Después de 11 años y 85.000 Km recorridos con el Opel Corsa 1.8 GSi, y de 7 meses y 10.000 Km con el Volkswagen Polo GTI, me ha apetecido hacerles un homenaje. Quizás sea porque este verano he tenido la oportunidad de volver a conducir el Corsa, y así he podido compararlos directamente.

Como es natural, esta comparativa no puede ser objetiva, en primer lugar porque a ambos les separan casi 12 años de diferencia, donde las cosas han cambiado un poco, y en segundo, porque ambos tienen conquistada una parte de mi corazoncito.

Exterior
Ambos son modelos con una estética exterior, que para su segmento es tirando a discreta. Lo que si comparten es su filosofía, y su exclusividad, al ser coches poco comerciales, puedo contar haber visto menos de 10 Corsas GSi hasta el momento, y menos de 5 Polos GTI.

Son coches pequeños, con una potencia que les permite un cierto nivel de deportividad, pero a la vez son bastante discretos, y utilizables a diario.

Los dos están equilibrados, y son bonitos, con llantas de 17 pulgadas, neumáticos 215 y un spoiler en el techo el Polo; y llantas de 15 pulgadas, neumáticos 185 y algunos embellecedores en el Corsa.

Interior
El Opel Corsa, fue de los primeros modelos de Opel que contaban con un equipamiento más o menos completo. No es como los Manta, Ascona o Kadett que eran bastante espartanos comparados con la competencia. Sin llegar a ser completo como los modelos de Renault o Citröen, si que podíamos decir que venía bien equipado. La calidad de ajustes y materiales es buena, como Opel nos tiene acostumbrados, pero sin ser demasiado detallistas, ni tener un diseño trabajado. Podemos citar elevalunas eléctricos, cierre centralizado, aire acondicionado, radio con CD, control de velocidad de crucero, y algunos detalles de aluminio e imitación de aluminio.

Es bastante amplio en las plazas delanteras, justo en las traseras, y la capacidad del maletero es razonable. Sin ser espartano, si podríamos decir, que es al menos sencillo.

El Volkswagen Polo, respira la calidad tradicional de VW, en cuanto a ajustes y materiales, y cuenta con un equipamiento tirando a completo. Elevalunas eléctricos, cierre centralizado con mando a distancia, climatizador, retrovisor antideslumbramientos electrónico, radio MP3 y cambiador de CD, control de velocidad de crucero, …

Es muy amplio delante, justo detrás, y el maletero es pequeño, debido a que a su ya ajustado tamaño, se le resta espacio para la batería, que en el GTI va ubicada en el portaequipajes. El apoyabrazos central, estorba a la hora de poner el freno de mano, así que suelo llevarlo plegado. Es por dentro bonito, y respira un aire deportivo.

Motor
El motor del Corsa GSi, es de concepción simple para los estándares actuales, con 1,8l de cubicaje e inyección electrónica indirecta con 4 válvulas cilindro, destaca por su suavidad. En frío y caliente, arranca rápidamente, sin ruidos y vibraciones. Estando al ralentí, es muchas veces difícil incluso notar que está en marcha, independientemente de la temperatura. Es sin embargo poco elástico, requiriendo girar a partir de 3.500 rpm para empezar a notar su nervio. Por su relativamente bajo para a pocas vueltas, en conducción tranquila se pueden notar tirones, y falta de bajos, sobre todo si el aire acondicionado está puesto. Sube de vueltas que da gusto, con un sonido deportivo y bonito. El motor jamás ha consumido una gota de aceite.

El motor del Polo GTI, es un pequeño bloque de 1,4l, que combina grandes hitos de la ingeniería, a saber: inyección directa, compresor volumétrico y turbo compresor. El compresor funciona hasta las 3.500 rpm, lo que le permite entregar mucho par, incluso yendo tranquilos Sin embargo, es a partir de las 2.500 rpm que empieza a soplar el turbo, cuando notamos el aumento de potencia gradual. Y es que en circulación normal, no hace falta superar las 3.000 rpm para ver como responde adelantando al resto de coches. ¡A partir de las 4.000 rpm, va ya como un tiro!

La inyección directa, y el compresor, hace que al arrancarlo suene un poco a diésel, en pocos segundos se normaliza, pero el sonido no llega nunca a ser bonito. A lo sumo cuando sopla el turbo con contundencia, podríamos decir que tiene algo de encanto. Por contra, el motor VW consume entorno a 1l de aceite cada 6000 Km, una cifra que debería ir bajando progresivamente.

Cambio
El Corsa monta unos desarrollos de cambio ideales a nivel prestacional, de modo que la velocidad máxima coincide con el régimen máximo de potencia. Sin embargo resultan cortos para el uso normal, lo que quiere decir que a 100 Km/h de velocímetro gira ya a 3.000 rpm, y a 140 Km/h roza las 4.500. A esa velocidad, el ruido del motor es notorio, e impide una conversación de tono normal. De este modo, el motor puede girar relativamente alto con facilidad, para dar potencia y par, lo que permite mucho nervio y buenas aceleraciones.

