Hudora BigWheel® 205

Si la memoria no me falla, fue con el artículo sobre mi nueva bici hace más de 11 años que no hablaba sobre vehículos para el tiempo libre. Hoy voy a hablar de patinetes y seguro que muchos pensaréis que lo haré sobre los patinetes eléctricos como el Xiaomi Mi Scooter M365 que tan de moda está en las grandes ciudades. Pero no, el protagonista de este artículo es el Hudora BigWheel 205 un patinete clásico o manual.

Las razones son bien sencillas. La utilidad de los patinetes eléctricos es previsible que se vea notablemente reducida. El aumento de los accidentes, y la dificultad en su convivencia urbana, hará que tarde o temprano sean un medio de transporte regulado, como lo son las bicicletas, o como ocurrió con los drones. Se aplicarán ciertas restricciones, así que seguramente cuando montes a bordo de un patinete eléctrico, no podrás ir ni hacer lo que te de la gana. Por otro lado que sean eléctricos implica que hacemos poco ejercicio con ellos. Vivimos en una sociedad sedentaria, y yo soy un claro ejemplo. No quiero además que cuando salga a la calle sea encima sobre un dispositivo de movilidad personal que me lleva de un lado a otro sin que apenas deba moverme. Hay un factor más, y son las baterías de litio que los denominados scooters eléctricos equipan. Estas baterías, degeneran muy rápidamente cuando se descargan. O sea que si con el buen tiempo le vas a dar mucho uso a tu patinete motorizado, todo va a ir bien, pero cuando llegue el mal tiempo, y recuerda que muchos de ellos no son aptos para circular con lluvia, lo dejarás aparcado durante meses en casa. Su carga descenderá al mínimo, y cuando meses después vayas a usarlo de nuevo, en el mejor de los casos, la batería te dará mucha menos autonomía que cuando era nuevo. En el peor, ni siquiera cargará. Como las baterías suelen ser caras y difíciles de conseguir, te quedarás con un aparato inútil ocupando el espacio de tu casa.



Hay un factor más, y es que al menos yo lo quiero para el ocio, para moverme un poco y pasar un rato entretenido. No tiene sentido malgastar energía en eso, aunque sea un consumo parecido al que tiene un teléfono móvil, o sea bastante.

Entonces tuve claro que quería un patinete manual o clásico. Lo primero que había que determinar es que fuera apto para adultos. Independientemente de que el fabricante lo considere infantil, lo que hay que mirar es la altura del manillar, y el peso que puede resistir, asegurándonos que la conducción sea cómoda con nuestra altura, y que el chasis aguante nuestro peso corporal.

La siguiente cuestión es si queremos ruedas pequeñas, o ruedas grandes. Las ruedas pequeñas son ideales para acrobacias, mientras que las grandes lo son para circular. Un patinete de ruedas grandes aísla mejor de las irregulariedades del terreno, es por tanto más cómodo, aunque también menos maniobrable. Relativo a las ruedas, cuando son grandes, pueden ser macizas, o neumáticas, o sea, llenas de aire. Las macizas permiten menos rozamiento, adquieres mayor velocidad con ellas, mientras que las que llevan aire, son más confortables.



Tras unas cuantas búsquedas me encontré con el fabricante alemán Hudora, que se considera el que mejor relación calidad-precio ofrece en las gamas medias. La empresa, que para mi era totalmente desconocida fue fundada en 1919 por Hugo Dornseif, dedicándose inicialmente a la fabricación de patines. Actualmente Hudora GmbH es un fabricante de productos para deportes, juegos y ocio con su sede en Remscheid. Su catálogo incluye patines de ruedas, patines en línea, patines de hielo, patinetas, monopatines y camas elásticas. Pero también porterías de fútbol, pelotas, y fubtolines, ese poco explotado invento español.

Con sus características claras, todo me llevó al Hudora BigWheel® 205, y sólo me quedaba escoger el color, se ofrecía en las siguientes opciones:
Referencia 14695: Gris-Verde.
Referencia 14724: Rojo-Negro.
Referencia 14748: Púrpura.
Referencia 14751: Turquesa.
Referencia 14759: Rojo-Dorado.
Referencia 14764: Magenta-Plata.

Como algunas variantes son más difíciles de conseguir, y otras se encuentran más caras, entre las disponibles me quedé con la 14695 que tiene unos colores alegres y vistosos.

