Las herramientas que no pueden faltar en tu casa

Los que son aficionados al bricolaje saben muy bien todo lo que tienen que comprar. Pero, ¿y aquellos para los que no es un hobby sino una necesidad?

En ese caso la situación se complica notablemente, y esencialmente lo que necesitamos en nuestro hogar es algo bueno y barato. Un producto con la suficiente calidad como para que nos de servicio ante cualquier necesidad y nos dure muchos años, pero que no nos arruine el bolsillo.

En cuanto a herramientas de bricolaje en Fixami son expertos. No importa si necesitamos un taladro de AEG o de DeWalt que podamos usar para colgar los cuadros del salón, o un atornillador eléctrico a batería de Bosch o Black & Deker que nos ayude en el montaje de un mueble de Ikea. Y si tenemos jardín, nos ofrecen desde cuerdas, hasta cortadoras de césped de gasolina. Un amplio abanico adaptado a cualquier necesidad y siempre a precios inmejorables. Además de los descuentos habituales, cada día tienen una herramienta en promoción. Basta inscribirse a su newsletter para enterarnos de la oferta del día.

Aunque son una empresa de origen holandés, actualmente cuentan ya con sedes también en Bélgica, Francia y por supuesto España. Así que como sirven los pedidos el mismo día en que los realizamos, y si están en el almacén de la empresa, los entregan en un máximo de 5 días hábiles.

¿Necesitas una amoladora eléctrica o mejor de batería? El taladro, ¿con o sin percutor? ¿Te conviene más un destornillador manual o uno eléctrico? ¿Sabías que puedes resolver muchos de los problemas de anclaje con una simple cinta de velcro?

A los que somos profanos en el tema, es como si nos hablaran en chino. Pero no hay nada de que preocuparse, en Fixami.es disponen de un chat al que responden en menos de 30 segundos, o un servicio de solicitud de llamada en el que son ellos los que nos llaman en menos de 2 minutos. Si lo preferimos, atienden también por email (respondiendo en máximo 1 día) y por Whatsapp (como mucho en 30 minutos). Mecanismos modernos, rápidos y sin coste para nosotros que nos aclararán y aconsejarán sobre las mejores alternativas.

Con un total de más de 300 votos, la evaluación de los clientes, tanto profesionales de la construcción como aficionados y profanos arroja una puntuación media de 8,4 sobre 10, una prueba de que Fixnami es la web más confiable en cuanto a la venta online de herramientas de bricolaje.



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4 comentarios en “Las herramientas que no pueden faltar en tu casa”

  1. Yo tengo ganas de una Dremel pero aunque sea la que vende Leroy Merlin me vale ya que es para pulir los cristales de plexy de los Casios que van arañados, aparte por mis problemas musculares no le voy a dar mucha caña.
    El otro día vi en el Lild dos juegos de lijas de muchos tipos y fieltros y eran específicos para relojes, no los compré porque eran para una herramienta tipo Dremel y como no la tengo todavía no vi necesaria su compra.
    A mi hijo le regalé una hace tres años y la quemó pero es muy bestia y tiene muchas fuerzas y una Dremel si le vendría bien pero para mi me sobra con una de marca blanca.

  2. Si no se es manitas, mejor no acumular ni comprar herramientas para algún uso esporádico que suman una pasta (taladros, sierras eléctricas y similares). Y menos aún a batería para un uso esporádico. Si para cuando toque por necesidad y si somos resultones y manitas, entonces mejor, si nos conviene tener un taladro, uno decente pero con su cable para corriente, y si se necesita una buena alargadera. Además, un taladro a cable sigue siendo comparativamente más potente y fiable que uno a batería. Sobre todo si un día toca taladrar por ejemplo en una pared con buen hormigón armado y su percusión. Ahí uno de cable en condiciones tira lo que le echen mientras no se coma ni parta la broca. Pero el de batería se nota que no le llega ni por asomo.

    Lo mismo con el resto de herramientas: cuanto menos motorcitos con batería y pilas, mejor. Más nos durarán, y fiables serán (cuando las necesitemos, ahí estarán dispuestas, sin contratiempos con pilas ni historias).

