Continuamos con los relojes de bolsillo después de haber analizado el Tissot T-Pocket T83.1.452.13, en la que además os hice una breve introducción a sus particularidades.

La historia de la firma relojera estadounidense Waltham se remonta casi a los tiempos del Lejano Oeste, la Guerra Civil y de la expansión del ferrocarril. En el año 1850 se funda la compañía Howard Davis & Dennison en Roxbury (Massachusetts), en 1851, pasa a denominarse American Horologe Co., y poco después The Warren Manufacturing Co.

En el año 1853 cambian a Boston Watch Co., y se trasladan a Waltham (Massachusetts). En 1857, se vende a Royal E. Robbins, que le vuelve a cambiar el nombre como Tracy, Baker, & Co..

En paralelo, Edward Howard de Boston Watch Co., fundan E. Howard & Co. usando las instalaciones de la antigua fábrica en Roxbury. Ese mismo año, cambia de nombre a Appleton, Tracy, & Co..

En 1859 se fusionan con Waltham Improvement Co. and Imp Co. y adoptan la denominación de American Watch Co.

Después, en 1864 algunos de sus miembros fundan National Watch Company, que luego sería la también conocida Elgin, una relojera tan o más popular que la propia Waltham.



En esa época American Watch Co produce 425 relojes al día, y emplea a 900 personas. En 1885, cambian otra vez su nombre, ahora por The American Waltham Watch Co., y en 1907, adoptan su denominación más conocida, Waltham Watch Co., que durará hasta 1957 cuando pasan a ser Waltham Precision Instrument Company, abandonando la fabricación de relojes de bolsillo y centrándose en los instrumentos de vuelo.



Hallmark Watch Company de Chicago (Illinois), adquiere los derechos de la marca, e importa relojes con esa denominación, en la actualidad Waltham International SA, mientras que la anterior Waltham Precision Instrument Company es ahora Waltham Aircraft Clock Corporation.

Debemos tener en cuenta que entre 1800 y 1900, Estados Unidos era la cuna de la relojería de bolsillo. Existieron más de 200 compañías, llegan a igualar, y a veces hasta superar a la tradicional Suiza, tanto en cuanto a diseño, como calidad, durabilidad e ingeniería. Pero había un aspecto en el que los suizos se quedaban muy atrás: el volumen. Los relojes suizos se producían casi de manera artesanal en pequeños talleres, y por tanto eran difíciles de conseguir, y muy caros.



Estados Unidos crecía a pasos agigantados, demandando gran cantidad de instrumentos de precisión necesarios para el transporte marítimo, el ferroviario y toda la industrialización técnica que estaba ocurriendo en aquella América del Norte. Lo que su economía necesitaba eran relojes precisos y lo más económicos posibles. No era posible pagar los precios helvéticos.

Así es como llegaron a ser capaces de producir relojes muy buenos, y en enormes cantidades, superando a Suiza, y siendo el mayor productor de relojes del mundo. Por tanto, es lógico que a nuestros días, hayan llegado las marcas que más éxito comercial tuvieron en su momento: Elgin y Waltham. Pero también Burlington, Ball, Gruen, Illinois, Ingersoll, Rockford, Trenton, o Hamilton. Mientras que en Europa debíamos acudir a marcas suizas prestigiosas como Omega o Longines, en Estados Unidos ofrecían estos relojes de calidad muy parecida, pero que al fabricarse en grandes cantidades eran mucho más económicos.



Waltham llegó a manufacturar 40 millones de artículos de precisión durante su dilatada historia, y este modelo 1899 es uno de los que quedan. El Waltham Modelo 1899 se empezó a comercializar en 1899, hace casi 120 años. Es irónico comprobar su transcendencia, teniendo en cuenta que como tantas otras, ni siquiera la antigua fábrica resistió, ahora convertida en un edificio de apartamentos de lujo.

