Me gusta mucho la marca Duward, un clásico de la historia relojera española.

Entre todas las marcas españolas que aún continúan en el negocio de la relojería, y si exceptuamos Potens y Cauny, que tienen orígenes suizos, solamente nos quedan Thermidor, enfocada a los relojes asequibles, Duward centrada en la gama media, y Kronos orientada a la gama alta. De hecho estas dos últimas, Duward y Kronos, con unos orígenes comunes. Resulta agradable darnos cuenta que siguen centrados en los mismo que cuando se fundaron. En el caso de Duward, desde 1934, con relojes de precio medio.



Este Duward Aquastar Hockenheim, empieza con un nombre atractivo, en honor del Hockenheimring en Hockenheim, el mítico circuito de carreras alemán. Quizás sea también que sus lineas, en cierta manera, me recuerdan al TAG Heuer Carrera (Brad Pitt), con ese aire racing. Es algo, que se ve repasando su catálogo, con circuitos presentes en el calendario de Fórmula 1 como Interlagos, Suzuka, Sepang, Monza, Sochi o Montecarlo; circuitos españoles como Jerez o Jarama; y denominaciones tan evocadoras como Carrera o Racing.

Está disponible en seis variantes o referencias, con precios oficiales que van de los 180€ a los 190€:
D85527.00 (correa de piel, esfera de color gris e índices vintage).
D85527.03 (correa de piel, esfera de color negro e índices blancos).
D95518.00 (armis, esfera de color gris e índices vintage).
D95518.02 (armis, esfera de color negro e índices blancos).
D95518.03 (armis, esfera de color negro e índices vintage).
D95518.05 (armis y esfera de color azul e índices blancos).

Se pueden adquirir directamente desde su tienda online, que a partir de 60€ no cobran gastos de envío, aunque probablemente sea mejor idea que acudas a una relojería que tenga la marca. No sólo podrás verlos en directo, sino que además podrás conseguir un pequeño descuento.

Se presenta en una caja que además de muy aparente, tiene muy buena calidad. Aterciopelada por dentro en color blanco, y de un plástico que parece madera negra en el exterior. Los toque de calidad los da la alfombrilla en su base para que no arañe la mesa en donde la tengamos, y las bisagras metálicas. De las mejores cajas de presentación que he visto. El interior muestra el logotipo de la marca en un generoso tamaño. La lástima, es que en el exterior no venga también firmada. Sólo lo está la caja contenedora de cartón que la alberga.



El manual de instrucciones (285 Kb. en formato PDF), hace referencia en su portada a la campaña de El tiempo perfecto de la que luego os hablaré, y simplemente cumple. Aporta las instrucciones básicas de uso, y las especificaciones mínimas del movimiento. Que nos hablen de su movimiento japonés, es algo poco habitual en la relojería de esta gama, y se agradece. Denota sinceridad. Como suele ocurrir, echo a faltar algunas palabras de agradecimiento por la compra, así como una declaración de intenciones de la empresa, quizás algo como “Esperamos que disfrutes este Duward tanto como nosotros hemos disfrutado creándolo”.



La denominación Aquastar, es mítica en la firma. Iniciada en 1965, se caracterizaba por una esfera hermética, que evitaba la filtración del agua. Debido a que los relojes resistentes al agua, eran caros, y poco habituales en la época, los Duward Aquastar, cosecharon un notable éxito en el mercado. Nuestro protagonista, el Duward Hockenheim, pertenece también a la gama Aquastar, por lo que es resistente al agua hasta 100M (10 ATM o 10 BAR de presión estática). En las primeras versiones era solamente 50M. En ambos casos resisten una ducha, en el segundo, incluso nadar con él, pero la marca nos recomienda no hacerlo salvo que sea estrictamente necesario. El motivo es que la hermeticidad es ante presiones estáticas, así que si sumamos el agua de la ducha con cierta presión, junto a los cambios de temperatura que hacen envejecer las juntas prematuramente, podríamos acabar teniendo un problema.

Es un reloj contundente, con un diámetro de 44mm sin contar la corona. Esa sensación de contundencia, la refuerza su peso de 166g, en gran medida por el robusto brazalete metálico o armis de acero inoxidable con eslabones macizos, que él solito ya da casi 100g en la balanza. El cierre es de seguridad, o sea con pulsadores y además a presión, para evitar que se abra accidentalmente. Un punto que sabéis que para mi debería ser obligatorio en cualquier reloj serio, pero que por desgracia no es lo normal, así que otro punto para Duward. Dado que los eslabones son grandes, cuenta con 3 orificios para hacer microajustes, y así que nos quede a la medida exacta. La longitud es más que suficiente, porque para ajustarlo a mi muñeca, tuve que quitar 3 eslavones.



La caja y la trasera son también de acero inoxidable, con un cepillado muy bonito que le da una textura algo mate, como si fuera titanio. La trasera es a rosca, y pulida a modo de espejo, con los habituales grabados por láser de la marca. La corona tiene una doble junta para garantizar el hermetismo, por lo que es a presión, y viene grabada con la W de Duward.



