mañana, ya sabía que Lewis Hamilton había resultado vencedor, y por tanto se había proclamado tricampeón mundial de la disciplina.

No basta con evitar webs del motor para no enterarse del resultado, cualquier vistazo a un diario generalista, o incluso a los titulares de actualidad de un ascensor, como fue el caso, pueden desvelar el resultado.

Os imagináis que al día siguiente del estreno de digamos, Star Wars Episodio 7, las portadas de los periódicos desvelaran el final de la película, ¿quitándole gran parte de su interés? No, ¿verdad? Sería inconcebible. ¿Entonces porque esa manía de hacerlo con las retransmisiones deportivas?

Es que ¿no hay nadie que disfrute viendo el Mundial de Motociclismo en diferido? ¿Acaso los entusiastas de la NBA se quedan despiertos hasta horas inte,pestivas para poder ver los partidos en directo que se disputan en franjas horarias tan alejadas de la nuestra?