No soy de wearables, pero al ver la Xiaomi MI Band 1S, en seguida me encajó. Es una pulsera inteligente (smartband), muy económica, y que al no tener pantalla, no sustituye al reloj, que es para mi es una ventaja. Gracias a ello, puede además ofrecer una gran autonomía.

No soy deportista, ni estoy obsesionado con los gadgets, pero tenía curiosidad por probar uno de estos dispositivos. Las buenas críticas, así como lo asequible de su precio (15€), hicieron que me decidiera por un modelo de Xiaomi.

Mi idea es utilizarlo como contador de pasos (podómetro), sin tener que llevar el teléfono encima. Si la medición de sueño, y el despertador inteligente, funciona bien, pienso usarlo. Pero en absoluto necesito notificaciones de aplicaciones o de llamadas. Es posible que a los pocos días deje de utilizarla. En ese caso, será como la PXP 3, un desembolso controlado, y que siempre puedo utilizar como medidor para Sidra Isidra. Llegado el caso, será de los pocos animales que lleven un smartcollar.



A día de hoy, ya tenemos disponible la MI Band 2 (junio 2016), que entre otras cosas, cuenta con pantalla OLED 0,42 pulgadas (64×48 pixels), pero que tiene una autonomía máxima de 20 días. En cambio, la MI Band 1S (noviembre 2015), anuncia 30 días con un uso normal, con un máximo de 60 días, lo mismo que la Mi Band (julio 2014). Mucho más que los Fitbit Flex 2 o Sony SmartBand. Precisamente la autonomía, fue uno de los factores decisorios para comprar la MI Band 1S. Equipada con una batería de 45mAh, un 10% más que la MI Band 1 (41 mAh). No llega a los 70 mAh de la MI Band 2, pero gracias a no tener display, la 1S y la 1, ofrecen una autonomía de 30 días de uso normal, mientras que en las 2 es de 20 días.

Otras alternativas, podrían ser los Jawbone Up Move, Misfit Flash, que tienen aún más autonomía, pero que equipan una pila de botón convencional (CR2032), en vez de una batería recargable. Así, llegan a ofrecer de 5 meses para arriba de autonomía, pero cuando se agota la carga, implica abrir el gadget, y reemplazar una pila que no son baratas precisamente si optamos por marcas de cierta calidad. En cambio con la recargable de la MI Band, nos lo ahorramos.

Recientemente ha aparecido la Cubot V1, esencialmente es como una MI Band 2, es decir con pantalla OLED de 0,88 pulgadas (128×32 píxels), todavía más grande que ésta, pero a precio de MI Band 1. A pesar de las malas críticas que ha recibido su App (Cubot Band), me llamaba la atención su batería de 80mAh, que combinado con la ausencia de medidor cardíaco, debería proporcionar una buena autonomía. Sin embargo, las cifras oficiales hablan de 20 días de uso normal, o 30 en standby, es decir, lo mismo que la MI Band 2, y menos que la MI Band 1S. La explicación, tal vez haya que buscarla en el superior consumo de la pantalla, y disponer de 4.000 píxels en vez de 3.000. Por contra es IP65, en vez de IP67 como las de Xiaomi.



El aumento de capacidad de la 1S, se debe al aumento de consumo energético que conlleva el pulsómetro. Hay bastantes quejas sobre que su consumo es excesivo, y que si lo usamos regularmente, la batería durará solamente 20 o 25 días. En todo caso, mi idea es usarlo de manera muy puntual. De hecho si no se utiliza en absoluto, su autonomía debería rondar los 33 días, o sea un 10% más que la Xiaomi MI Band 1.