    En fin, que por irse haciendo con unas herramientas por necesidad, sin afición por el bricolaje y para alguna chapucilla en casa, sin ser muy duchos en lo eléctrico, ni en fontanería, ni en albañilería para más que si acaso un azulejo que se caiga saber picar un poco de la mezcla vieja, hacer un poco de nueva, pegarlo y luego un poco de sellado de juntas… yo creo que esto no debería faltar en ninguna casa sea en pueblecito de herramientas, o en maletita o caja de turno. Y si se compra de calidad decente, no durarán toda la vida y responderán como deben y se espera. Aunque esto es muy personal, y cada uno termina viendo lo que se tiene que ir montando:

    – Siete destornilladores:
    De longitud media-larga en dos o tres medidas tanto de pala como de estrella/Phillips. No me sobra que el de menor medida de pala, sea largo. Avisados estáis. El séptimo, pues uno para algo puntual para electricidad, aunque sea apañar algún chisme (desenchufado) o preparar una simple ficha por ejemplo para un cable que haya que apañar, acortar o preparar de una lamparita. Para esto el destornillador que también hace de comprobador de hasta 12V, basta y sobra… y ya tenemos esa función que puede sernos útil algún día por ejemplo para el coche. Y si no, pues es un destornillador pensado para electricidad que va bien forrado de plástico aislante.
    – Alicates:
    Unos de punta fina y mejor que no tengan los dientes muy marcados. Otros normales con su sección cortafríos integrada (para algún alambre que haya que cortar). Estos dos, de tamaño estándar digamos, es decir no de los pequeños que son para usos más específicos. Un «pico de loro» de abertura graduable (típico para sujetar tubos y en fontanería) tampoco sobra. En serio que no sobran, cuando hacen falta, se echan de menos.
    – Dos llaves inglesas:
    La típica tirando a pequeña que llega hasta 15 ó 18 de medida de tuerca, y otra pues grande que suele ser la siguiente. Digo lo mismo que con los alicates, cuando hacen falta, para tuercas o porque nos falte una, es cuando se vienen a la cabeza.
    – Un par de cúteres:
    Y no racaneéis con «los del chino» de plasticurri y hojas que se oxidan. Comprad uno de los portátiles casi tipo boli de acero inoxidable que duran toda la vida. Y otro grandote, como los Tajima, más fuerte. Para si un día hay que cortar algo recio. Si sólo podemos comprar uno, primero el grande.
    – Martillos:
    Uno de peña o de carpintero (sobrado para el 99,99% de apaños en una casa), y otro como maza. Este último, nos puede bastar con unos de tamaño similar al de peña, pero los que tienen los dos extremos de nylon, o uno de nylon y otro de goma más blanda.
    – Mordazas:
    Según veamos con el tiempo, igual nos puede venir también unas de tipo alicates, de los que se gradúan su abertura (aunque no con la tremenda amplitud que el pico de loro), pero que cuando cierra a tope, se bloquean y no sueltan hasta que así lo queremos. Si no, con un par o tres de sargentas que se les llaman de tamaño mediano, o dos medianas y alguna pequeña, suficiente. Si tenemos disponible alguna mesa para apaños, o que podamos recurrir a ella de necesitarlo, un tornillo de banco también es algo que termina siendo más socorrido y apañao que un jarro de lata.
    – Lijas:
    Unos pliegos en la maleta de herramientas, de grano 80 (muy basta), 400 y 1000 a 1600 (muy finas, normalmente de las que se les dice lija al agua). Y un taco de madera o específico (al menos los había, que eran como un taco de madera con un lado en corcho sobre el que se hacía la presión con la lija) para cuando haya que usarlas para lijar mejor superficies como una puerta. Si nos hacemos con algún tramo tipo listón y otro de sección redonda de material como acero inoxidable, también junto con la lija nos hacen en un momento dado de lima plana y limatón para ciertos retoques o hacer por ejemplo un paso para un cable en un mueble, tablero de estantería o similar (si más adelante se requieren limas, pues ya habrá tiempo de comprar un par, por ejemplo el limatón y una de media caña, pero si realmente se van a necesitar).
    – Barrena o punzón.
    – Formón pequeño o mediano.
    – Una segueta (la sierra de arco es más grande y alta), con hoja para metales (que en la práctica, se come lo que haya que cortar, desde un tablero de madera de pino, hasta un tubo de PVC, metal o hasta el hueso de un jamón para aprovecharlo a trozos en la cocina.
    -Una regla metálica (inoxidable).
    Socorrida tanto como regla (de 1 metro como mucho, aúnque con medio nos apañamos también) para cuando la cinta no es lo mejor, y también como guía de corte (para por ejemplo, con el cúter).
    -Cinta métrica.
    Si no la tenemos ya entre las cosillas para costura, pues de esas.
    -Carrete de cinta métrica metálica.
    De 3 a 5 metros.
    -Mantel de corte y apoyo.
    Más si no tenemos mesa apropiada para bricolaje y poco más. Para proteger la que usemos, o hasta el suelo de necesitarlo, pues para eso está.
    -Bolsitas de silicato gel.
    Para la caja de herramientas en sí o donde las guardemos. ¡Nunca sobran! Absorben la humedad.

