Recordando mis inicios en el afeitado clásico

Esta mañana, entre muchos pensamientos importantes, me he despertado pensando en Floïd, en cómo su futuro incierto ahora que ha sido adquirido puede varias los hábitos de rasurado en la comunidad del afeitado clásico. Reflexionaba también que em Floïd Mentolado y Vigoroso sigue formando parte de mi armario de afeitado. Es un after-shave que si no uso en cada afeitado, si lo hago muy a menudo. Y a cambio, suelo utilizarlo también como perfume en algunas mañanas calurosas o en ocasiones antes de irme a dormir.



Entonces retrocedí hasta mis inicios en el afeitado clásico. Empecé con una maquinilla Merkur 41N, una maquinilla de seguridad de peine abierto, antes incluso de que hubiera experimentado sus diferencias, pero impulsado por sus lineas que replicaba a la Gillette Safety Razor de 1904.

Lo acompañaba una barra de jabón de La Toja, que espumaba con una brocha Culmak de cerda sintética. Las cuchillas que usaba eran unas Persona de Mercadona.

Con el tiempo mi técnica y mi selección de productos en el hábito del afeitado clásico fueron modificándose, aunque como decía al principio, seguía siendo fiel a Floid.

Una de las ventajas de esta disciplina, lo he explicado en innumerables ocasiones, es lo sostenible que es y su durabilidad. Prueba de ello es que aún conservo la maquinilla e incluso la brocha. Así que en un ataque de nostalgia, decidí sacarlo todo del armario, y volver a afeitarme como lo hacía así casi 10 años.



Es difícil de explicar lo que se siente cuando uno recuerda aquellas viejas sensaciones. Supongo que es como decir que una parte de nosotros viaja al pasado. Vamos sintiendo todo el proceso, el jabón, la espuma con la brocha en la cara, y el afeitado en si mismo. Todo termina con un enjuague de agua y luego, el frescor y el aroma del Floid Genuino. En el proceso, uno no puede evitar pensar cómo ha cambiado nuestra vida durante todo ese tiempo. La de gente que hemos encontrado, la de cosas que nos han ocurrido, algunas de ellas inimaginables siquiera 3 o 4 años atrás… Pero en cambio, ahí lo tienes frente a ti, todo el material con el que te afeitaste cuando empezabas.

10 comentarios en “Recordando mis inicios en el afeitado clásico”

  1. En qué leí tu artículo me acordé de mi abuelo paterno que usaba una máquina Gillette de acero, indestructible, que la verdad no sé cuántos años tenía. Este encanto del afeitado clásico ya está casi desaparecido, lástima. En el caso mío yo tengo muy poco para rasurarme, con un simple rastrillo quedó como nalga de bebé. Gracias por el artículo, máster.
    Saludos a todos.

  2. Es entrañable Ricardo. Objetos tan bien hechos que nos transcienden, como alguna marca dicen, que duran una vida o incluso más. Puede sonar triste, pero es también un bonito recuerdo de esa persona. La lástima es que no creo que haya muchas cosas de las que se fabrican ahora que consigan tener esa longevidad.

  3. Buenos días D. Javier y D. Ricardo.

    ¿Cómo va todo?

    El afeitado clásico, como dije en otra entrada, es una forma eficiente de afeitado pero también una introspección hacia uno mismo. ¿Cómo?. Sí, porque te hace prestar más atención a tu rostro y sus formas cambiantes y singulares. También un acto de coquetería sin renunciar a nuestro concepto de masculinidad: «post afeitados», «pre afeitados», limpieza…

    Mi inicio fue un poco impulsivo, no miré blog alguno y experimenté. Me compre y aún mantengo la wilki clàssic de plástico, una brocha better medio calva (que acabo utilizada para dar aceite a las puertas de madera). El jabón que utilicé fue el Lea…. «como pasa el tiempo».

