Pedir tiempo

A menudo tendemos a pedir tiempo. A necesitar un respiro que nos permita tomar una decisión. Decimos que necesitamos tiempo, o pedimos al otro que nos lo de. Como si con ese tiempo extra, todo se detuviera, como si se parase el mundo. Sin embargo, la Tierra continuará girando, los días continuarán pasando cada casi 24 horas, y el otoño siempre seguirá al verano. Nada se parará por más tiempo que pidamos.

Cuando pedimos tiempo, en el fondo lo que decimos es que no queremos tomar una decisión. Buscamos una excusa que nos evite decidir. Escoger nuestro camino no es fácil en absoluto, una decisión abre una puerta y cerra otra. No nos gusta sentirnos responsables de las consecuencias de esa decisión, sin embargo, es infinitamente mejor decidir por nosotros mismos, y hacerlo lo antes posible. Por eso solemos decir, «quiero un tiempo, aunque soy consciente de que eso es lo que menos tenemos», buscamos postergar nuestro veredicto, eludir nuestra responsabilidad.

Lo cierto es que tanto si esas decisiones nos afectan a nosotros solamente, como si lo hacen también a otras personas, cuanto antes decidamos, menos consecuencias tendrá, porque mejor aprovecharemos el tiempo restante. Si se trata de una nueva oportunidad, antes comenzaremos a explorarla. Si se trata de dejar algo de lado, antes nos daremos la oportunidad de recomponer nuestra vida.

Si queremos cambiar de trabajo, cuanto antes nos decidamos, antes empezaremos y más rápido aprenderemos sus nuevas responsabilidades. Si se trata de dejar nuestro relación, más tiempo le daremos a la otra persona, y también a nosotros mismos para recomponer su vida.

No significa que debamos precipitarnos en nuestras decisiones, todo debe ser evaluado, considerado y sopesado. Pero tampoco nos hace ningún bien que estemos días, semanas o incluso meses dándole vueltas a lo mismo. Debemos marcarnos una fecha límite, y ejecutar esa decisión, sea cual sea. Lo que de verdad importa es que será nuestra propia decisión, y tomada de un modo consciente. Nada que ver con el dejarse llevar, con el esperar, o el aguantar a ver a dónde nos lleva la vida. Si no somos nosotros los que dirigimos nuestro camino, ¿quién lo hará entonces? Por supuesto, que no será el tiempo el que decida por nosotros.

No nos damos cuenta que el hecho de no decidir, o en este caso, de postergar la decisión, ya es por si misma una elección. Inconscientemente hemos optado por seguir igual que estábamos, por dejar pasar el tiempo. Ocurre que mientras transcurre ese tiempo y nosotros seguimos igual que estábamos, nada se ha detenido. Nuestro entorno ha seguido cambiando, las cosas han seguido ocurriendo, la Tierra ha ido girando, y el otoño ha seguido al verano.

Piensa por un momento en esto: ¿Qué pasaría si por tu indecisión, ese nuevo puesto de trabajo estuviera ya ocupado por otro en el momento que finalmente te decides? ¿Cómo te sentirías teniendo que aguantar en el empleo en el que te encontrabas y que querías abandonar, a causa de haber perdido tu oportunidad? ¿Y si retrasas tanto la visita a esa persona, que cuando al final te decides, se ha mudado de ciudad y ya no puedes verla como antes? ¿Y si aquella alma gemela con la que tan bien te sientes emprende una nueva vida con otra persona a causa de que no le dijiste nada a tiempo? ¿Cómo te sentirías habiendo perdido todo eso?

No pidas tiempo, y decide.



Pedir tiempo

14 comentarios en “Pedir tiempo”

  1. Excelente artículo GUTI, gracias por compartirlo.
    Una buena enseñanza acerca del valor del tiempo y lo importante de las pausas necesarias para hacer bien las cosas.
    Hasta en los deportes los coaches tienen que pausar los tiempos para hacer ajustes, ¿Cuánto más en nuestra vida?
    Gracias y saludos a tí y al Foro.

  2. Hoy me estoy pasando el día con mi A168 Casio, ya lo limpié y dejé libre de cualquier bicho, jeje, el A158 lo regalé a un sobrino, porque me lo veo muy pequeño en la muñeca, aún así, es un reloj extraordinario.
    Mi pregunta para el Foro es: ¿Quién de ustedes tiene el A168 dorado?
    Saludos y cuidense mucho.