    Un rollo de cinta aislante, cinta americana, de teflón, de carrocero, un aerosol de aceite 6 en 1 (para mí mejor que el 3 en 1, este último para mí para aflojar tornillos y poco más), un tubo de pegamento universal, un bote de cola blanca de carpintería/montaje, uno de cola de contacto, un poco de grasa consistente, grasa de silicona, unas tijeras de electricidad… y deberíamos estar preparados para casi todo sin ser manitas ni entrar en especialidad.
    Esto es por ejemplo, lo dicho, apañar el cable de una lamparita de mesa o cambiarle enchufe o el interruptor, o tener que cambiar una bisagra de cazoleta estándar de la puerta de un mueble, trabajar un día con comodidad en una bici o algún patinete (sin entrar en electrónica, soldaduras y demás, ojo), adaptar un poco una cajita o mueble que compremos sin entrar cortar grandes paños de madera, que vemos que tenemos que apañar y encolar por ejemplo las patas de una silla, o cambiar un picaporte o cerradura sencilla de puertas de interior, que si un enchufe que está flojo o nos viene bien cambiarlo por otro nuevo mejor o con alguna funcionalidad más (y si sabemos hacerlo, ojo, los empalmes y conexiones o se hacen bien y en condiciones o mejor no tocar xD), que hay que darle quizás un toquecito de llave a las patas de la lavadora o del frigorífico porque por lo que sea se han movido y no están nivelados, abrir un ventilador para limpiarlo mejor y hasta engrasarlo y dejarlo niquelado…

    Si nos metemos en cortar madera de vez en cuando… pues igual nos conviene antes que la sierra eléctrica (que de necesitarla para cuatro ocasiones, mejor a cable) un mango de serrucho de hojas intercambiables. Con una hoja tipo sierra de costilla para madera, y otra hoja estrecha para madera para cortes más finos nos puede bastar y sobrar. Y como se desmonta y no es de lo más largo, caben en una maleta estándar. Si nos da por variar más o menos asiduamente los cuadros por ejemplo, o cambiando estantes de las pareces y/o nos gustan las cosas bien niveladas, seguramente nos convendrá un nivel herramienta sencillo que si nos cae no suponga que sea el móvil el que se lleve un trastazo de consecuencias fatales…

    Ya es como todo, según se va viendo o se va necesitando desde alguna masilla para reparación o relleno, o lo que vayamos viendo, se va complementando. Por ejemplo a unos un juego de destornilladores de precisión con un montón de puntas intercambiables igual les es imprescindible, o un comprobador eléctrico multitester, o un juego de llaves fijas o acodadas completo, quizás un juego de llaves de vaso con sus llaves de carraca y demás ingenios de mangos, o una llave dinamométrica o dos de ellas (las bicis actuales las requieren cada vez más por ejemplo)… O la misma y popular «dremel», el taladro, la sierra eléctrica, juegos de tacos o cableado si tocamos asiduamente los mismos… o qué sé yo.

    Pero para mí, la maleta con lo dicho, a mí me parece tan básico como el tener en algún cajón de casa y no digamos de un escritorio unas minas, algún lápiz y bolis de recambio, alguna grapadora, unas hojas o libreta, alguna calculadora y una goma de borrar (o incluso dos, de distinto tipo y dureza).

    Salvo alguna cosa que vayamos a usar una única vez y lo vamos a hacer nosotros pero sólo en ese caso puntual, merece la pena invertir en calidad (acero inoxidable). Hoy por fortuna esto ya no es como hace tantos años que tanto escuché a mi padre de niño, que la buena herramienta costaba un dineral en comparación a hoy. Pero vamos, que no tiréis «del chino» ni de lo más barato por la red. Que unos destornilladores por ejemplo Dexter que se encuentran casi en cualquier superficie de bricolaje son decencia, como hace muchos años, eran pues unos Palmera (todavía tengo yo los de mi padre de aquellos años). La herramienta mala y cutre, al final cuando la necesitas mínimo está oxidada e inutilizada. O peor, te pega el susto, y gordo porque no aguanta una tensión necesaria (por ejemplo un cúter cortando, y que poco menos que salte y se nos desmonta en la mano.. con las cuchillas que lleva dentro). Mientras que por ejemplo, unos buenos alicates o llave inglesa, te durará toda la vida y hasta se heredan.

    Ah, y tener a mano alguna buena multiherramienta con alicates y alguna navaja multiusos como las Victorinox, ni os imagináis el apaño que hacen también. Pero para cuando hace falta algo más pesado, hay que tener al menos la maletita o el cajón de turno con lo dicho.

    Las herramientas con baterías, para los que las usan pero que mucho. Que igual van de aquí para allá, y van cargándolas de mientras en la furgoneta o que llevan un juego de baterías de recambio, o que las tienen en un taller que cuando no las usan, pues en la base y cargando.
    Si no, cuando necesitas el taladro, lo coges, aparentemente está cargado, y se queda muerto a nada a ni mitad de trabajo, no veáis la gracia que hace.