    Otra cosa que me gusta mucho, por lo asequible normalmente del afeitado, es que cuando visito algún país voy al super de turno y me compro algún jabón de afeitar postafeitado. Aunque no siempre es fácil de encontrar propios de esos lugares (también incluyo estilográficas, jabón de pastilla…) Así para esta constumbre, el país que me sorprendió fue Francia y Croacia. En cuanto a decepción, fue Alemania.

    Muy buena entrada D. Javier, mi más sentida enhorabuena.

  4. El capricho de los postafeitado en los supermercados es muy habitual Sergi. Yo al menos lo comparto contigo. Algunos porque apetece probar, otros porque son baratos, y bueno a fin de cuentas es un producto que puedes usar a modo de perfume personal o incluso de ambientador.

    Coincido plenamente el afeitado clásico es más sostenible, más puro y una forma de ir a contracorriente, evitando las prisas, y lo que la grandes multinacionales nos interesan vender. Pero también tiene ese efecto, un disfrute personal, un autodescubrimiento que como hombres, es interesante.

  5. Objetos que nos transcienden y también momentos y lugares.

    Hace ahora poco más de un año me despedían de un trabajo en el que había puesto mucho de mí y al que había dedicado cerca de 11 años. El despido fue injusto, tanto que, por ahora, en los tribunales se me ha dado la razón en todas mis demandas.

    Aunque en lo referente al dinero afrontaba la situación sin urgencias – gracias a la prestación de desempleo y a unos ahorros con los que podría pasar años sin trabajar -, no olvidaba lo importante: cuando pasas de los 40 años es complicado encontrar trabajo porque ya no eres carne fresca.

    El despido no me pilló del todo de sorpresa; así, ya meses antes había tomado la decisión de intentar hacerme funcionario de carrera por oposición. Al día siguiente de mi despido ya estaba en una biblioteca pública estudiando, adentrándome en unos temarios comprados hacía meses.

    Fueron meses de vida de opositor: disciplina, rutinas, hábitos y estudio.

    Cuando finalizaba la jornada de trabajo y se ponía el sol, unos días iba al gimnasio y otros a caminar por un paseo fluvial, muy concurrido, que hay en las afueras de la ciudad en la que vivo.

    Siempre recordaré ese lugar, ese paseo que discurre paralelo a un pequeño río de aguas limpias, el camino de tierra, el olor del césped cuidado, los robles, los castaños, los chopos, fauna como patos, ranas o una nutria tímida que a veces se dejaba ver. Caminaba a buen ritmo mientras escuchaba algún podcast; aquel verano se celebraba el quincuagésimo aniversario de la llegada del hombre a la luna, y tuve la fortuna de disfrutar de algunos programas memorables.

    Justo un año después de la fecha oficial de ese despido conocía la nota del segundo y último examen de la oposición: aprobado. Si nada se tuerce, en unas semanas seré funcionario de carrera.

    Siempre asociaré esos paseos con la oposición que aprobé; y más cuando me incorpore al puesto de trabajo que se me asigne, dado que es muy probable que será en una parte de España alejada del lugar donde he nacido, vivido y trabajado cerca de medio siglo.

    Pero como en este blog hablamos principalmente de relojes y afeitado, habrá que hablar de un reloj. Y sacaré dos relojes a colación.

    Uno de ellos es un muy humilde reloj chino, comprado en AliExpress, de diseño Bauhaus. Todos los días cambio de reloj, tomando uno al azar de mi colección. El primer día de estudio llevaba en mi muñeca dicho reloj, cuya marca era Rebirth: Renacimiento. ¿Casualidad? Lo que sí hice, esta vez forma consciente, fue llevar puesto ese reloj en ambos exámenes.

    Otro de ellos es un reloj con más posibles, un Seiko 5 SNK805K2. Fue mi primer reloj automático y uno de los primeros que compré, hará unos 3 años, cuando me inicié en la afición a los relojes.