Lo último era escoger dónde comprarlo. La marca lo vende oficialmente en su web a un PVP de 99,95€ con gastos de envío a parte. Al final opté por Bikester, la tienda especializada en bicicletas y otros artículos para el ocio, en donde lo tenían a 99,95€ con el envío incluido, que combinado con los códigos de descuento que de vez en cuando lanzan, lo pude conseguir entorno a 85€.

Si bien puedes encontrar las principales características del Hudora RX-205 Pro en cualquier sitio, no está de más recordarlas:

Material de la estructura: Aluminio.
Superficie de la plataforma: 30 X 11cm.
Peso: 3,5 Kg.
Capacidad de carga máxima: 100 Kg.
Tamaño de las ruedas: 8 pulgadas.
Tamaño del rodillo delantero: 205mm.
Tamaño del rodillo trasero: 205mm.
Ajustabilidad de altura del manillar: 79cm – 104cm.
Estatura mínima: 116cm.
Modelo de ruedas: Goma dura 87A.
Plegable: Sí.
Tipo de frenos: Freno de pie trasero.
Rodamientos: ABEC-5.
Equipamiento de seguridad: Reflectores en el manillar y en la cubierta.

Para no no repetirme, porque características y comparativas vas a poder encontrar en muchos sitios, os dejo primero con el «unboxing», y luego continúo con el enfoque que le voy a dar es el de mi experiencia personal con él.









Las dudas

Si estáis leyendo este artículo es porque os atraen los scooters clásicos. Quizás hasta os planteéis comprar uno. Mi primera duda es si la tienda Bikester que no conocía sería de fiar. Pues sí, lo son, de hecho en el paquete incluyen un impreso para devolver el producto si por el motivo que sea no nos agrada. Es cierto también que en las preguntas frecuentes indican que envían el paquete al día siguiente de realizar el pedido, y que el plazo de entrega es de 2-4 días. En mi caso, tardaron 3 días en enviar el pedido, y éste tardó en llegarme 9 días laborales. Por lo demás todo correcto, pudiendo ver el estado del envío y hacer seguimiento del transporte con el número de tracking.



Me preguntaba si después de casi 30 años sin subirme a un patinete sabría manejarlo, si en mi mala forma física sería capaz de conducirlo, o si me parecería divertido. Bien, primero de todo deciros que soy muy patoso, así que puede que os sorprenda que en mi primera salida me desenvolví con él mucho mejor de lo que esperaba. Tras unos 45 minutos era capaz de girar, frenar, darme impulso, e incluso cambiar de pie durante la marcha. Ningún problema, que no te eche para atrás ese factor.

¿En cuánto a si es cansado? Sí, más de lo que pensaba, y de una forma diferente a la que imaginaba. Rápidamente noté tensión en la pierna en descanso, o sea con la que no me doy impulso, pensé que ocurriría con la otra, la que hace la fuerza. Tiene lógica que al ir semiflexionada, el músculo deba tensarse y por tanto al no estar acostumbrado se canse. En cuanto se domina un poco lo de erguirte con ambos pies sobre la plataforma en posición de descanso y el cambio de pie, la cosa mejora mucho. En todo caso, lo quería para hacer algo de ejercicio en vez de quedarme sentado ante el ordenador de manera que en ese aspecto, misión cumplida.



Efectivamente un patinete manual es muy divertido. Intuía que me lo pasaría bien con él, pero lo es más aún de lo que esperaba. Fácilmente puedes ir a una velocidad superior a la que tienes caminando, así que las cosas pasan más rápido y te entretienen más. El paisaje, aunque sea urbano cambia con rapidez, lo que antes tardabas 10 minutos en hacer caminando, en buenas condiciones con el patinete lo haces en 4.

Me asustaban un poco las ruedas duras en vez de neumáticas. Son como las de unos patines o de un monopatín (ahora llamados skate), no sabía si resbalaría o si sería peligroso. Tranquilos porque agarran muy bien en terrenos secos. No hay nada de que preocuparse.

La primera salida

Cuando el Hudora 205 está plegado en casa ocupa poco espacio, lo puedes dejar incluso dentro de un armario. El primer paso es desplegar el patinete, y ajustar la altura del manillar. Un proceso rápido y sencillo y que ni siquiera necesita que mires las instrucciones para hacerlo, aunque en caso de duda, explica como se hace.