    Y hay que medir muy mucho cada vez más qué herramientas tener. Porque ante según qué cosas, como un trabajo de electricidad si no controlas, pues ya llevan ellos sus herramientas. Y si no lo controlas demasiado, pues no te merece la pena gastarte tanto o más que una vez o dos el electricista si necesitas que si un taladro y juegos de brocas, más lo que tengas que cambiar y reemplazar, material para retocar (si hay que dejar igual que estaba una zona de la pared o de mueble)… que a lo tonto, se va un dinero, pero que para quizás esa vez, y para de contar hasta saber cuándo, pues igual te supone la hora de mano de obra que te lleve el electricista para por ejemplo, cambiar una lámpara de techo (y eso si no te lleva incluso media hora).

    También los tiempos cambian. Hoy quizás salvo por afición, casi nadie toca en sí la madera de un mueble… pues comprar lo justo de herramienta si realmente se necesita, no tenerla por tener. Mientras que quizás, un juego de destornilladores de precisión (y de esos incluso que tienen todas las cabezas Torx y «raras») hoy es mucho más socorrido para muchos trastos y cacharros.

    Pero al final, quién va reaccionando con un poco de previsión, más lo puntual que pueda necesitar y que valora que lo va a usar fácilmente más adelante de nuevo y que tenerlo no le está de más, al final se monta su básico de herramientas en casa.

    Y como decía mi padre, las herramientas nunca se prestan. Ya que o «se pierden», o cuando las necesitas no las tienes tú que las has pagado, o bien te las devuelven hechas una mierda (encima de que las dejas en perfecto estado de uso). Esto se aprende a base de palos con los años.

  3. Por eso lo digo… a mi abuelo paterno casi le pasó. Por ello, muchas herramientas las tuvo mi padre un montón de años (hasta un berbiquí… vamos, un taladro «eco» xD), más las que fue comprando él pero de mejor calidad. Y al final al paso de los años, no veas lo que se puede juntar: algo que hasta haría llorar de la emoción a MacGyver en uno de sus aprietos, jeje.

    Y como encima te guste un poco un buen mecanizado y troquelado, un buen acabado de calidad… las calles de bricolaje de los grandes almacenes, o una buena ferretería son un peligro. Pero se puede dar que compras una vez, porque lo necesitas y lo vas a usar y lo vas a hacer bien, pero luego vuelves a usar esa herramienta quizás 3 ó 4 veces en la vida.

    Alicates recuerdo que tuvo… pues hasta 7 u 8 tranquilamente, porque también tuvo un par de los más pequeñitos y de punta, más de precisión (tenían pinta de ser antiguos de electricista, además eran de hierro del bueno, vamos que tenían sus marcas de herrumbre). A los muchos años hizo algo de limpieza (no recuerdo donde fue a parar el berbiquí…) y se quedó con uno de los pequeños, el cortafríos, el alicates normal tirando a grande (estos dos últimos YA ERAN DE MI ABUELO, ojo, y aún están en la maleta)… y un alicates normal Palmera que ese ya sí lo compró mi padre por los 80 que aún sigue y un casi gemelo de ese pero de punta, más uno de tipo mordaza bloqueable. Pues bien, al final cuando necesitaba o pedía alicates así a secas, alguna vez yo para probar hacía la coña, e iba quizás con el de mi abuelo (muy utilizable, está oscurecido por no ser acero inoxidable, pero no con óxido) y siempre reclamaba «ese no, EL OTRO».
    Al final, ¿qué usaba normalmente de alicates? Pues ese alicates que como ese ya hay a patadas de todos los fabricantes de herramientas, quizás en algo más fino o de estrechez el de punta, y en algún momento que tuviera que sujetar con uno, y apretar o ajustar con otro, pues el de mordaza bloqueable o el pico de loro: pensando en la gente en general, pues entre 2 y 4, vamos que nos matamos la mayoría de mortales.

    Y así con todas las herramientas. La que usas, la usarás y te será imprescindible. Por eso lo de comprar ya cosas como taladros o sierras a batería, aunque se hayan «democratizado» ya mucho… ojo, que hay que pensar cuánto la vamos a usar. Pues una batería sigue siendo una batería. Y para qué claro, porque ya digo, si por ejemplo nuestra casa o tras una reforma tiene buenas paredes o se metió hormigón en condiciones, a más de uno de batería le puede dar la risa de necesitar la percusión. Mientras que la misma versión del taladro pero de cable, tiene un poderío conectado por cable a los 220V de una casa que la batería no puede prestar. Y salvo que no haya luz, el de cable lo enchufas y ya estará listo para funcionar. El de batería, tiene que tener la batería cargada y en buenas condiciones o te la jugará.

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