Desde que recibí el Skmei 1123 noté que algo iba mal en el módulo, se desviaba más de lo normal. Para asegurarme hice como en Mecánico contra cuarzo (Prueba durante una semana), y lo tuve una semana funcionando para ver el desfase.





El resultado como podéis apreciar, una desviación de +18 segundos/semana, es decir, +2,6 segundos/día que vienen a hacer +77 segundos/mes. Irónicamente tengo relojes mecánicos que son más precisos que ese. Puede que sea demasiado exigente, pero si un reloj de cuarzo no es capaz de mantener correctamente el tiempo, ¿de qué sirve? Hablamos de que haya que cambiar la hora, irá 8 minutos adelantado…

Sabía que no iba a usar el Skmei 1123 Blue, y sabiendo lo mal que funcionaba, regalárselo a alguien era jugarle una mala pasada. Es cierto que no era nefasto como el Nixon Base, pero también que al comprarlo por eBay, el proceso de devolverlo iba a ser un engorro. Decidí dar los 8€ que me costó por perdidos, e intentar abrirlo. No tenía las herramientas idóneas, me faltaba un destornillador tipo JIS, pero aún así me decidí. Si se dañaba, tampoco iba a perderse nada, igual que cuando redacté la Anatomía de un llavero LED solar.

El montaje se ve bastante bien cuidado, la junta tórica estaba bien colocada y su tacto era de calidad. Incluso contaba con etiquetas indicativas y de controles de calidad pasados, que a saber lo que de verdad miraban.







La pila es en efecto una Maxell, como mencionaba la descripción de Skmei importada de Japón según atestigua el Made in Japan. Otro punto positivo.



El módulo se nota que no está tan cuidado como los de Casio, por ejemplo el 593 de un A-159W o de un F-91WM, pero es mucho mejor que otras circuiterías de relojes chinos que he visto. Lleva la inscripción CRHO31A sobre la que no he encontrado ninguna referencia identificativa. Lo que cabría esperar, un módulo digital genérico.



La caja es efectivamente metálica como aseguraban, no es acero, pero puede ser perfectamente una aleación de zinc como afirmaban los de Skmei. Es robusta y el recubrimiento azul metalizado de buena calidad, lo he rascado con una punta de acero, y no se va fácilmente.





Puedo asegurar que el armis es metálico, no se si de acero inoxidable como anunciaban, pero es metal. Los eslabones son de chapas dobladas, es decir, es hueco, y viene a ser lo habitual en Casio, Marea y similares. Ya sabíamos que el cierre desplegable era de latón, se aprecia mejor en estas nuevas fotografías, donde podemos ver el interior dorado. No obstante es la única parte que es así, y quizás tenga sentido que sea de esta forma, puesto que siendo de acero, quizás acabaría doblando los eslabones del brazalete.





Si dejamos solamente el armazón, apreciamos una calidad que es más que buena. Unos materiales que no nos da ni Casio, ni Citizen, pero que en Skmei casi regalan. La sorpresa es el cristal, es un vidrio mineral en vez de resina como indicaban algunas descripciones. Eso explica porqué el término endurecido.





Así que tenemos el sueño de todos los relojes digitales de siempre. Caja de metal, armis de acero y cristal mineral.

Como casi siempre, el problema es su electrónica. O China no tiene capacidad de hacer módulos competitivos, cosa que dudo porque Xiaomi desarrolla productos mucho más complejos, o simplemente recortan en el módulo que es aquello en lo que nadie se fija.

No nos engañemos, un Skmei, o incluso un Casio F/W, son relojes económicos y que se compran por impulso. Guardatiempos que solemos ver en muñecas femeninas y que se usan unas pocas veces y vuelven al cajón. Tiempo insuficiente para que se percaten de su falta de precisión, o de que la pila no dura lo que debería. Al final Skmei comercializa lo que más se vende.

No me cabe duda que podrían tener un Skmei 1123 al doble de precio, digamos 15€ con un módulo equiparable al de Casio, pero no lo hacen, porque los consumidores preferirían entonces el modelo genuino, el de Casio, una marca reconocida y con mayor tirón, por mucho que luego sus cajas pintadas acaben destrozadas a los pocos meses. Como decía, nadie se dará cuenta de ello, el reloj se usará unas pocas veces.

Para los entusiastas de los relojes digitales, que duda cabe, es una oportunidad perdida. La posibilidad de tener un reloj con buenos materiales, de calidad y duradero a precio imbatible, pero que acaba empañado porque su módulo no es confiable, no es preciso. He decidido quedarme todo el exterior del Skmei, y ahora que lo miro mientras escribo este artículo me invade una sensación de tristeza. Creo que sería un reloj que podría durar mucho tiempo, pero que por cómo se ha concebido, es sólo una original pulsera sin mayor utilidad.

No puedo decir hasta que punto ha sido un problema aislado de mi unidad. Quizás el resto sean muy precisos, pero de momento la experiencia me ha quitado las ganas de repetir con la marca.