Colomer & Sons Graham Bell

Sigo apostando por la relojería española, esta vez con una marca que es para todos vosotros conocida: Colomer & Sons. En primer lugar, porque hace unos meses pudisteis leer aquí mismo la reseña del Colomer & Sons Classic Power Reserve, y en segundo lugar, por la entrevista a Entrevista a Gonzalo Gutiérrez-Colomer.

Así que después del Bilyfer Original Automático Open Heart, por fin ha llegado el Colomer & Sons Graham Bell, un reloj que rinde tributo a Graham Bell, el inventor al que se reconoce la patente del teléfono (aunque hay cierta polémica en cuanto si el primer inventor fuera Antonio Meucc o Nikola Tesla). Representa también un salto adelante en la calidad de la marca, porque si constructivamente, el San Diego de titanio representó un antes y un después, en este Graham Bell, la marca vuelve a apostar por los movimientos automáticos de origen suizo, y con el permiso de los modelos Tourbillon Special, el modelo con más empaque de C&S.



Ficha técnica

GéneroHombres
CajaAcero inoxidable 316L. 40mm de diámetro sin contar la corona. 12,2mm de alto
CoronaAcero inoxidable roscada y zafiro azul
EsferaPlateada y negra
BiselAcero inoxidable 316L fijo
CristalZafiro
LumenSí. Superluminova
TraseraAcero inoxidable
CorreaNegra de piel. 20mm
FuncionesHora, minutos, segundos
Resistencia al agua5 ATM
PesoN/D
MecanismoSellita SW-200. 28.800 vph. 26 rubís
ComplicacionesRotor de carga bidireccional. Parada de segundero. Remonte manual
Prestaciones38h de reserva de marcha. +/- 12 segundos/día
OrigenSwiss Made
Garantía10 años
PVP450€
DistribuidorColomer & Sons

Presentación

Al recibir el Graham Bell nos encontramos con una elegante caja de cartón de color negro y el logotipo de la marca, mucho mejor que la caha de cartón marrón que usaban antes y que vimos en el Colomer & Sons Classic Power Reserve. Podría ser algo más rígida, pero cumple.



Cuando la abrimos vemos una bolsita de viaje en piel vuelta de color marrón con costuras blancas. De aspecto rústico y muy buena calidad. A algunos les parecerá más conveniente el anterior estuche relojero, a mi me gustan ambos formatos, sin embargo esta bolsa de viaje gana en cuanto a exclusividad, es específica para el Graham Bell, y por eso lleva el bajorelieve del teléfono.



Lo mejor está por venir, porque la dotación que lo acompaña es completísima, un aspecto que no me agradó del anterior C&S y que en este nuevo reloj, han solucionado con creces. Me ha encantado. Se le suman un bonito folleto que hace las veces de tarjeta de garantía (recordemos en en C&S siempre es de 10 años), de certificado de autenticidad, y manual de instrucciones. Un gran salto en ese sentido, que no se queda ahí, porque lo acompaña una alfombrilla en similpiel de color negro destinada para que podamos apoyar el reloj en la mesita de noche con total garantía.



Como solemos ver en la marca española, sus piezas son todas ediciones limitadas, el C&S Graham Bell a 999 piezas reforzando su áurea de exclusividad. Porque en un reloj con un diseño tan especial como este, saber que como máximo habrá 998 más repartidos por el mundo es casi como decir que nunca nos encontraremos a otra persona vistiendo nuestro mismo reloj. En lo que a mi respecta, quizás hubiera sido un mejor homenaje que la colección fuera de 1876 piezas, año en el que se le concedió la patente del invento.



Diseño y construcción

Esta pieza se encuentra disponible en solamente dos variantes, el Graham Bell con correa de cuero y el Graham Bell con brazalete de acero, lo cual limita un poco sus opciones, aunque es de esperar que en C&S vayan apareciendo nuevas variantes, se me ocurre una invertida, con los numerales en claro y la esfera en oscuro.

El diseño es lo que más llama la atención de este reloj, una esfera inspirada en los diales de los antiguos teléfonos de baquelita, en donde los índices parecen formar parte del disco marcador, de ahí en efecto la denominación Graham Bell. Externamente no parece un reloj sino un teléfono, algo que para algunos será un gran atractivo, y para otros representará lo contrario. Lo que es innegable es que tiene encanto y que ofrece un resultado muy distinto a lo que solemos ver. Un reloj con trazos únicos, y al que al menos de momento no le han surgido imitadores.



