En la Prueba del Casio DW-5600C os hacía un repaso sobre la historia de este modelo. El más longevo de la familia Casio G-Shock.

El DW-5600E se incorporó al mercado en 1996, sucedía al mencionado DW-5600C y aparentemente idéntico de 1987. Por tanto es un modelo que lleva en el catálogo de la marca más de 20 años.

Pese a las críticas que recibió por perder la caja roscada de acero como lleva ahora el GW-5000, con el tiempo ha sido un modelo que ha ido ganando en reputación gracias a su simplicidad y resistencia. Porque mientras otras marcas alardean de su trayectoria espacial haciéndonos pagar cerca de 5.000 euros por sus relojes, ahí tenemos a los chicos de Casio, que con un PVP de 99€ tienen en el DW-5600E un reloj certificado para vuelos espaciales por la NASA.



Conocemos además las políticas de precios de Casio. Este mismo reloj, se vende a 69$ en el mercado norteamericano, y es habitual ver ofertas en grandes almacenes a unos 40$. En nuestro país, no es tan común, pero con paciencia uno puede conseguirlo por 60€ que es un precio muy bueno con todo lo que nos ofrece.

Durante estos 22 años, ha ido sufriendo ligeros cambios. Si bien inicialmente montaba el módulo 1545 y se fabricaban en Malasia, después empezaron a producirse en Tailandia, y más tarde con el módulo 3229 que aumentaba su calendario programado hasta el año 2099 y finalmente su traspaso a la factoría de China. Algo parecido a lo que ya vimos con el Casio W-720. Esas lineas tan clásicas y reconocibles, herederas del mismo DW-5000C fueron uno de los motivos por lo que en su día me hice con el GW-M5610.

Es grato comprobar que sigue vendiéndose dentro de la ya clásica lata metálica de G-Shock, y con un completísimo manual de instrucciones en papel (387 Kb. en formato PDF), además de la tarjeta de garantía internacional y de diversas etiquetas.







A nivel de construcción, nos da un cristal mineral, la habitual resistencia a golpes de los verdaderos Casios G-Shock, y resistencia al agua 20 ATM (200M).

La pega es su bisel y correa de resina que nos durarán unos pocos años. Con las políticas de precios de la marca, es probable que llegado el momento de tener que reemplazar estos elementos, nos salga más económico comprar otro reloj. Sería lógico pensar que si una correa de piel y calidad normalita está entre los 10€ y los 20€, una de resina, costara entre 5€ y 10€, algo que no ocurre ni con los modelos más baratos de Casio.



En cuanto al módulo, podemos decir que es de los más sencillos en relojes digitales G-Shock, si bien cuenta con todo lo que podríamos necesitar. A saber cronógrafo y cuenta regresiva de hasta 24 horas, alarma múltiple, señal horaria, luz electroluminescente, etcétera.

Ofrece una precisión de +/- 15 segundos/día, como sabéis la mejor que ofrece Casio en su catálogo. Pese a los refuerzos clásicos en los G, tiene un tamaño relativamente comedido (48,9 mm x 42,8 mm x 13,4 mm) que lo hace cómodo de llevar en cualquier situación. Sumado a su ligero peso de tan solo 53g, no es de extrañar que junto al F-91W sea el reloj escogido para los que deciden dormir con reloj.



Lo que menos me gusta es su duración de pila. Una CR-2016 de la que se declaran de 2 años de vida. Ya sabemos que Casio se cura mucho en salud, y que dura fácilmente 4 años con un uso normal, y hasta 6 o 7 si no usamos las funciones que más consumen, pero es algo que no me agrada, y el motivo por el que hace unos meses me decidiera por el STL-S110H. La escasa autonomía. Combinado con una caja de resina y tornillos metálicos, está sentenciada a romperse a tercer o cuarto cambio de pila.



Un clásico entre los clásicos. Sorprendentemente hace años que su sucesor está aquí, el DW-D5600P que con su módulo 3433 y una pila CR-2025 tiene 10 años de duración, pero que no ha tenido una penetración importante en el mercado.