Pese al tamaño, el reloj se lleva bien, incluso con camisa. Quizás porque tiene un grosor bastante contenido (12,1mm), pero al mismo tiempo con su peso se siente. Somos plenamente conscientes de que lo llevamos en la muñeca. Es algo que a algunos puede incomodarles, pero a mi me resulta agradable. Refleja perfectamente la consigna de El tiempo perfecto en la que estoy totalmente de acuerdo. Aunque muchos nos lo quieran hacer creer, un reloj no te va a hacer tener más éxito con las mujeres, ni que te aumenten el sueldo en tu trabajo. Pero como cuando os hablaba de el placer de escribir, un buen reloj si que te puede hacer disfrutar de los momentos en que lo miras, sentirte bien contigo mismo, y agradecido por lo que tienes. En el caso del Aquastar Hockenheim, sin ser barato, no tendrás remordimientos por haberte gastado un dineral.

La esfera de color negro, le da mucha presencia, con unas manecillas también negras es discreto y elegante, sin sacrificar la legibilidad, puesto que el lumen con el que están recubiertas es de color blanco, y hace que el contraste sea excelente de cara a la legibilidad. La modernidad la aporta la trotadora y el acumulador de horas a las 9 recubiertas de color rojo. El lumen, es muy bueno, lo mejor que he visto en este tipo de relojes, incluso en modelos de precio muy superior de marcas suizas. Va aplicado a las manecillas, los índices y también a los numerales del bisel interior. Como son elementos de gran tamaño, la cantidad de material luminescente es grande, y con poca luz ilumina muy bien. Obviamente no llega al nivel de un Seiko de buceo, pero tampoco creo que haya sido la intención de Duward.



El cristal es mineral y plano, muy transparente con una lectura muy clara y sin demasiados reflejos, pero hubiera preferido pagar algo más, y que fuera zafiro inrayable. Porbablemente Duward haya escogido el cristal mineral endurecido porque es más difícil de romper, algo que tiene su relevancia en un guardatiempos de aire deportivo.

Vestido en la muñeca no aparenta el tamaño que tiene, no es gigante como podrías pensar, y se puede llevar bien, incluso en mi muñeca de 17-17,5 cm de diámetro. El armis con 20mm de ancho es suave, y no molesta para nada con el vello de la piel.

Los botones o pulsadores del cronógrafo tienen un comportamiento peculiar. La puesta en marcha y el reseteo son mecánicos, mientras que la pausa y la reanudación, son electrónicos y necesitan ejercer menos presión. El funcionamiento se sencillo y preciso. Son agradables de manipular, pero nada comparable a las sensaciones de uno mecánico.

Dentro alberga un módulo cronográfico analógico de cuarzo 0S00/0S06 desarrollado por Citizen/Miyota. Acredita un desfase máximo de +/- 20 segundos/mes, que es lo estándar. Sin embargo, a diferencia del más extendido 0S60, que montan muchos otros guardatiempos de otras marcas, y también de Duward, éste agrega dos características importantes. La primera es el indicador de día de la semana, siempre me ha encantado esta complicación porque es práctica, no resta espacio en la esfera, y es cómoda (nunca debe ajustarse manualmente). A ello se le suma que ofrece una duración de pila de 5 años, en vez de los 2 o 3 que son habituales. Todo ello, con la misma pila (SR927W), es decir, energéticamente, es mucho más eficiente que otros modelos. Lo que quiere decir que tendrás que abrirlo con menos frecuencia para el cambio de pila, reduciendo el desgaste, y manteniendo su estanqueidad. Te evitarás una de cada dos visitas a la relojería para cambiarle la pila, y además, ahorrarás algo poco de dinero. Claro que puestos a pedir, un indicador de pila baja (EOL), habría estado muy bien. De esta manera sabemos cuando se está agotando, y podemos reemplazarla antes de que se gaste totalmente. Un detalle que es cosa de los japoneses de Citizen Watch y no de Duward.



He tenido la oportunidad de poderlo comparar lado con lado contra un Tissot PRC-200 Chrono de cuarzo, un reloj que a 485€ cuesta casi el triple, el resultado final ha sido un empate. En cuanto a calidad y acabados, ambos estaban parejos, lo cual dice mucho a favor de la marca de aquí. El Tissot, vence en los materiales usados, con un cristal de zafiro en vez de mineral, y una resistencia al agua de 200M en vez de 100M. Por dentro, Duward con su Miyota 0S00 sin rubís, de 5 años de duración de pila, +/- 20 segundos/mes de precisión e indicación de día la semana, planta cara al ETA G10.211 de 4 rubís que tiene solamente 3 años de autonomía, pero una precisión de -12/+18 segundos por mes, sin día de la semana, pero con función de carga de pila baja.

Si lo comparo con mi Duward Aquastar D95059.11 que compré en 2011, y que costaba 149€, la evolución en cuanto a calidad, se nota. No porque el anterior estuviera mal, al contrario, sino porque es un conjunto de muchos pequeños detalles, que lo sitúan un poco por encima. El acabado del acero, la intensidad del lumen, el nuevo calibre de Miyota, o el indicador de día de la semana. No es un salto abismal, pero sí una mejoría incremental.



En cuestión de relojes, como en tantas otras cosas, es cuestión de gustos y preferencias, habrá a quien le guste el modelo, y habrá a quien no. Estética a parte, es un reloj de una marca legendaria, y que no se ve frecuentemente. Que además, está un poco por encima de la media en cuanto a calidad y maquinaria, mientras que mantiene su precio razonable.

Siempre he pensado que Duward, daría en el clavo con modelos de una gama algo superior, que los diferenciase de Festina/Lotus y Viceroy, con cristales de zafiro, y continuando su apuesta por los movimientos automáticos Miyota, pero en la linea 9000 en vez de 82xx.