El DSG del Volkswagen es totalmente distinto, tanto en modo secuencial como automático es rapidísimo a la hora de cambiar de relación. Los desarrollos en las primera 5 marchas son similares a los del Corsa, pero cuenta con dos más adicionales. Con una 7ª muy larga mantenemos 100 Km/h de marcador a poco más de 2.000 rpm, y a los 140 Km/h apenas hemos pasado las 3.000 rpm, lo que nos permite viajar a buen ritmo sin notar constantemente el sonido del motor. En automático el cambio DSG es muy inteligente, acertando siempre a la hora de subir marcha, y casi siempre a la hora de reducir. Si se lleva suavemente, cambiará en modo D a un régimen entorno a las 2.000 o 2.200 vueltas, y si se pisa con maś contundencia, estirará hasta las 4.000 o 5.000 rpm. En S, que es poco usable normalmente, las estirará como mínimo hasta las 5.000, pudiendo ver muchas veces como rozamos las 7.000.

En manual, tanto si usamos las levas del volante, como la palanca del selector, asombra ver lo rápido que engrana marchas, sin necesidad de quitar el pie del acelerador o del freno. El fallo que le veo es de suavidad a la hora de detener la marcha, y es que el cambio sólo actúa sobre el embrague a 0 Km/h, por lo que hacer una detención totalmente suave es casi imposible.

Frenos
El GSi frena bien, pero sin ser ninguna cosa del otro mundo, el ABS actúa demasiado pronto, es un plus de seguridad, pero a veces resulta desagradable, especialmente si el piso está mojado.

El GTI frena muy bien, y el ABS está muy bien tarado. El tacto del pedal de freno, es muy suave al principio, y con poca mordida, pero una vez te acostumbras, no es particularmente un defecto.

Creo que ambos resisten bien la fatiga, supongo que los agujeros de las llantas son los culpables de que tanto discos como pastillas, se refrigeren adecuadamente.

Estabilidad
El Opel resulta muy ágil y estable en curva, tiende a irse de delante, pero no da sensación de inseguridad. A alta velocidad, empezamos a tener sensación de flotación. Los amortiguadores son duros, por lo que se transmiten todas las irregularidades del terreno, pero no dan una estabilidad excepcional como podría parecer.

El Vokswagen es muy ágil y muy estable en curva, mientras que el control de estabilidad, y el diferencia electrónico neutralizan mucho su comportamiento. A velocidades altas, se comporta mucho mejor que su antecesor. La suspensión es tirando a dura, pero no tanto como en el Opel, es decir, nos dejan leer bien la carretera, pero también absorben algunos baches, y dan una buena sensación agarre.

Consumo
El GSi con un motor grande, hace que incluso conduciendo suavemente, sea difícil de bajar de los 7l a los 100 Km/h. Por otro lado el GTI, puede llegar a menos de 6l. Si les exigimos más los consumos se igualan un tanto. La diferencia está en que aunque no nos lo parezca, con el Volkswagen estaremos yendo mucho más rápido.

Parece mentira como un coche que da 180 CV de catálogo, y que a la práctica puede rozar los 200 es capaz de consumir tan poco.

Comodidad
No se como expresarlo, pero el Polo gana de calle. Con luces de xenón, retrovisor antideslumbramiento electrónico, limpiaparabrisas automático, y el cambio DSG podemos circular con total comodidad. El Corsa requiere más trabajo, sus halógenos alumbran bien, pero podrían mejorarse. Si comparamos uno y otro, especialmente de noche, el ritmo de actividades puede parecer frenético en el Corsa, mientras que en el Polo, apenas hay que hacer nada.

Maniobrabilidad
La dirección del Corsa es muy directa, resulta cómoda a baja velocidad, y gira muy bien cuando tenemos que maniobrar. A mayores velocidades, hay que acostumbrarse un poco, e ir con tacto. En el Polo, no lo es tanto, y aunque maniobra bien, no llega a superar al Corsa.

La visibilidad del Corsa es tirando a buena, en cambio la del Polo es algo peor. Los retrovisores exteriores son algo pequeños, así que hay más ángulos muertos, lo que se suma a la zaga alta trasera, y que nos oculta objetos bajos que pueda haber en la trasera del coche.

Prestaciones
En su época el Corsa no era un coche ligero para su tamaño, mientras que el VW tiene un peso que consideraríamos normal. Ambos tienen mucha patada si se llevan a los regímenes que necesitan, medios-altos en el primero, y medios en el segundo. En cuanto a velocidad punta, los 60 CV menos del Corsa, y sus desarrollos lo penalizan claramente, y queda apabullado por el Polo.

Lo mejor del VW es que podemos ir tranquilamente en automático, y en un momento puntual solicitar potencia para adelantar, el cambio reducirá, una, dos o tres marchas, lo que unido al elevado par motor, y a la facilidad es estirarse, nos permitirá efectuar la maniobra de forma rápida, y cómoda. El Corsa requiere más esfuerzo, es más divertido, pero menos satisfactorio, ya que hay que planificar la maniobra con antelación, conseguir un giro alto, y entonces lanzarse a ella. Eso si, una vez nos hayamos lanzado, responderá con contundencia, y subirá de velocidad rápidamente.

Conclusiones
Empezaba este artículo haciendo notar, que separados por 12 años de distancia, no serían modelos directamente comparables. Es cierto que el Polo es un coche mucho más rápido, ágil, cómodo, seguro, con mejores cifras de consumo, y un equipamiento más abundante. No obstante el Corsa, tiene ese tacto deportivo que requiere mayor concentración por parte del conductor, y que esporádicamente nos