Os extrañará que con mi pasión por el fabricado en España, hoy os traiga un artículo sobre American Apparel, la compañía estadounidense por antonomasia en lo que se refiere a la fabricación de prendas de algodón. El motivo es que cuando he escrito la palabra fabricación, me refiero justamente a eso, a que siguen produciendo en EE.UU. Pensaba que USA, había abandonado la producción nacional de textil, salvo para productos especializados de índole técnico, o táctico como 5.11, por lo que han representado una agradable novedad. Tal vez la razón sea que desde siempre he sentido predilección por la cultura y los productos norteamericanos: Zippo, Burger King, Ronson, Dodge Challenger, Fod Mustang y anteriormente Ray-Ban. En especial, si el nombre hace referencia a su origen como American Optical, American Crew, o el caso que nos ocupa.

American Apparel, es una compañía relativamente joven, nada que ver con las centenarias historias de muchas otras marcas. Fundada por Dov Charney en Montreal (Canadá) en el año 1989, pasó por distintas reubicaciones, todas en territorio americano, hasta que finalmente, en el año 1997, se establecieron en Los Ángeles. Se dedicaban a la producción de camisetas genéricas, que poco después empezarían a explotar su propia marca, convirtiéndose de este modo, en una de las empresas textiles con crecimiento más rápido de Estados Unidos. Como podéis apreciar, una trayectoria que nos recuerda mucho a la de Mercajeans.

Cabe destacar, que adquieren el hilo de algodón también de territorio estadounidense, en Carolina del Norte, y a partir de ahí, desarrollan todo el proceso al completo en Los Ángeles: diseño, confección, fabricación, y hasta las campañas publicitarias, lo que les ha permitido llegar a tener 8.000 empleados, siendo capaces de fabricar hasta 300.000 piezas diarias, no solamente de camisetas, sino de otras prendas de algodón como sudaderas, jerseys, y denim.

En 2015, estuvieron a punto de quebrar, pero consiguieron evitarlo, poniendo al mando a Paula Schneider, quien reafirmó que a pesar de las dificultades, nada en su visión cambiaría, y que iban a seguir realizando el proceso completo en EE.UU. Según indican, mientras que el salario de un trabajador chino es de 0,40$/hora, el equivalente en American Apparel, es de 12$/hora, es decir, 30 veces más elevado. Sin embargo ellos, al igual que yo, consideran que la producción local, en condiciones de trabajo dignas, redunda en una mejor calidad, y por tanto resulta más atractiva para los clientes.

Naturalmente, en el mercado americano, hace tiempo que comenzó el éxodo deslocalizador, curiosamente comenzando con las marcas de mayor historia, y que ya apenas producen localmente como Nike. En muchas otras, el proceso es parcial, y solamente un pequeño porcentaje de los artículos son de fabricación estadounidense: Levi’s, New Balance o Eastpak. O sea, como hace aquí J’hayber y en menor medida Paredes.

Actualmente disponen de cerca de 250 tiendas físicas repartidas por todo el mundo, incluyendo una en España (Barcelona), y la división online bautizada como AmericanApparel.net, que vende por internet. Sin embargo, en este punto flojean, y es algo que deja abiertas oportunidades para las marcas de aquí. Me refiero a la política de precios, que son más caros en Europa, que en Estados unidos. Si analizamos su vaquero clásico, el que llaman Classic Jean, lo venden a 78$ (70€ al cambio); en cambio en España, ese precio asciende a 90€. Un 30% superior, pese a que tengamos algo menos de poder adquisitivo. Así que una prenda de precio medio allí, se convierte en un producto caro aquí. Como comparación el pantalón equivalente de producción española, el Mercajeans Ray Recto, se vende a 30€.

Si nos vamos a camisetas básicas, y vemos la Fine Jersey Short Sleeve, la venden a 18$ (16€ al cambio). En la tienda para España, ese precio se convierte directamente a 18€. De nuevo, si comparamos con el equivalente nacional, que sería la camiseta Ferry’s Camiseta Lisa, ésta sale a 10€. Tanto las tiendas online de Ferry’s como de Mercajeans, ofrecen gastos de envío gratuitos para pedidos superiores a 50€. En American Apparel, si compramos desde Estados Unidos, lo son para pedidos superiores a 50$ (45€ al cambio), pero si lo hacemos en la tienda para España, la cifra sube a 75€. Es decir, seguimos siendo muy competitivos.

Ello me hace reflexionar, como en cierto modo, si desde nuestro punto de vista de consumidores, valorásemos el textil hecho en España, tendríamos mejores productos, y mejores perspectivas. Algo que ya he comentado con Mercajeans, pero que puedo extender a Ferry’s, Menorkinas, Natural Vermont, o Set entre otros. Pero por otro lado, como si las compañías se atreviesen, podrían comenzar poro a poco apostando por la manufactura digna, y en nuestro país, y me refiero a Yumas, Yumas, Kelme, Joma, John Smith y muchas otras. Porque sino lo hacen, al final, nada les diferenciará de los productos asiáticos de bajo coste, y por tanto, por mucho marketing que hagan, acabarán comidos, bien sea por los grandes grupos, bien por los propios asiáticos.