Ante la primera salida no había previsto si sería de 10 minutos o de 2 horas. Solamente salí de casa con el patinete e improvisé un recorrido. El chasis de aluminio del Hudora Big Wheel es bastante ligero, unos 4 Kg, así que podemos bajarlo a la calle fácilmente. El asa textil de transporte nos ayuda a llevarlo de un sitio para otro con facilidad si va plegado. Si ya está montado, lo mejor es cogerlo por la horquilla delantera. Pesa poco pero es bastante voluminoso, por tanto hay que maniobrar un poco para bajarlo por las escaleras sin rozar la pared o para meterlo en el ascensor.

Mi calle tiene las aceras muy lisas y la zona de tráfico bien asfaltada. Tiene una pendiente ligera y resultó ser el recorrido ideal para empezar. Lo primero que debes hacer es ensayar el freno cuando vas a poca velocidad. Puedes reducir la velocidad a la vieja usanza, apoyando el pie sobre el pavimento, pero no te acostumbres porque ese rozamiento es poco eficaz, si vas rápido, necesitarás muchos metros para detenerte así. La posición de frenado presionando el guardabarros con el pie es bastante natural, así que en un par de veces ya sabremos hacerlo.



Los giros abiertos son sencillos desde el primer momento. Impulsarse no entraña problemas, aunque notaréis como poco a poco le vais pillando el truco y vuestro impulso es más eficiente. En vez de impulsarte con mucha energía que hará que hagas más fuerza y te canses antes, es más eficaz proporcionarle un impulso suave con mayor frecuencia.

En pavimento liso y terreno llano, se pueden recorrer muchos metros con un impulso ligero, tal vez no debas impulsarte más que una vez cada 5-10 segundos, y te permite adquirir una buena velocidad. En terrenos bacheados, como las típicas aceras de las calles, la cosa empeora bastante. Pese a sus ruedas de generoso diámetro, el ruido y las vibraciones que produce en el chasis es molesto, aunque no incómodo. Sin embargo lo peor es que el rozamiento aumenta muchísimo, y donde antes podías mantener la velocidad con un impulso cada 10 segundos, ahora este debe ser cada 2-3 segundos y la velocidad se reduce a la equivalente de un paso ligero caminando. Por tanto primer consejo, busca una ruta con suelo liso, calles peatonales asfaltadas, carriles bici o plazas con losetas sin irregularidades.



La primera pendiente ascendente fue otro de los aspectos interesantes. Tras los primeros cinco o diez metros ya descubres que es mejor descender del patinete y subirlo caminando. Si la rampa no es muy larga, podemos superarla montados, y aprovechar el descanso que nos proporcionará la siguiente recta o bajada. Sin embargo si es larga, no vale la pena perder el tiempo intentando remontarla. Si además el terreno es bacheado, por lo que decía antes, nada que hacer. Iremos todo el rato impulsándonos a una velocidad que puede llegar a resultar ridícula.

La ruta duró unos 45 minutos. Terminé cansado, pero sin agujetas ni nada parecido. La sensación fue agradable. Como lo iba a volver a usar dos días después, ni siquiera lo plegué, dejándolo en una esquina del recibidor apoyado sobre su pata de cabra.

La segunda salida

Ahora que ya tenía las bases, la segunda salida prometía. Mentalmente planifiqué un recorrido que se ajustara mejor al patinete. Un trayecto sobre buen pavimento, y que me permitiera alternar rectas con subidas y bajadas ligeras. Con la técnica más interiorizada, podía también prestar más atención al entorno. Me fijé que mientras que la mayoría de adultos conducían patinetes eléctricos, eran generalmente los niños los que llevaban los modelos clásicos. No soy demasiado vergonzoso, pero no pude evitar preguntarme si acaso ¿Estaría haciendo el ridículo un señor de 40 años a bordo de él?



Entonces me crucé con una chica, de unos treinta años, también subida en un patinete manual de rueda grande. Minutos después, vi también a un papá con un niño y una niña, todos con patinetes manuales. Mi conclusión es que por las calles de las grandes ciudades hay más scooters manuales de los que nos pensamos. Es evidente que menos que eléctricos, pero como llaman menos la atención, tampoco nos fijamos demasiado. En suma, no hay ninguna sensación de ridículo.