La Xiaomi MI Band 1S, agrega monitor cardíaco (pulsómetro) vía sensor óptico, sobre la versión 1, por eso también se le llama Xiaomi MI Band Pulse. Sigue siendo un dispositivo sencillo: medición de pasos usando un acelerómetro Analog ADXL362 (podómetro de grado militar), monitorización de sueño, y alarmas y notificaciones por vibración. La medición del sueño, puede ayudarse del sensor cardíaco de forma automática, y así efectuar mediciones más precisas. El problema, es que cuando se activa el sensor, parpadeará un LED para indicárnoslo, lo cual no sólo es poco útil cuando dormimos, sino que además puede molestarnos. Por otro lado, el medidor cardíaco, sólo se activa bajo demanda, en el modo carrera. Es decir, que si quisiéramos que cada 10 minutos fuera controlando nuestras pulsaciones durante el día, no podríamos.

En cuanto al monitor de sueño, el problema que tiene, es que no es demasiado inteligente. Sólo vigilará si dormimos o no, y cómo de profundamente durante la noche. No medirá siestas, o si somos un poco vampiros de manera ocasional, tampoco cuando durmamos en horas diurnas.

Que los pasos se midan con un acelerómetro, quiere decir que tanto los valores de distancia que captura, es una extrapolación. No tiene recepción GPS, pero es suficiente. Del mismo modo, el valor de calorías quemadas, es también un cálculo en base a los pasos, la altura y el peso.



Es una pulsera muy ligera, mucho más que la de acero que llevaba hasta entonces, con un peso total de 14g. 5,5g si no contamos la correa de silicona, que por cierto se venden a unos 2€. Es compacta, con unas dimensiones de 37mm X 13,6mm X 9,9 mm. Habría estado bien que fuera todo de acero, algo que de verdad la convirtiera en un aditamento estético, y mejorase su duración. Es cierto que se vender pulseras y armazones de acero, pero no convierte a la MI Band en algo completamente de acero. Además, cuestan unos 20€, más que la pulsera completa, y son de calidad dudosa.

Aunque muchos la utilizan para nadar, solamente ofrece resistencia IP67, es decir, que resiste una inmersión breve a 1m de profundidad, pero ya está. O sea, nos podremos duchar con ella, pero no deberíamos llevarla a la piscina, lo cual tampoco tendría mucho sentido, pues no es capaz de registrar las brazadas.

El fabricante aduce que pese al consumo adicional del pulsómetro, si lo usamos, la autonomía es la misma que en el modelo sin pulsómetro. Según indican, además del 10% extra de batería que os comentaba, han optimizado el software para reducir el consumo.

El empaquetado es mucho mejor de lo esperado para su precio. Una caja de cartón reciclado de calidad, parecida a la de Samsung con los Galaxy S, que contiene el medidor, una pulsera, un cable/adaptador para cargar, que debemos conectarlo a una toma USB, y un estupendo librito de instrucciones completamente en chino, y sin más idiomas.

Mi unidad llegó totalmente descargada, así que la puse a cargar, cosa que llevó unas cuatro horas (Xiaomi dice que la carga completa tarda 2 o 3 horas en un puerto USB medio). Si te pasa, puede que te asustes, porque hasta al cabo de 10 o 15 minutos, no se encenderá ninguna luz, y pensarás que está estropeada (es lo que yo pensé). En todo caso, no es buena señal que esté agotada del todo, porque cuanto menos, causa degradación en la batería, así que no estaba en las mejores condiciones del mundo.



Luego, la emparejé con el teléfono, algo sencillo si consultamos las instrucciones en internet, pero que no es intuitivo, porque requiere tocar (hacer tap) en el medidor para confirmarlo. Resulta curioso cargarlo, porque a diferencia de casi cualquier otro dispositivo, apenas se calienta al hacerlo. La razón es que al ser la batería tan pequeña, lo hace a una intensidad tan baja como 25mA, unas 15 veces menos que un teléfono. No trae un cargador dedicado, es decir, algo que podamos enchufar directamente, y si lo queremos lo tendremos que pagar a parte. Lo normal es que no nos sirva el del móvil, ya que al aceptar tan poca tensión, el cargador pensará que ya se ha recargado al completo, aunque no sea así. Pero nos puede valer el del Kindle, o un MP3 que tengamos viejo. En todo caso, con su alta autonomía, no es molesto enchufarlo un par de horas al mes a un puerto USB de ordenador. La carga ofrece dos defectos en mi opinión, primero que necesitamos el adaptador especial, no nos vale con un cable MiniUSB o MicroUSB que tenemos en cualquier sitio. Si nos vamos de viaje, tendremos que acordarnos de meter en la maleta un cable más. El otro, es que hay que quitar el cuantificador (core) de la correa para ponerlo a cargar. Es un fallo de diseño, porque otro modelos, tienen un conector que no obliga a sacar el medidor.