La caja tiene 40mm de diámetro sin contar la corona, la medida perfecta en un reloj elegante. Está construida en acero inoxidable 316L en acabado pulido (brillante). Las asas, como si fueran un apéndice de la caja refuerzan la idea de que fuera un teléfono convertido en reloj. No es un reloj particularmente grueso (12,2mm), pero por sus formas rectas lo parece. El cristal es de zafiro y plano, muy legible y elegante, una gran decisión. No hay información sobre su peso, incluyendo la correa he medido 95g. Por cierto que ésta es de cuero negro y 20mm de ancho, fabricada en Italia. Dado que hablamos de un reloj de diseño español y fabricación suiza (Swiss Made). Personalmente hubiera preferido una correa española. El cierre es desplegable por pulsadores, y lleva la hebilla firmada.



Recalco lo de Swiss Made, porque no es solamente maquinaria suiza (Swiss Movement), sino que cumple las normativas de la FHS (Fédération de l’industrie horlogère suisse) para ser etiquetado de ese modo, es decir, que al menos el 60% del valor del reloj es de origen helvético.



La corona roscada es de estilo retro, con el bonito detalle de un zafiro azul incrustado en su parte central. La trasera es ciega, también de acero inoxidable y reproduce la efigie de Graham Bell grabada. Además, figura la unidad limitada correspondiente a la serie, en mi caso la 131 de 999.



Suelo iniciar las reseñas hablando de la esfera, aunque en este Colomer & Sons la he dejado al final, y es que es la esencia de esta pieza. Sobre una base nacarada de bonitos reflejos, e inspirándose en los números de un dial de teléfono antiguo, los numerales van enmarcados de un círculo de color negro. Se ha respetado incluso el tope metálico que los teléfonos solían incorporar en su parte final, y que en el Graham Bell aparece como una plaquita metálica a las 4. Las manecillas son azuladas, apuntando la segundera y la minutera justo al comiendo de los números.



Lo mejor de todo es su Superluminova, aplicada no sólo en las manecillas como uno podría haber imaginado sino también en los números. No sólo le aporta mucha practicidad sino que además queda precioso.



Movimiento

El principal atractivo es que por primera vez en la historia se monta un calibre Sellita SW-200, en esencia un clon del conocido ETA 2824-2 con algunas mejoras. Hace años habíamos visto a Colomer montando la 2824, así que el del Sellita resulta un valor muy atractivo, el regreso de los movimientos Swiss Made a C&S, algo que llevábamos un tiempo sin ver y que agradecemos. Presumiblemente equipa un grado estándar, el más básico de los disponibles, que no obstante ya supera en cuanto a prestaciones a un Miyota 9000 y otros calibres de origen japonés. Una maquinaria refinada, fiable y precisa. Con una precisión media de +/- 12 segundos por mes y una reserva de 38 horas, sus especificaciones son buenas. Sin embargo, he llegado a cronometrar un desfase de solamente 7 segundos/día, lo cual es una cifra excelente, que dice mucho en favor del trabajo de Colormer and Sons.



En cierta forma viene a representar el salto en cuanto a calidad de la relojería española, un poco como viéramos con el STP1 del Smith & Smoorcer Ecumine.

Sensaciones

Las sensaciones en la muñeca son muy extrañas. Efectivamente por su peso, y la calidad de materiales, estamos ante un reloj que nada tiene que envidiar a marcas asentadas y prestigiosas. Visto de perfil, la solidez de su caja, o el bonito detalle del zafiro en la corona nos hacen sentirlo de una manera especial. En cambio visto de frente, nos cuesta de creer que se trate de un reloj, un efecto que está muy logrado con todos los detalles.

A 28.800 vph (8 saltitos de la segundera por segundo), el movimiento es placentero, agradable de contemplar. Como lo es darle cuerda manualmente.



Todos los que lo ven se fijan en él y es que en cuanto a cualidades, su diseño único y la tirada limitada lo convierten en un reloj que no se ve todos los días. Una pieza que te hace recordar los antiguos teléfonos, viajando inmediatamente al pasado.