La ruta me llevó a una plaza de mediano tamaño, ahí ensayé los giros más pronunciados. Se dice que girar en dirección al pie que tenemos en reposo es lo más complicado. Es cierto, porque el pie del impulso ni nos hace de protección, ni de contrapeso para inclinarnos más, pero no ofrece mayor complicación que un giro con bicicleta. Aproveché también para adquirir más velocidad, una bajada bastante larga y no demasiado pronunciada. Tal vez llegase a 20 Km/h. El patinete es muy estable y nos permite controlarlo sin problemas, incluso girando a alta velocidad, sólo un par de precauciones. Asegúrate que luego tienes espacio para reducir la velocidad si es necesario, y que no te vas a encontrar con obstáculos ineludibles. Una tapa de alcantarilla más levantada o baja de lo normal puede darte un tremendo susto si vas rápido.



Ir rápido es emocionante, pero cansa. Todo lo que bajas, luego tienes que subirlo, así que tampoco es el entorno ideal. Mejor hacer tramos con poco desnivel, que nos permitan disfrutar del paseo.

Conclusiones

Iré al grano: Si tienes ocasión, ¡prueba un patinete manual ya mismo! Te va a gustar la experiencia, aún hace buen tiempo pero sin el calor agobiante del verano, el momento ideal para disfrutar del aire y de tus paseos. En invierno lo podrás plegar y guardar en cualquier sitio. Puedes olvidarte de él hasta la siguiente temporada, porque dado que su batería eres tu, no se va a descargar y acabar dañando.

14 comentarios en “Hudora BigWheel® 205”

  1. Parece divertido. Buen relato de la experiencia. Me dieron ganas de tener uno. Aunque no creo sea una aventurilla más satisfactoria que la compra de una bicicleta plegable. Tuve una Dahon con ruedas de 20 pulgadas y me arrepiento de haberla vendido. Creo fue la mejor compra de mi vida.

    Igual supongo que para trayectos cortos el patinete debe ser más adecuado que la plegable y para hacer ejercicio también porque no hay que entrar en el tránsito si es que no se cuenta con bicisendas para este.

  2. Te alabo el gusto Guti.
    Muy bien por tu elección que me parece muy acertada,como bien has comentado en el post.
    El tema de las baterías es a tener muy en cuenta.
    El realizar ejercicio y además lo mejor de todo:que has ido a lo que querías realmente y no a seguir la corriente porque esté de moda el eléctrico o es lo que lleva todo el mundo
    Muy divertido post.
    Gracias por compartir.
    Saludos!

  3. Pedro llega un momento, no se si lo da la edad u otra cosa, en que uno ha visto ya tantas modas sin sentido y tantas cosas inútiles que adquiere su propio criterio. En mi caso, necesito más algo de diversión y actividad física que un medio de transporte, así que un patinete manual es la excusa ideal.

    Me alegra que hayas disfrutado la lectura.

  4. La bicicleta plegable es algo que también consideré Arcano_0. Sin embargo tengo una mountain bike en el trastero, y que uso un máximo de 10 veces al año. Cada vez que la cojo es un engorro. Hay que hinchar las ruedas, hay que engrasarla, … Un mantenimiento lógico y normal, pero que si lo que quieres es una excusa para moverte un poco, deja de motivarte. Quiero decir, indiscutiblemente como medio de locomoción la bicicleta es mucho más eficaz, el patinete requiere pavimentos más bien lisos y orografía plana, pero también requiere de menos tareas.

  5. Pues la bicicleta plegable es un gran invento: hablo por propia experiencia.

    La característica de ser plegable da a una bicicleta una serie de ventajas mucho mayores de lo que puede parecer inicialmente.

    Al ser plegable, es más fácil de guardarla en un piso: no hay que meterla en un trastero sí o sí.

    Y si se usa coche con frecuencia, cabe la posibilidad de hacer desplazamientos ‘mixtos’. Se acerca uno a la ciudad en coche, lo deja estacionado en una zona alejada del centro donde se encuentra con facilidad un hueco para aparcar y el resto del trayecto se completa utilizando la bicicleta plegable, que habremos transportado en el maletero.

  6. En caso de que te decidas por una bicicleta plegable, mi recomendación es que gastes dinero.

    Hablo por experiencia propia. Compré una barata que me ha dado muchos problemas. Durante el primer año de uso tuve un montón de averías – debidas a la baja calidad de los materiales – que hicieron que gastase casi el mismo dinero en reparaciones que en la bicicleta. Entre otros, ruedas, pedales – es muy importante que sean también plegables -, sillín y frenos.

