Hace muchos años que dejé de ver las noticias en la televisión. Simplemente me cansé de ser parte pasiva de todas las desgracias, catástrofes, salvajadas y cotilleos con los que nos bombardean los noticiarios. Ojo que no digo que todo lo que acontece en el mundo sea malo. Al contrario, pienso que la mayoría de acontecimientos son positivos y buenos, pero parece que se empeñen en que el mundo parezca un lugar horrible, y sólo tengan interés en emitir ese tipo de noticias lamentables.

Así que cuando soy testigo de algo que me llama la atención, por su sentimiento, emoción, o cualidades humanas, intento hacerme eco de ello, como hice en una bonita historia de afeitado clásico. Lo cierto es que esta vez, es un hecho doblemente bueno.

Se puso en contacto conmigo el editor de Zona Casio, entre otros blogs. Es una persona que aunque no conozco personalmente nos unen bastantes cosas además de nuestra pasión por lo relojes Casio, los coches, y la informática. De esa gente que en seguida que la tratas, te parece admirable, y con la que conectas con facilidad. El caso es que se había puesto en contacto con él una persona, que era propietaria de un Casio Moon Graph, le tenía mucho cariño al reloj, y prefería regalárselo a alguien a quien le hiciera ilusión y lo cuidara, antes que venderlo y sacar cuatro duros por él.



Como ya sabréis, el responsable de Zona Casio no está pasando una época demasiado buena, y en un acto de sinceridad como suele ser él, le reconoció al donante que debido a factores externos a él, no podía garantizarle el cuidado que ese reloj merecía. De manera que se puso en contacto conmigo para ver si estaría interesado en la donación. Le dije que por supuesto que lo estaba, y le pasó mi contacto al dueño del reloj. Éste rápidamente me escribió, y me solicitó los datos postales para hacerme el envío del reloj, pagado de su propio bolsillo.





Le comenté que me gustaría redactar un artículo sobre el reloj, y que si le importaba responderme algunas preguntas sobre el mismo. Me respondió indicando que como unos de sus hobbys era la escritura, le había redactado unas palabras, y que encantado me las haría llegar. Además, me daba permiso para publicarlo en mi blog. Así lo hizo, y son las que leeréis a continuación. Naturalmente, todo el crédito es para el donante: José Antonio Carretero Sevilla.

Casio Moon Graph por José Antonio Carretero
Siempre me he sentido atraído por los relojes, especialmente los Casio, he tenido tantos que ni me acuerdo, me encanta leerme los manuales y sacarles todo el partido. Esto no me pasa sólo con los relojes sino en general con todo tipo de dispositivos electrónicos, sobre todo con los equipos de radioaficionado con los que me he comunicado muchísimas veces con la ISS (Estación Espacial Internacional). En fin, soy el típico friki que explora todas las formas posibles de configurar los equipos y exprimirlos lo más posible. Con el paso de los años, como habrás podido imaginar, mi casa se había llenado de relojes, equipos transceptores de radio de todas las frecuencias y scanners varios. Hace algún tiempo, un año y pico aproximadamente, empecé a pensar que tenía en mi vida demasiadas cosas, demasiados manuales, demasiado desorden. Siempre he sabido que para tener orden y paz en tu vida, no puedes vivir rodeado de trastos y que tarde o temprano, debería empezar a vivir de forma más sencilla. Sí, sí, ya lo sé –me decía a mí mismo- pero a ver quién es el guapo que se deshace de todo esto…

En fin, después de haber leído libros espirituales durante 25 años (no literatura negativa barata de autoayuda), y haber escrito un libro de superación personal, un buen día me divorcié, cerré mi empresa en la que había trabajado durante un cuarto de siglo y empecé una nueva vida. Deshacerme de los equipos de radioaficionado me llevó algo más de tiempo, de hecho, sólo hace una semana que “dejé ir” mi Yaesu FT-1D, transceptor de VHF/UHF con el que disfruté de la ISS y de los satélites de radioaficionado durante mucho tiempo. Después de eso, le tocaba el turno a los relojes CASIO.

La decisión estaba tomada, me quedaría sólo con un reloj. Cogí los relojes que no habían sido seleccionados con sus manuales y los dejé en varios bancos del parque. Sí, sí, ya sé lo que estás pensando querido lector, ¿por qué no venderlos?, pues no lo sé, pero en ese momento la urgencia de deshacerme de ellos era tan grande que fue lo primero que se me ocurrió y no me arrepiento de ello. En fin, si lees a Denise Linn, Hideko Yamashita o Marie Kondo, sabrás a qué me refiero.

Unos días después me acordé del Casio Moon Graph ¿qué había sido de él?, ¿se perdió en la mudanza?, ni idea. Miré en el armario y ahí estaba, no lo había usado desde el divorcio.

Éste es un reloj especial para mí, no merecía estar en manos de alguien que no lo apreciara así que decidí buscar a alguien apasionado por los relojes CASIO y donarlo, y eso fue lo que hice.

Lo compré en 1991 o 1992, en ese espacio de tiempo en el que eres civil entre las dos partes del Servicio Militar.