Cuando está emparejada, el teléfono detecta versiones más recientes del firmware. En realidad, los firmwares, porque lleva uno para la pulsera (4.16), y otro para el monitor cardíaco (1.3). Todo ello, independientemente de que tengamos MI Fit actualizado. El sistema es muy práctico, porque tras la primera instalación, se asegurará que esté todo actualizado.

El consumo energético era de entre un 4% y un 5% diario, lo que daría una autonomía máxima de 20 o 25 días de uso. Está bien, pero lejos de los 30 días que promete Xiaomi. Un aspecto que no se suele comentar, es que como todas las baterías de iones de litio, se recomienda cargarla cuando le queda al menos un 30% de carga. O sea, una autonomía efectiva de unos 15 días. Todo ello usando solamente el cuenta-pasos, y el desbloqueo inteligente. Sin vibración en absoluto (notificaciones, alarmas y llamadas), y sin activar el sensor cardíaco. por lo que decidí reemplazarla por otra igual. Lo explico, porque nos puede dar una idea del comportamiento que tendrá la pulsera a medida que la batería se vaya desgastando. Típicamente con ese uso, la batería debería durar de 30 a 60 días, mientras que con un uso intensivo, sería de 10 o 15 días. El consumo energético más elevado, lo produce la vibración, y en segundo lugar el sensor cardíaco. Que esté o no emparejado, o que lo forcemos a sincronizar con la App cada vez que la abrimos, es algo que tiene un impacto pequeño.

En la unidad reemplazada, el consumo diario era justo la mitad, entre un 2% y un 3% con el mismo uso. O sea, un máximo de 40 días de uso, que es otro cantar. La carga inicial, también fue mucho más rápida, unas dos horas. Imagino que debido a que tenía como un 20% de energía cuando llegó.



Ofrece conectividad Bluetooth 4.1 LE, gracias a su microcontrolador de 32 bits Dialog SmartBond DA14580, como viene siendo habitual, aunque la MI Band, puede funcionar sin necesidad de que tengamos el teléfono emparejado en todo momento. No recibiremos notificaciones de aplicaciones, pero será capaz de guardar en su memoria las mediciones, y sincronizarlas cuando vuelva a estar emparejado. La capacidad es de unos 10 días, momento en el cual debería poderse emparejar para que así el teléfono enviara los datos a los servidores de Xiaomi. No sólo ahorramos batería, sino que nos permite prescindir del móvil en nuestros paseos.

Los 3 LEDs, son el único periférico de salida de que dispone la pulsera, y como es habitual, depende del contexto. Cuando lo estamos cargando, irán parpadeando el primero, luego se quedará fijo y parpadeará el segundo y así sucesivamente, indicándonos cargas del 33%, 66% y 99%. Al 100%, se apagarán los tres indicadores. Es curioso que mientras se carga, aunque lo tengamos emparejado por Bluetooth, no nos dará un valor de porcentaje de carga, solamente un “Cargando”. Algo absurdo, porque al desconectarlo, si que nos dice cuanta batería le queda. Cuando se está agotando, se encenderán los 3 LED. Del mismo modo, diariamente nos indicarán el progreso en nuestro objetivo de pasos fijados (33%, 66% y 100%)

Una vez en la muñeca es cómoda, y no molesta ni siquiera para dormir, pero no lo es tanto como una pulsera clásica, porque al ser rígido el medido, no flexa. Un poco como un Casio F-91W. La medición de pasos es precisa. He contado 1.000 pasos, y la MI Band me ha registrado 1.002. Samsung S Health, ha dado 1.006, o sea un 0,2% de error y 0,6% respectivamente, que está muy bien en ambos casos. La monitorización del sueño, aunque muchos indican que no es muy exacta, me parece bastante fiable. Al menos en cuanto a la hora que me quedo dormido, y la que me despierto, y eso sin usar el sensor cardíaco. En cuanto a las métricas de sueño ligero, y sueño profundo, no tengo forma de saberlo.