    Las piezas de calidad se notan, ¡vaya si se notan!. Acudí a la tienda de un profesional – un negocio que lleva un par de generaciones viviendo de vender y reparar bicicletas – y sí, a mi cartera le dolió, pero en los cerca de 7 años siguientes ni un solo problema – salvo el lógico desgaste por uso – con estas piezas.

    Pero no había pagado el total de la mala compra que hice en su momento. Hace unos meses una pieza de metal que une manillar y cuadro se rompió. De metal era, sí, pero de baja calidad: yo diría que ni siquiera es de acero. El vendedor me ofrece una pieza nueva pero por el precio que me pide me niego a pagar semejante bodrio.

    La alternativa es encontrar una talle de mecanizado y que pedir que me fabriquen una pieza nueva de acero inoxidable. Aún no me he pedido un presupuesto pero por lo que me adelantan pagaría algo más que la pieza mierder que me ofrece el vendedor.

    La conclusión es que en el caso de una bicicleta pegable las calidades de piezas y materiales son aun más importantes que en una bicicleta ‘convencional’: hay más partes móviles que por su propia naturaleza son más frágiles y que están sometidas a mayores esfuerzos.

    En España una bicicleta plegable nueva por debajo de 250 EUR posiblemente sea una mala compra.

  7. En este caso no creo que siga tu consejo un relojista. Me ocurre una cosa, y es que cuando me he comprado cosas de cierta calidad para probar, ha habido ocasiones en que por un motivo u otro no lo he usado. Así que dinero tirado. Prefiero probar algo barato, ver si me gusta y si le saco provecho, y entonces luego ir a por la versión buena.

  8. A mí me resultan curiosos. Más los del estilo del Decathlon de rueda grande y pensados para este uso. También hay algún modelo americano que vi de rueda pequeña pero gorditas y macizas, pensado para adultos, con plataforma de madera, que no recuerdo como se llama.

    Pero luego eso, como camino bastante, también me hice con la bici hace unos años (que no la uso como vehículo porque no fío aún de dejarla candada a ningún lado), sé que estas cosas en llano o en bajadas normales sin mucha irregularidad bien. En cuanto hay bordillitos, ciertos acerados que conforman RODERAS para estas ruedas y subida aunque sea inapreciable, mal asunto… ya no me parece práctico. Y luego, para el esfuerzo que puede suponer ir a cierta velocidad de crucero (no ir a tope) los que he llegado a ver he calculado que casi que me compensa más ir caminando y también disfrutando, haciendo ejercicio, pero sudando menos.

    Otro cacharro que me resultó muy chulo, desenfadado y divertido son los waveboard. Una pasada. Pero lo mismo, eso por acerados normales que son traqueteo continuo para esas dos rueditas de patines en línea con además capacidad de giro y con ligeras subidas… ¿qué haces? Y por la calzada, es de locos, más que con un patinete. Tampoco es práctico para moverse por la ciudad y ni siquiera por barrio y alrededores, menos creo yo incluso que un patinete al uso (que para eso y para los patines sí que son un negado).

    Al final sigo con la bici… y quizás algún día me anime a tener otra, pero plegable que sí probaría a usar más para desplazamientos. Pero lo que ya han dicho por ahí arriba, para algo decente, hay que soltar pasta, de 350 más o menos para arriba mínimo. Lo que pasa es que tampoco es uno un chico ligero (y eso que perdí peso) así que cuando veo que la mayoría de fabricantes se curan en salud en «carga máxima por peso del bicho, 100-120 kilos» (que yo cuento no solo el peso, si no la física entre peso, velocidad, posible bache y el cate que tienen que soportar puntos de la estructura y ruedas…), la verdad es que por eso también lo vengo posponiendo. El día que me anime, creo que la elegida sería alguna Strida… Ya que me lancé a comprar mi actual bici, tipo de paseo clásica europea, en acero (15 kilazos, pero no entiendo como en foros dice la gente que una bici de 15 kilos es pesada… cómo se nota que no las llevaron de más de 20 kilos que era lo normal con 13 años y bajándolas y subiéndolas casi a diario por las escaleras) y de una sola velocidad por mayor simplicidad y por ciudad llana, que no pensaba hacer el ganso ni subir echando el hígado a ningún sitio, que aún así una loma con subida fuerte de un parque cercano y sobre grava me la hice con algo de carrerilla. Así que es de las que más se me ajusta y la hay por tiendas de mi ciudad. También vi la Dahon Grifo, también muy peculiar y divertida pero no me convencen los pedales desmontable y menos el soporte para los mismos cuando se quitan. La otra que vi y me encantó es la sueca Mobiky Steve 16… pero esa me da que por tiendas de mi zona no, y se va a más de 1000 lereles, ahora… que en naranja y tal como viene, una pasada.