Por cierto, al hablarle a la gente del reloj me di cuenta de que hay muchas personas que no saben distinguir entre el ángulo horario de la luna y la fase lunar, entre ellas, oficiales y suboficiales del Ejército del Aire y muchos universitarios que tuve como clientes después de licenciarme y empezar mi vida laboral ya de civil, de hecho, aunque parezca increíble, hay personas que creen que la luna sólo “sale” de noche.

Es el único reloj que pude encontrar que, además de informar sobre la fase lunar, hora de salida y puesta del sol (esto lo hacen infinidad de relojes), te dice el ángulo horario de la luna, es decir en todo momento sabes dónde está el satélite, no sólo su fase, y además, si te sitúas mirando al sur, te muestra un gráfico y puedes ver el movimiento de la luna según van pasando las horas en la misma pantalla. Nunca he encontrado ningún otro reloj, excepto los smartwatches con su app “lunar” instalada, que tenga esta función. A veces los radioficionados practicamos una modalidad llamada EME (Earth-Moon-Earth), es decir, hacemos rebotar nuestra señal de radio en la luna para hablar con operadores de radio de otros continentes. Hoy en día eso lo hace cualquier app pero hace años, saber dónde estaba la luna no era tan fácil.

En fin, voy a llevar una vida más sencilla en todos los aspectos, con un solo reloj, un solo ordenador, un solo móvil, ningún equipo de radioaficionado, menos ropa, menos artilugios, un trabajo en el que trabaje menos de 10 horas al día (antes, como autónomo trabajaba 15 horas al día). El trabajo ideal todavía tiene que encontrarme… espero que también sea “sencillo”.

Un saludo a todos

Seguramente te habrás quedado a cuadros, porque así es como yo me sentí al leerlo. Y es que la de José Antonio es una actitud admirable, en tanto en cuanto requiere tener las ideas tremendamente claras. Estoy seguro que es algo que todos nos hemos planteado con más o menos intensidad en algún momento de nuestras vidas. Dar un cambio radical, y dejar de lado lo que nos ata. En cambio él se lo planteó, ¡y además lo hizo! Entre tanto, no dudó en deshacerse de sus relojes dándolos generosamente a los que quisieran cogerlos, o como fue mi caso, enviándomelo directamente.

Tenía mucha curiosidad, y empecé a buscarle por la web, vi que había publicado algunos relatos, y así se lo comenté a la vuelta del email. Me explicó que incluso había publicado un libro, llamado La Conquista del Dragón (Vence tus miedos), que me dio tal curiosidad, que decidí leérmelo, y así valorar en su justa medida ese gesto. Estad atentos, porque Jose Antonio me ha autorizado a que os lo ofrezca como descarga gratuita, pero eso será en un próximo artículo.



Como entusiasta de la relojería, me quedaba una gran curiosidad pendiente. ¿Cuál sería el único reloj que había decidido quedarse José Antonio? Pensé en un Rolex, o quizás en un Omega. Él sólo me dijo, que me iba a sorprender, y que me mandaba una foto de su muñeca. Era este:



Ya lo veis, de todos los relojes, el que escogió fue un humilde Casio Databank, un DB-36-1AVEF de resina de unos 40€ de precio de tarifa. Sin embargo, un reloj que simbolizaba mucho de lo que él buscaba. Una pila de 10 años de duración, cómodo con sólo 27g de peso, y más de las funciones que cualquiera puede necesitar: WR50M, cronógrafo, temporizador, segunda zona horaria, 5 alarmas, día de la semana en diferentes idiomas, Telememo 30, iluminación LED, …

Tras tanta introducción, veamos un poco el GMW-15, denominado así por las siglas Graphic Moon Watch, y equipado con el módulo 832, que fue lanzado al mercado en el año 1989. Está emparentado con el GMW-61 con caja de acero atornillada y armis, y estéticamente tiene el aire de esos relojes de los 90 como los DGW-30, DGW-300 y DGW-301 (Digi Graph) y los TGW-10 y TGW-100 (Tri Graph).





Por otro lado, es miembro de la saga de relojes astronómicos de Casio, junto a los CGW-50 y CGW-500 (Cosmo Phase), pues como comenta José Antonio, va mucho más allá de lo que sería fases lunares del Kronos Pilot Moon Phase o sin ir más lejos del Casio W-S210, pues nos indica también la posición de la luna, además de la edad lunar.



Un reloj de construcción sencilla, pues es de resina, y con cristal del mismo material, pero con el atractivo diseño redondeado tan de moda en los años 90, y del que hoy todavía beben algunas leyendas de la marca como el G-Shock GW-6900.



La resistencia al agua es de 50M (5 ATM), con por lo demás las funciones básicas disponibles en estos relojes: señal horaria, alarma, pero sin temporizador, ni iluminación. Quizás esta carencia, sea una de las más criticadas, al igual que en los TGW y DGW. La autonomía es de 3 años, debido a su pila CR-1616 y la cantidad de información disponible en pantalla. A cambio, ofrece una precisión de +/- 15 segundos/mes, que es incluso a día de hoy, la más elevada en los relojes de Casio.





Un reloj mítico, de aquellos que el fabricante japonés nos tenía acostumbrados, y que trataban de solucionar una necesidad, eran un instrumento, que acababan comprando los que realmente lo necesitaban, sin necesidad de campañas publicitarias.