Me preocupaba un poco la calidad, los chinos de Xiaomi, hacen cosas que no están mal, pero por menos de 16€, no sabía que esperarme. Entiendo que si algo falla, será la correa y no el medidor o cuantificador. De ponerla y quitarla, y meter y sacar el cuantificador, se irá desgastando. Ésta está fabricada con TPSiV de Dow Corning, que entre otras cosas es hipoalérgico, y debería ser duradera. Por lo demás, se produce en las instalaciones de Foxconn, como el 80% del hardware actual: Apple, Samsung, Sony, Acer, Amazon, Blackberry, Cisco, Dell, Google, Huawei, HP, Intel, Microsoft, Nintendo, Nokia, Toshiba, … La parte frontal del medidor, es de magnesio y aluminio. El dispositivo, parece duradero, su punto débil es como se puede leer en opiniones de usuarios, la batería, que puede salir buena, mala o regular.



Me he duchado diariamente con ella sin problemas. Algunos dicen que el agua caliente no le sienta bien, la razón es que el vapor de agua, puede colarse al interior de la pulsera, pero no he notado nada extraño, quizás en una sauna sí, pero no en una ducha normal. Lo que si se debe hacer, es secarla adecuadamente, igual que lo hacemos con nosotros mismos, en primer lugar para que no se quede la humedad y se dañe, y en segundo, para evitar la aparición de hongos. Veremos en verano que tal aguanta la piscina.

En cuanto al software, es una App, denominada MI Fit, y disponible para Android 4.3+ e iOS 7.1+. Si somos usuarios de Windows Phone, tendremos que acudir a aplicaciones no oficiales, porque Xiaomi aún no soporta este sistema operativo. La versión que he usado es la de Android, en su versión 2.2.7. Con apenas 3 Mb., es una aplicación compacta, y relativamente eficiente. Algo que no es habitual en Android. Es la misma aplicación que conecta con la MI Band 2, por lo que a lo largo del tiempo, ha ido mejorando (se actualiza regularmente). Tiene todavía algunos errores, y no es de las que más funciones ofrece, pero si se te queda corta, siempre puedes acudir a aplicaciones de terceros. Lo malo es que por motivos que están poco claros, desde la versión 2 decidieron eliminar el despertador inteligente, una función que a nivel de hardware la MI Band puede implementar perfectamente, pero que los desarrolladores del software no han sabido pulir, y así perdemos uno de sus principales atractivos. Tampoco ofrecen ningún widget de escritorio.

Curiosamente en Google Play, la aplicación tiene un email de contacto basado en Gmail, muy poco profesional. Además, a nombre de Huami Tech, una submarca de Xiaomi.



La aplicación, conecta por la MI Band por Bluetooth, cuando éste está disponible, y envía los datos acumulados al teléfono. A su vez, cuando el teléfono tiene WiFi, enviará esas mediciones a los servidores de Xiaomi, y si queremos a servicios de terceros (Google Fit y WeChat). Además es capaz de autoactualizar el firmware de la pulsera, y activar/desactivar y configurar las funciones de la pulsera



Decir que el tamaño de la correa, se adapta a todos los diámetros de muñeca, tanto de hombres como de mujeres y hasta de niños. No así de perros, que aunque sean pequeños, les queda demasiado apretado. Así que Sidra, se queda de momento sin collar inteligente, y lo llevará su dueño en la muñeca.

Finalmente, me parece un producto estupendo, buen ejemplo de tecnología asequible. No obstante, la parte que no se ve, el software, es bastante floja, y no ayuda a sacar partido a la MI Band.