    También hay una española de las plegables y de las peculiares, las Ossby. Que tiene dos cosas que no me terminan de gustar, que creo que para que fuera más práctica para el uso de una persona, no tener que mirar de cortar la tija a la medida para no tener que estar subiendo el sillín para poder plegarla (que lo que hace realmente es quedarse en casi algo menos de la mitad de larga, para poder arrastrarla sobre sus dos ruedas). Y lo segundo, que la rueda delantera tan pequeña respecto a la trasera no me termina de cuadrar ni sus guardabarros. Quizás mínimo, ambas ruedas como la trasera.

    Pero que al final ya digo, por practicidad, espacios en casa donde podría tenerla plegada o sin plegar, y por visto cómo marcha callejeando, la Strida la sigo viendo la posible candidata. Eso sí, no por menos de 600 euros la LT. Que dicen que algo más incómoda ante baches por las llantas que son de aleación, pero que por otro lado, pues tampoco tienes el futurible reajuste de radios.

    Luego las hay más plegables pero que plegadas, pues eso, ocupan lo clásico más o menos, rueda de 20″… el problema es que ya comprobé que mi casa cambió tanto, que si antaño llegamos a tener hasta 3 bicis de montaña guardadas por el piso, ahora es una locura ni una (y menos mal que los trasteros comunitarios se arreglaron, si no tampoco tendría la mía actualmente) y cuando metí metro en sitios donde creía que sí plegada, o algún rato plegando pedales y si acaso algún semimanillar en modelos que lo permitieran… y nada, no entra completamente ninguna en esos huecos ni bajo alguna mesa sin sobresalir ni molestar a un posible tropiezo. Así que tuve que descartar posibilidades de plegables más clásicas (una Monty me gustó, creo que la tienen en catálogo aún, en un verde oliva metalizado muy elegante y chulo). Las que pliegan quedándose ocupando en vertical con las dos ruedas muy juntas o en paralelo y con casi todo posible saliente hacia los lados también plegado, son las que más me pueden cuadrar.

  9. Pues con esos precios de bicicletas plegables, hay que tenerlo muy claro Alejandro. Ya comentaba que hace 7 u 8 años me cambié la MTB, no me pillé una barata, pero si una media, unos 300€ por aquella época, y bueno, para sacarla unas pocas veces por año, ni compensa el dinero, ni compensa el espacio. Es el problema de los que no nos gusta demasiado el deporte, y que buscamos aquel que más entretenido se nos haga, porque tenemos que movernos.

    El resto de inventos, estoy contigo. Van muy bien en suelos planos, pero salvo alguna plaza o parque, ¿dónde más encuentras ese terreno ideal? Te acaba limitando, aunque como en mi caso con el patinete, para moverme una horita, y hacer algo de piernas y cardio, ya me sirve.

  10. Claro. A mí tampoco me atrae el deporte en plan pegarte la paliza. Camino un montón desde hace años, de hecho, si mantengo un coche en casa no es por mí, si no por necesidades puntuales de los míos. Yo paso, hace años que empecé a dejarlo casi sin darme cuenta, porque tardaba menos o lo mismo en el día a día o me resultaba mucho más placentero ir andando, y para ir al centro si me apetecía, pues en bus.

