Os explicaba hace tiempo lo meritorio que representa para una maquina de engranajes y resortes, como es en el fondo un reloj mecánico, llegar a ofrecer grados de precisión superiores al 99,99%. En la horología, es quizás más importante el cómo medimos el devenir del tiempo, que el hacerlo lo más ajustado posible. Por eso en esta afición, solemos preferir un reloj mecánico, al reloj atómico de cesio como el del Real Observatorio de la Armada de San Fernando (Cádiz), que marca la hora oficial en España. Y por supuesto, ante los relojes de cuarzo.

El caso es que cuando regulaba un sencillo y humilde Luch con Tickoprint, me di cuenta de la gran precisión que tienen los relojes modernos, independientemente de que sean baratos.

Si en cuanto a exactitud, admiro que un sencillo Casio F-91W, se desvíe menos de un segundo cada 3 días (10 segundos al mes), más me sorprende la exactitud que acreditan los relojes mecánicos asequibles de hoy en día.

Recordemos que en los años 70, cuando Heuer hacía relojes mucho más buenos que los TAG Heuer actuales, se consideraba un buen instrumento de precisión mecánico, a aquel reloj que no se desviaba más de 10 segundos al día. En la actualidad, Rolex, llega a ofrecer un máximo de 2 segundos por día, pero no son precisamente asequibles, mientras que los Heuer de aquella época sí que eran relativamente baratos.

Los movimientos actuales, no dejan de ser los mismos que se usaban hace más de 50 años, o en el mejor de los casos evoluciones de éstos. Así que llama la atención que un simple Vostok, una vez ajustado, pueda mantener tiempos con una precisión igual o mejor que esos 10 segundos/día. No cabe duda, que las mejoras en el proceso de fabricación, maquinaria, y controles de calidad automatizados, han sido la principal piedra angular de esta mejoría. Pues como vemos, no dejan de ser el mismo diseño de antaño. O sea que a nivel de precisión, no hay tanta diferencia entre un reloj caro, y uno barato. Bueno, en realidad si la hay, y es el ajuste. O mejor dicho la falta de él.

Los procesos de manufactura no obstante, han mejorado muchísimo. Mejores aleaciones, piezas más homogéneas, y con menores tolerancias. Algo que al final nos redunda en una maquinaria más precisa.

Creo que en relojes de gama baja y gama media, salvo Orient, éstos no se ajustan debidamente en la fábrica. Pienso que es algo intencionado, para dar un brillo artificial a modelos más caros y precisos, porque he podido comprobar de primera mano como los relojes vienen con unos parámetros de exactitud más bien mala, tanto en Seiko como en Certina como en Tissot.

Da igual que sus especificaciones digan que se ajustan en una o dos posiciones, si se hace, es de una forma muy aproximada, lo que explica la notable, y a veces increíble mejoría una vez se ajustan, ya sea por un aficionado como pueda ser yo, como por los profesionales del SAT. Es decir, las técnicas mecánicas modernas, obtienen una altísima precisión, también en calibres asequibles y de gama baja. En los más caros, el control de calidad, y el ajuste, en 3, 5 o 6 posiciones, les hace destacar, naturalmente incrementando su precio. Pero a las gamas bajas, se las atenúa intencionadamente. ¿Por qué sino, ibas a pagar 10 veces más por un Omega que por un Tissot?

Además, esas mediciones y ajustes, se hacen normalmente con el calibre terminado, pero antes de montarlo en el reloj, con lo que los resultados obtenidos, una vez metido en la caja, pueden variar sensiblemente. En relojes muy baratos, como los Vostok, Luch, Shanghai, o HMT, donde la prioridad es ofrecer relojes fiables, duraderos, y a buen precio, es comprensible que no se malgasten esfuerzos en un excelente ajuste. Pero cuando ves que esa desidia ocurre en relojes de más de 400€, entonces ves el gato encerrado. Ello no quita, que tengan diferentes límites, y que un Luch 1801, por bien ajustado que esté, nunca llegue a la suela de los zapatos de un ETA 2824, ni éste a su vez al Rolex 3135.

Sorprende agradablemente el trabajo de pequeñas marcas, talleres, y proyectos, que aunque adquieran los ebauches a Seiko, Citizen, o ETA, proceden a un ajuste adicional, y solo con eso, son capaces de ofrecer mejores prestaciones que las marcas oficiales.