En la prueba de las gafas de sol Persol PO3152S os explicaba que había aprovechado la promoción de ConGafasDeSol para tener por 9€ las gafas de su nueva marca propia: Hokana, con el objetivo de destronar, o aportar algo diferente a las Hawkers y similares. Para ello aprovechan la imagen de la modelo, actriz y bailarina Mónica Cruz; y el concepto California Indian Sunglasses, es decir la inspiración en la cultura o estética de los indios nativos californianos.

La denominación de Hokana proviene precisamente de las lenguas hokanas, habladas en los territorios de México y California antes de la invasión del hombre blanco.



Todos sus modelos son de precios contenidos entre los 25€ y los 40€, con diseños unisex de tamaño medio (Calibre: 49mm / Puente: 20mm / Frontal: 135 mm / Patilla: 140 mm). Van equipadas con lentes polarizadas con protección UV400, y opacidad de categoría 3 (dejan pasar entre el 82% y el 91% de la luz visible).

Esta reseña se centra en el modelo Hokana Shasta, englobado dentro de su gama de precio medio denominada Nomad, a un atractivo precio de venta de 30€. En realidad menos, porque si las compramos en ConGafasDeSol.com nos saldrán a 15€.

Este modelo Shasta se vende en 5 combinaciones diferentes:
S01: Black Glare Clear. Montura negra y lentes espejados azul intenso.
S02: Black Glare Silver. Montura negra y lentes espejados azul celeste.
S03: Black Glare Rose. Montura negra y lentes espejados rosa.
S04: Carey Ground. Montura con estampado carey y lentes marrones.
S05: Carey Grey. Montura con estampado carey y lentes grises.

A falta de alguna combinación que aún no existe, como la montura Carey con cristales verdes, decidí probar los cristales de color azul, y empecé de forma conservadora, con el azul claro o celeste. Es decir, la Black Glare Silver S02. Pero vayamos por partes…



Las recibimos en una caja de cartón en color negro, con aspecto moderno, pero con ciertos motivos indios de Hokana. A primera visto sorprende para su precio.





Se acompañan de una tarjeta de garantía, y de una funda textil con cordones que hace las veces de gamuza. No es nada del otro mundo, recordemos que estamos ante unas gafas de precio asequible. Aún así han cuidado los detalles como el bonito color blanco de la bolsa de tela, que además incluye los mismos gráficos que la caja exterior.






Frontalmente apreciamos el efecto espejado de los cristales, una tendencia que nos había dejado en los 80, pero que parece que está de vuelta con nosotros. El color azul apenas se percibe, parece más un gris claro. La lente izquierda lleva un altorelieve con el logotipo de Hokana. Es bonito el detalle de las bisagras ancladas en la parte frontal, dejando ver la parte metálica con dos puntos a cada lazo.

El diseño de la montura tiene el carácter clásico tipo Persol. Mucho más conseguido y menos visto que las Hokana Yana / Chaw inspiradas en las Wayfarer o que las Bawa que homenajean a las Clubmaster. El acabado bruñido de la pasta negra no es todo lo aparente que pudiera, con algunas aguas desagradables en el barniz.



Las varillas son bastante gruesas y suficientemente sólidas, con el nombre de la marca en mayúsculas, en tu tamaño demasiado grande para mi gusto.



Las bisagras son metálicas, de un diseño simple, pero bastante robustas.



La calidad de las lentes es buena, aunque la tonalidad no parece para nada azul, y se ve más como un marrón-verdoso, que me parece bien, porque ofrece un buen contraste. No llevan tratamiento antireflejos.



Las Hokana Shasta Black Glare Silver dan la sensación de ser unas gafas de sol algo mejores de lo que su precio nos parece indicar. Unos cristales de calidad y que cumplen todas las regulaciones de seguridad europeas (CE); y un ajuste que sin ser exquisito si que aparenta ser sólido y suficientemente duradero. En realidad comparado con las gafas de bazar de 5€ o 10€, son otro mundo. Hablamos de la salud de nuestros ojos, así que por 5€ menos no vale la pena jugársela.

Puestas son cómodas porque pesan muy poco al ser completamente de material plástico. En seguida encontramos la postura con ellas, y no deslizan en el puente. Las lineas clásicas nos permiten tener una gafa diferente, que no pasa de moda, y que por su precio razonable, podemos usar a diario sin miedo. Lo peor el acabado negro brillante, que es poco acertado, y creo que el estampado carey debe lucir mucho más aparente.