    Así que la bici empecé a tenerla en el punto de tiro hace como unos 3 años. Y la compré cuando sopesé muchas cosas, pero para probar el volver a la bici tras tantos años de las de montaña que tuve. Y de la primera bici, que era la típica BH plegable de paseo de rueda 20″ de los 80, recuerdo lo justo porque era muy niño… pero al final viendo mucho por dónde me movería hasta de usarla como vehículo principal (no sólo para variar de caminar algunos días y dar un volteo por ahí), que no me iba a pegar una paliza ante una cuesta fuerte muy puntual, compré la mía, de tipo de paseo. También de precio medio y tirando a alto -salió aún en moda de lo «vintage», que ya digo, es simplemente una bicicleta de tipo inglesa o europea con cuadro de caballero en acero con el manillar clásico tipo Phillips, eso sí-, pero al final entre estilo de bici, una velocidad su precio más justo es el que yo pagué por ella de oferta nueva por ser de la temporada de hace dos años, casi 200 euros raspados. Además pensando en que si me lanzaba a usarla como vehículo, pues ya le compraría buen candado de U, le miraría cambiar las cuatro tuercas proclives a robo por antirrobos… vamos, que por poco la dejaba apañada para dejarla más o menos tranquilo en la calle donde no me dejaran meterla.

    Pero… ¡es que no me atrevo a dejarla en la calle! Hay gente muy hija de… no solo rateros. O también de estos últimos, pero que incluso roban para ellos, para sus bicis… y si ven que no pueden, pues joden por joder. Así que, de momento la sigo usando más como ocio y variar de caminar. Y no dejo de ver las dos o tres plegables que tengo vistas como alternativa más viable para eso, entrar a los sitios y combinar con autobús, metro, tren… o algún día muy raro con el coche mientras tenga que tenerlo. Pero todavía, es que estoy en la raya del límite de peso que suelen decir en las plegables los fabricantes (salvando en alguna como la Mobiky que se me va de precio, pero esa dice el fabricante que 150 kilos sin problema). Qué le vamos a hacer, a los que rondamos el 1,80m o no digamos más, que no seamos tirillas, por narices nos quieren en 60-70 kilos raspados. xD Así que obviamente, con esa duda no me soplo yo tampoco 300-400 euros ni más en una bici con esa advertencia, ya que claro, las ventajas que aporta en unos usos es a costa de tener los plegados de su estructura que hace de chasis. No es lo mismo que una bici estándar que siendo decente sin ser cara, aguanta 100 y 200 kilos más salvo que hagas el cafre (los chinos, en una de sus bicis míticas, la Flying Pidgeon, leí que en la versión con doble barra superior paralela en su chasis, las usaban hasta para transportar cerdos). Usarla sé que la usaría ya despejada esa duda, que a ver si llego… pero que si no llego, vamos, sigo caminando también perfectamente, que además mi ritmo no es lento tampoco.

    Mientras, lo mejor con la mía, es que si lo que más recordaba eran mis dos bicis de montaña que llegué a tener de las típicas de supermercado, es que a los dos días ya más suelto con ella, ¡me recordó lo agradable que me parecía ya de niño aquella BH! El ir en un sillín ancho (y hasta con muelles, que los tiene y funcionan de escándalo), erguido y recto, postura muy relajada, «viendo desde arriba» todo y muy natural… pero fue a los días de hacerme ya con ella cuando me vino ese «flashback» que no lo recordaba. Y me vino la sensación de algunos días con aquella bici en la plaza de mi calle cualquier tarde tranquila. Nada que ver con una MTB o cualquier bici en la que vas más hacia adelante o en posición de ataque.

    Si un día me atrevo a dejarla candada en aparcabicis y demás, o que vea que cambian según qué cosas, tengo claro que es una bici estupenda, que la elegí bien hasta pensando en ese uso como bici utilitaria pero agradable de usar. Lo saludable del ejercicio o si un día me da por ir más alegre, perfecto como añadido, pero no es mi objetivo prioritario ni las sudadas que me llegué a pegar (y a gusto) con mis MTB.

  11. Y poco pasa, Guti. La mayoría de candados y cadenas que suele usar la gente están más que demostrados que un caco que sepa en segundos o como mucho, 2 minutos con un cortafríos, los tiene listos.

    Pero claro, los caros garantizan algo, pero también son más grandes y pesan más. Yo creo que entre esto y el casco, son los mayores inconvenientes que la gente le puede ver a usar más la bici como vehículo utilitario, aparte del comportamiento que vean habitualmente en el tráfico por la calzada.

    Ahora, que el terror actual es como ya ha pasado más de una vez, que van con una furgoneta (normalmente con objetivos ya vistos y controlados) y con una radial portátil a batería. Que ante eso ya me temo que ni los mejores de acero cementado pueden aguantar nada.

Deja un comentario