    Me salió malo este Seiko 5. Un día se paró y lo llevé a arreglar a un relojero de barrio. Semanas después me lo devolvió arreglado: el relojero me dijo que el aceite lubricante se había solificado. Semanas después el reloj se volvió a parar y lo llevé de nuevo a ese relojero. No consigue arreglarlo este buen hombre, y eso que otras reparaciones de relojes mecánicos que le he dado las ha hecho correctamente; es más, clientes le sobran. Llevará ya unos dos años ese reloj en el taller de esa relojería: siempre que pregunto por éste, el relojero me pide que le dé una oportunidad más de arreglarlo, que para él es ya una cuestión de orgullo. Yo me lo tomo con filosofía, me río y le digo que adelante.

    En una de mis visitas a la relojería le pregunté por ese reloj y me respondió que seguía trabajando en él. Le dije de broma: «Estoy preparando oposiciones. Seguro que las apruebo antes de consigas repararlo.» Hoy, el día que escribo estas líneas, ese Seiko 5 sigue en el taller de esa relojería.

  6. Me encantan este tipo de testimonios un relojista. Demuestran que nuestra vida personal y profesional, está atada a innumerables objetos y escenarios que nos traen recuerdos, a veces buenos, otras malos. Me llama la atención los relojes humildes, cómo independientemente del valor económico, para nosotros pueden tener un valor importante. Además que lo de Rebirth, es muy significativo.

    De Seiko, y su calibre 7S26, la verdad que yo he tenido malos resultados, tanto con ese, como con su sucesor el 7S36. Mi Seiko 5 Sports, también se quedó clavado. Los ineptos del SAT cambiaron el calibre y todo quedó arreglado. Según leí luego, por lo visto las revisiones iniciales no eran demasiado fiables y alguno salía rana. Prueba de ello es que tu relojero, un tipo que parece competente por lo que cuentas, no ha sido capaz de solucionarlo.

    Nuevamente agradecerte que lo hayas compartido con nosotros, y mucha suerte en la recta final hacia tu funcionariado.

  7. Yo llevo una racha probando como oveja descarriada. Ya comenté hace meses que me saqué la espinita de la Winkinson Quattro, que en su época dorada y de casi novedad me resultaba carísima, y como la Mach3 que usaba entonces edición Ferrari me iba de dulce… pues no la probé. Pues hace casi cuatro meses compré por probar la Carrefour G6 Turbo (Dorco) para probarla (y me ha gustado). A finales de ese mes me cae de regalo familiar la edición limitada de la Fusion ProGlide (que había jubilado mi Fusion hacía meses y relegado los dos cartuchos Fusion 5 Power que tan mal estreno me dio el desechado de ellos en un primer afeitado sobre junio del 2019), que estoy viendo que aunque con los cartucho normales, Gillette empeoró bastante, no es lo que era. Y un día, por si fuera poco, vi la Hydro 5 de Wilkinson con un mango negro con mucha pinta de ser con poquita cosa un mango negro para cartuchos Quattro… que está por estrenar.

    También vi un día a muy buen precio unos botes de gel La Toja que estaban caros hasta hacía poco. Así que cayeron un par para probar el gel de afeitado, que no usé nunca (jabón y algún tubo de crema La Toja sí). Bueno, bastante aceptable y hasta se porta bien la cosa con cuchillas de doble filo mientras lo extienda con la brocha y deje actuar algo menos de un minuto. Mientras que desde febrero pues también vengo probando y usando la loción clásica de Old Spice (huele tan bien como la colonia, pero la loción no me termina de convencer) y la de Agua Brava (huele muy bien, pero quizás demasiado suave de aroma, esperaba algo más). Ya que para el tiempo que hacía no me apetecían mucho el Floïd ni el Aqua Velva.

    Y en algún día que otro, pues saco la Contour o alguna doble filo. Así llevo desde alguna semana que otra antes de empezar marzo.