Conclusiones

El precio en el que se mueve esta pieza entra en competición directa con el de los fabricantes establecidos acompañados de su correspondiente descuento. Por supuesto su competencia son relojes más tradicionales, menos innovadores en cuanto a diseño que el de Colomer. Es de esperar que vayan apareciendo interesantes descuentos en su tienda online que lo sitúen por debajo de los 400€, y en ese caso equiparando el precio a la marcas de entrada como Swiss Military Hanowa o Roamer. También es cierto que el diseño se paga, y que a fin de cuentas no es lo mismo en cuanto a precio un STP1-11 de Swiss Technology Production que un SW-200 de Sellita.

Cuando apareció la campaña en Kickstarter en octubre de 2018, se ofrecía a precio de lanzamiento a un inigualable precio de 299€, hablamos de un diseño único, pero además de todo lo que conlleva en cuanto a impacto económico un Swiss Made. Una ganga visto desde ese punto de vista.



▲ Más▼ Menos
Diseño único y propio
Calibre SW-200
Precio sin descuento

8 comentarios en “Colomer & Sons Graham Bell”

  1. yotambienestoyenamoradodeingridsjoberg

    Un reloj muy llamativo, no me gustan las asas, demasiado «femeninas» bajo mi punto de vista, pero el resto tiene un estilo steampunk muy bonito.

  2. Al igual que otros relojes de Colomer & Sons (C&S), el diseño no me gusta. Quizás lo que más me disgusta son las asas, si bien debo reconocer que este particular es coherente con la vocación decimonónica de la estética del reloj; dudo que otro diseño de asas combinase bien con dicha estética.

    Por otra parte, viendo las fotografías cuesta creer que el grosor del reloj apenas supere los 12 milímetros. Ahora bien, si tanto en la página de C&S como en esta reseña del reloj se dice que es así, no lo pondré en duda.

    Dicho esto, en el momento en que supe, a través de Kickstarter, que C&S buscaba financiación para este reloj mi impresión es que la empresa estaba intentado dar un salto adelante en materia de calidad. No sólo por la etiqueta ‘Swiss made’, el movimiento o la atención puesta al lumen: también por el diseño.

    Pese a que he dicho que el diseño no me gusta, debo reconocer que es muy bueno y que se nota que está mucho más trabajado que en otros relojes de C&S. Ojalá la empresa venda muy bien el reloj y, sobre todo, siga por estos buenos derroteros.

    El único pero que le puedo poner al reloj es que la correa muestre la leyenda ‘Genuine leather’. Ojo, con esta crítica no pretendo poner en duda la calidad de la correa, ni mucho menos afirmar o dar a entender que el C&S miente. Lo que crítico que es que la marca – por llamarlo de alguna forma – ‘Genuine leather’ está tan degradada [1] que me parece una mala idea utilizarla en un reloj de estas calidades.

    Por último, Guti, mi agradecimiento por esta reseña tan completa.

    [1] http://www.javiergutierrezchamorro.com/entrevista-a-gregorio-lopez-goyo-diloy/3569

  3. Original y simpático es el reloj, desde luego. Y detalle a su favor que equipe Sellita, entre tanto Seiko, Miyota y ETA.

    Quizás ya puestos lo habría hecho más original aún y afín al diseño: en vez de las 12, un 0. Y que el 0, como en el dial de un teléfono de rueda, cayera donde la plaqueta del tope, saliendo la corona por donde estarían habitualmente las 7-8 horas (que entonces quedarían en torno a las 10-11.

  4. Gracias por la review Guti,ya que así me empapo de este tipo de relojes y movimientos(aunque no son lo mio),pero el aprender no ocupa lugar y bienvenido siempre aprender nuevas cosas.Asi que gracias.
    La estética es clásica a mas no poder,y cierto que las asas se ven como que desentonan un poco el conjunto,pero elegante y bonito no está nada mal.
    Por cierto,ese teléfono rojo que muestras es total,jeje.Yo use hasta hace pocos años,uno igual pero en verde.La gente cuando lo veía en casa se quedaba pasmada y cara de sorpresa.
    Saludos!

  5. Muchas gracias un relojista. Como marca que apuesta por seguir mejorando, hay que apostar por las cosas distintas, y el Graham Bell lo es. No es un reloj para todos, pero sí que espero que igual que tu mencionas, les traiga muchos éxitos y les permita seguir haciendo modelos de calidad.

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