En 1915, en La Rioja, Gregorio Jiménez tenía idea de fabricar unas zapatillas de esparto similares a las alpargatas, que bautizó como Victoria, el nombre de su esposa con la que se había casado un año antes.

En 1950 incorporó la suela de caucho vulcanizado, y así surgieron las conocidas Inglesas de tela con las que todos identificamos a la marca. Calzados Victoria saltó a la fama. A partir de ahí, estoy seguro que todos habremos tenido en algún momento de nuestra vida su Inglesa. En 1990, las ventas empiezan a caer, las Victoria ya no están de moda, y las multinacionales se expanden por nuestro territorio, lo que causa el cierre de la empresa.

En 1999, Calzados Nuevo Milenio, fundada por un antiguo empleado de la firma, resucita la marca (también Wamba), y se esfuerzan en volver a dar a conocer las inglesas, que acaban poniéndose otra vez de moda. Pese a la simplicidad de su concepto, mantienen su apuesta por el Made in Spain, un acierto que finalmente les acabaría diferenciando en cuanto a calidad de sus competidores.



Esperaba quitarme el regusto de las Yumas Malta con unas deportivas que ofrecieran algo distinto, a la vez que apostaban por la calidad.

Lo primero que nos encontramos es con una caja de cartón reciclado, con unas sencillas pero efectivas tramas. Que sea reciclado, refuerza nuestra sensación de naturalidad y sostenibilidad del producto. El texto es escueto, y dice lo que necesitamos saber. Victoria, y Made in Spain since 1915. Ciertamente, no es necesario complicar la cosa más.



Una vez las abrimos, nos encontramos con las zapatillas. Nuevamente de una construcción simple y funcional. El color blanco, enfatiza ese aire de minimalismo y practicidad. Están construidas completamente de piel, como bien nos recuerda una de las etiquetas. En la lengüeta, vemos otra vez lo importante. La marca, y el país de fabricación.



Las Victoria Basket Piel (referencia 12532), son totalmente diferentes de las clásicas Victoria, pero no son demasiado originales, porque son muy parecidas a las Paredes Competición (Made in Spain), a las Adidas Stan Smith (Made in China e India), o las John Smith Corum (Made in China), incluso en el precio, 55,90€. Aprovechando la oportunidad del cupón de descuento en Esdemarca, las conseguí por 29,90€, convirtiéndose así en un producto de precio atractivo.

La pregunta a responder sería ¿por qué debemos escogerlas frente a las Competición de Paredes? Lo único que se me ocurre, es el precio, puesto que estas las podemos conseguir por menos de 30€, y las Paredes como mínimo nos saldrán a 35€. También está la imagen de marca, intuyo que sobre todo en el público femenino, Victoria debe estar más cotizada. Sin embargo, analicemos un poco más en profundidad el producto antes de decidir.

Monta una suela de goma y color blanco, no es demasiado diferente a la de sus competidores, pero tiene un agarre excelente en cualquier tipo de situación, ya sea seco o mojado. No desliza salvo en suelos muy brillantes y encerados, y eso es lo que necesitamos. La suela es muy flexible y bastante, así que amortigua bastante los impactos. Habrá que ver que tal resiste el desgaste.

En la web nos recomiendan adquirir una talla más grande de la habitual, en mi caso, no he notado que estas zapatillas sean más pequeñas de lo normal, siendo equivalentes en cuanto a número a las Paredes Ecology.

El interior de la zapatilla cuenta con una plantilla de bastante calidad, y el forro un tanto fino, es adecuado para este tipo de calzado, que lo normal es no vestir en las estaciones más frías y húmedas. El poco forro, junto a ser completamente de piel, las hace frescas y deja que el pie transpire. Algo fundamental, pero que no es lo que vemos habitualmente.



Los cordones de estas Victoria Basket son de buena calidad, pero ligeramente cortos. La razón debe ser que suelo ver estas zapatillas sin pasar los cordones por el último agujero, así que tal vez sea intencionado, o en caso de no serlo, tampoco tendrá importancia para la mayoría de usuarios.

Son todo simplicidad sin complicaciones. Lo único que las hace dejar de ser completamente blancas es la talonera de un color azul marino que parece casi negro. También están en un rojo que parece casi granate. La verdad que viéndolas, son bonitas desde cualquier ángulo.



Pesan poco, lo que mejora todavía más la comodidad y la sensación en el pie. Son bastante holgadas, así que no aprietan, y resultan confortables. Sin utilizar los últimos ojales, el pies baila un poco y pierde estabilidad, así que modas a parte, es recomendable pasar los cordones por ahí. Intuyo que se debe también a que son más bajitas de lo normal, es decir, llegan a la altura del comienzo del maleolo lateral, así que no cubren todo el pié.

Tras las estupendas impresiones iniciales, todo ese blanco inmaculado se torna en horror. Los refuerzos metálicos en los agujeros, van pintados de color blanco también. Pero esa pintura protectora, se va cayendo, y ya recién salidas de su caja, se ve como empiezan a oxidarse. Un óxido que destaca notablemente sobre el brillante blanco del conjunto, y que comienza a manchar los cordones.



Una mala impresión, que emborrona el resto de sus cualidades. No importa que la piel sea de buena calidad, que estén fabricadasen España, o que el diseño sea precioso. Si al final, los controles de calidad son pobres y no han detectado el problema, han decidido escatimar unos céntimos recortando la resistencia de la pintura, o simplemente no verifican la durabilidad del producto, toda la zapatilla se va al traste. No valen ni los 29€ que me costaron, ni mucho menos los 56€ de precio recomendado. Lo único que valen, es un disgusto.

En la foto anterior se aprecian también hilos mal rematados, lo mismo que vimos con la Perona Router. Es sólo un detalle sin importancia, pero que nadie en Calzados Victoria / Calzados Nuevo Milenio ha parecido detectar. Así que si no podemos confiar en lo que vemos, ¿cómo vamos a fiarnos de que la suela esté bien pegada? ¿que no se rompan las costuras del empeine? ¿que la piel no acabe cuarteándose? ¿que el color blanco envejezca prematuramente?

Si la frase de “como un niño con zapatos nuevos” tiene un opuesto de signo contrario, el antónimo de la ilusión y la emoción que lleva calzar algo que te gusta, que te hace sentir cómodo, y que buscabas desde hace tiempo, es la desilusión de un calzado que defrauda. Una tristeza que te embarga al pensar en todo lo que pudieron ser estas Victoria Basket, pero que no fueron.

Comenzaba el artículo pretendiendo superar el fracaso de las Yumas Malta, y pese a todos los indicios, no lo he logrado. No me queda más que felicitarme por el descubrimiento y las buenas sensaciones de las Segarra 810. Tristemente, no puedo recomendar estos sneakers, y no creo que a corto plazo compre ningún otro producto de Victoria. Si lo hiciera, serían sus modelos más históricos, donde no haya fallos tan absurdos como en las Basket Piel. Optaría por las inglesas de tela de toda la vida, o incluso por las basket de tela.