    Ya puestos viendo la noticia de Floïd, por lo que me hice algo de acopio, también compré un clásico con muy buena opinión que no me dio por probar nunca, la loción La Toja clásica (etiqueta y caja rojo y verde). Y un par de cremas pensando en el calor en algo más fresquito, una Nivea y una Williams mentolada. Que junto al gel que estoy usando que curiosamente conforme sube el calor noto más efecto de frescor, pues tengo ya más que de sobras para bastante afeitado y variar.

    Creo que en no más de un mes empezaré a pasar otra vez de las multihojas, y si acaso algún día cogeré la suavísima Quattro (normal o con cartucho Titanium Sensitive) o si acaso la Contour. Pero volveré a usar más la doble filo, que en verano no sé, me va más. Algún día la Gillette 109 Super Ajustable de inicios de los 70 de mi padre o la FiloC (que ambas quiero reservar más) y otros pues con las dos BETER (Weishi de mariposa remarcada y la Baili de tres piezas con cabezal Gillette Tech, hermana melliza de la Vie-Long 10000R que es esta última la maquinilla de doble filo suave que más me apura en 2-3 pasadas, me es muy efectiva) y la Wilkinson Classic de plástico.

    Sigo teniendo en cabeza la pospuesta en agosto pasado Feather Popular. Creo que caerá, para relevar en el armario por cierto parecido salvando las distancias con la Gillette 109 Super Ajustable (que merece descansar más y desgraciadamente le saltaron hace unos meses algunos achaques). Tras leer y ver mucho de ella, hago algunos experimentos con la Gillette ajustándola en posiciones muy suaves; sospecho que incluso hasta más de lo que es la Feather; para hacerme una idea, y creo que me gustará.

    Pero por entonces pospuse su compra como de un lote de cuchillas variadas por simplemente aún no necesitarlo, y ahora pues la actualidad que tampoco es que lo necesite, pero la precaución por «el bicho» manda. También me gustaría pillar, a ser posible a través de alguna tienda como G&C, la Gillette Twist/Tech que se fabrica y vende en China, o la versión bajo la marca Rapira (esta sí la tienen en G&C), por curiosidad, ya que me gustó tanto como me va la BETER de 3 piezas con ese tipo de cabezal (pero el mango las cosas como son, es horrible). Pero volvemos a lo mismo, la precaución «por el bicho» manda en mi cabeza. No es momento de tentar la suerte.

    Mientras vengo viendo desde hace unos meses que la barba me tiene que estar cambiando sobre todo en el cuello. Me está dando más guerra que de costumbre para lograr apurado cuando quiero (y más se atragantan las Gillette modernas por ello, incluso la Contour, y sin embargo las doble filo, las otras multihojas y sobre todo la Quattro es la que va como si nada). Así que a todo lo de probar, ando con cautela y redescubriendo, que en la zona del cuello no se puede ir a lo loco.

  8. Yo pasé por una fase como la tuya Alejandro, probé las multihojas, pero la verdad que no me gustó ni la sensación de descontrol, ni lo que representan. Todavía tengo una Wilkinson 5 con 2 o 3 cartuchos sin usar.

    Lo de probar cosas nuevas, sobre todo de esas de supermercado que son baratas, es para mi la alegría de hacer la compra. Te paseas un poco, gastas 5€ o 10€ en algo que te hace ilusión, realmente uno se da cuenta lo asequible que es el afeitado clásico, y por tanto lo satisfactorio.

  9. Yo también he pasado por esa fase de probarlo todo, pero ya no vuelvo la vista atrás.

    Mi brocha sintética no tiene rival conocido, y lo único que me hace colgar la brocha es el aceite de afeitado Floïd.

    Una brocha Omega de pelo sintético de 6€, jabón de afeitar Cella Milano (el asunto de los jabones se las trae también), el mencionado aceite floïd y dejé de buscar el santo grial del afeitado.
    Uso Gillette Sensor 3 desde hace ya mucho, me duran una barbaridad.

    Y si seguimos por aquí en el próximo evento catastrófico, tiraré de la navaja y el cinturón de cuero del armario 🙂

Deja un comentario