Quizás no lo sepas, pero Waltham es una marca bastante conocida en el mundillo, por ejemplo en 1863 el reloj de Abraham Lincoln era de esa marca. Y 99 años después en 1962, muchos de los instrumentos mecánicos de precisión que equipaban el Apollo, fueron desarrollados en colaboración con Waltham.



Dentro de la sistemática americana, Waltham numeraba cada unidad que salía de sus factorías con un número de serie único y consecutivo. Ese número de serie nos proporciona una valiosa información adicional, incluso más de un siglo después, la fecha en la que mi reloj en concreto salió de la fábrica: 1906.

Gracias a interesantes proyectos online como Pocket Watch Library, que partiendo del catálogo editado en 1957 por la propia Waltham, al que se le conoce como Waltham Gray Book Serial List, podemos tener un valor adicional sobre el reloj, una historia bastante completa del mismo.



Mi Waltham 1899 tiene el número de serie 15014782, así que podemos averiguar que se fabricó en 1906, que estuvo en producción desde 1900 hasta 1908, que se produjeron 73.550 unidades, y que ese lote en concreto constaba de 1.500 piezas.

Produce un placer especial tener en la mano un aparato que con 112 años y habiendo recorrido 6.000 kilómetros hasta mi, sigue funcionando como el primer día. Algo en lo que han tenido mucho que ver los mimos de sus dueños anteriores. Dicen los entendidos en los relojes de bolsillo, entre los que yo no me incluyo, que tanto a nivel de maquinaria como de acabados ya no se hacen cosas ni remotamente similares.

Se estima que un reloj de esta calidad, si se fabricara hoy en día, rondaría los 5.000$ de precio teniendo en cuenta la inflación, pero en aquella época, costaban el equivalente de 300$. Hablamos que ¡hace cien años, era una tecnología punta!



En su interior hay un movimiento tipo Waltham Grado 630, con 17 rubís. Una cifra que en aquella época era lo que solían montar los relojes de buena precisión y calidad, aunque no excelentes. Estaba ajustado a temperatura y tres posiciones (esfera arriba, esfera abajo y colgando), un proceso que aunque laborioso y por aquellos días muy artesanal, era necesario para ofrecer una buena precisión. Tened en cuenta que el estándar más exigente de la época era el de reloj ferroviario, que exigía una tolerancia máxima de 30 segundos a la semana, casi lo mismo que hoy requiere COSC. Waltham fue la primera compañía en cumplir aquellos requisitos. Coetáneo de esa época, el rango de Waltham iba desde el grado 610 (7 rubís y regulador simple), hasta el grado 645 (21 rubís, tren de oro y ajustado en 5 posiciones).



Las maquinarias de Waltham eran conocidas por su fiabilidad, tanto es así, que excepcionalmente las vendían a marcas como Ball, y que es famoso el pedido que realizó la Canadian Pacific Railway para equipar sus relojes.

Late a 18.000 vph, y el crono-comparador confirma que va clavado a +6 segundos/día. Documentaba una reserva de marcha de 42h, y aquí el abuelete se queda algo corto, con unas 36 horas, pero hay que perdonárselo porque lo cierto es que en cuanto a prestaciones, mejora sin problemas al moderno Tissot Savonnette.



Es un movimiento de tamaño 16s (41,4mm), pero como es de tipo 3/4, quiere decir que el diámetro del reloj llega a los 55m. Por supuesto, en hubo relojes más pequeños, y también mucho más grandes.

La esfera es de porcelana esmaltada en color blanco, y el cristal mineral, todo impecable salvo una pequeña marquita encima del 11. No es un reloj de precisión ferroviaria, lo cual también tiene ventajas prácticas, como poderlo poner en hora sin necesidad de usar la palanquita correspondiente (la utilidad que tenía era que no se cambiara la hora accidentalmente).

La caja es cromada y de tipo open face o Lépine, es decir sin tapa con unos trabajados grabados en el lateral. La trasera tiene unas franjas combinando cepillado y pulido con un emblema o escudo en su parte central del que desconozco su significado.



Podéis gozarlo en plena acción en este vídeo: