Resulta curioso que en el mundo de la relojería, y aun suponiendo un presupuesto ilimitado, y eso es mucho suponer, no existe todavía el reloj perfecto para mi. Ciertamente algunos candidatos están muy próximos a ello.

Omega Speedmaster ’57
Me encanta su calibre Omega 9300 con escape co-axial, el doble barrilete que le permite acreditar una reserva de marcha de al menos 60 horas, su certificación oficial de cronógrafo (COSC), y lo original y útil que resulta la subesfera cronográfica situada a las 3 que combina totalizador de horas y minutos. Por no mencionar la caja y el armis de titanio grado 5, así como el cristal de zafiro. Es estéticamente precioso con su esfera blanca y manecillas azules.

Empero no es perfecto, claro. Porque de serlo no formaría parte de este artículo. Su resistencia al agua de solamente 100 metros, era todo un hito de los primeros Speedmaster, gracias al cual, entre otras virtudes, fue homologado como el primer y único reloj certificado para la luna; pero que en nuestros días se queda un tanto corto, y debería aumentar hasta los 200 metros. Por otro lado, ofrece fecha, pero no día de la semana, algo que a mi me resulta muy útil. El tamaño de 41,5mm está bien, pero no es para mi el óptimo. Y puestos a pedir, ¿por qué no alguna certificación ISO en cuanto a resistencia a campos magnéticos y a golpes?

Ya para acabar, su mayor defecto, un PVP de 8.520€.

TAG Heuer Carrera SpaceX
Con un diámetro de 43mm sin contar la corona ni los pulsadores del cronógrafo es idóneo. Monta el nuevo calibre 1887 con 50 horas de reserva de marcha. Es cautivadora la herencia racing de los Carrera.

Sobre defectos, a parte de los ya vistos en el Speedmaster, en este caso la caja y el brazalete son además de acero en vez de titanio, y el movimiento no tiene certificación COSC. El PVP bastante más elevado que en los Carrera Chronograph cal. 1887: 5.125€.

Casio GW-5000
Basado en el clásico DW-5000 de 1984, cuenta con caja roscada de acero, alimentación Tough Solar, radiocontrol de 6 bandas, iluminación EL, y todo lo que uno espera de un reloj digital en nuestros días. Es decir la esencia de los digitales G-Shock, pero con la última tecnología de Casio.

Otros puntos a su favor son estar fabricado en Japón, su gran legibilidad de pantalla, y el diseño tradicional de los relojes digitales. El PVP en Japón son unos razonables 280€ al cambio.

¿Qué le falta? Para empezar, que fuera un modelo disponible globalmente en vez de en el mercado interno japonés, lo que lo haría más accesible, y también más económico. Pero para mi, un reloj digital de categoría, no puede tener correas de resina, y debería ser ser completamente de metal, idealmente de titanio, como algunos modelos de los años 80. Como rey de los G-Shock que es, una resistencia al agua de 300 metros en vez de los 200 metros en los que están anclados sus hermanos de gama, y de incluso gamas inferiores. Veo su módulo limitado también en cuanto a precisión, y es que con 15 segundos/mes, igual que hace 30 años, uno esperaría una mejora tecnológica en este respecto, o incluso unas tolerancias cronométricas.

Y ya que hablamos de prestigio, por supuesto habría que equipararlo a lo que ofrecen los relojes mecánicos suizos: cristal de zafiro.

No quiero dejar de mencionar otros modelos que pese a acercarse también a mi ideal, no acaban de conseguirlo, como el Rolex Daytona, el TAG Heuer Carrera Heritage, Fortis F-43 Flieger Alarm, …

A pesar de todo, mi reloj perfecto podría estar más cerca de lo que parece, porque si partimos de la base que el Tissot PRC 200 es estéticamente el que más me gusta de toda la variedad disponible, con la única salvedad del TAG Heuer Carrera Heritage, que sus dimensiones son las perfectas, que ya tiene doble cristal de zafiro, y que es resistente al agua 200M, su único defecto estribaría en el calibre, que si equipase un ETA 7750 con día y día de la semana en acabado top lo haría redondo. Ah bueno, y por pedir, también un lumen como el de Citizen u Orient. Todo ello, podría salir por un PVP no superior a los 1.200€.