  3. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Muchísimas gracias Ricardo. Así es, todo necesita tiempo, aunque precisamente tiempo sea de las pocas cosas que tengamos de manera limitada.

  4. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Nunca me han gustado los dorados Ricardo, ni para relojes ni para otros objetos. Espero que alguien pueda darte su testimonio. Lo que sí quería decirte es que regalar un reloj es de los mejores regalos que podemos hacer. Son útiles, ayudan a ser conscientes del tiempo, y ayudan a aprender a planificarnos. Gran detalle con tu sobrino.

  5. Buenas tardes D. Javier, D. Ricardo y demás lectores.

    Tu relato o historia D. Javier es compleja. La toma de decisiones, es eso decisiones no decisión. Un existe un solución justa. Yo actualmente, por si te sirve de algo, tengo casi decido dejar mi puesto de trabajo (que amo con locura) y tomar posesión de mi plaza en otro centro [casi al 80%, aunque tengo reconocimiento por mi trabajo y soy por así decirlo «leyenda» en mi labor]. Es cierto, lo «indeciso» es una decisión. Cerrar los ojos y hacer de «tripas corazón» puede ser lícito también, pero has de ser consciente plenamente de que es una decisión en sí. Salir de tu zona de confort es complicado, pero a veces es la única posibilidad para volver a encontrarte contigo mismo.

    D. Ricardo hoy llevo ese modelo, en mi vida me ha cargado dos. Ja ja ja… me gustan los relojes pequeños. Es magnífico si fuera de metal rozaría la perfección.

    Os dejo tras esta reflexión un cuento de Borges («el otro»). Autor que me acompañó en mis decisiones durante un periodo ya viejo. Se encuentra el joven Borges y el viejo en un parque de Ginebra…. después si quieren lo buscan y lo leen (porque no es del todo fiel al original).

    https://www.youtube.com/watch?v=zXXZ4y2rzOc

    Buenas tardes y cuidense, esto pronto acabará.

  6. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Muchas gracias Sergi. Tal vez ahora leído suene evidente, pero fue algo que aprendí de manera autodidacta, en base a errores como suele ocurrir. No tomar una decisión, ya implica decidir, así que hay que tenerlo muy en cuenta.

    En tu caso, con una certeza del 80%, lo tienes ya muy claro. Pocas decisiones se toman con tanta confianza, quiero decir, es imposible tener el 100% de certeza en algo, en ese caso, la decisión sería realmente fácil. Muy bonito el corto de Borges, gracias por compartirlo. En vídeo, vale la pena los 10 minutos que dura.

  7. Yo solo te digo Sergi, «que si quieres un trabajo donde no trabajes, entonces busca uno que te guste» (Confucio)
    Saludos

  8. La pregunta del reloj dorado solo era curiosidad, a mi no me gustan, me gustan los relojes en acero o resina negra y he dejado de usar el a158 y el f91 solo por mi muñeca que es muy grande, esos relojes los amo y mis 2 hijos usan esos relojes, sobretodo la enfermera que tiene su colección de Casios.
    Saludos.

  9. Buenas noches D. Ricardo y D. Javier.
    A mi D. Ricardo los dorados completo no los veo, no quiero decir que son feos (igual porque creo que son femeninos y ostentosos) Muchas compañeras lo llevan pero pierden el brillo y se decoloran.

    Os ponía el corto porque es un paradigma de la indecisión ya que e joven Borges no le pregunta nada y el viejo tampoco, ¿cómo podría haber cambiado las decisiones de la vida del joven Borges?

    Una pregunta, que me surge, que igual ya has hecho un post (perdón si fuera así) ¿Cómo se debe llevar un reloj de apretado?. Te explico, estoy viendo entrevistas antiguas (estoy de vacaciones, puesto que en mi región tenemos la segunda semana pascuera) y veo a los antiguos escritores que llevan sus flamantes vintatge muy sueltos incluso con las esferas en la parte iinterna de la muñeca.

    Gracias por su tiempos y por brindarnos una magnífica y entretenido bitácora.

  10. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Es cierto que esos relojes se ven mucho en muñecas femeninas Ricardo, y particularmente en el mundo sanitario. Cuando uno lo piensa, tiene toda la lógica del mundo, relojes cómodos, muy funcionales, y económicos. Además de que en lo personal me parecen muy bonitos. La lástima es que sigan siendo de resina, y eso hace que no sean tan duraderos.

  11. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Creo que tu pregunta es más cuestión de modas o tendencias que otra cosa Sergi. En mi opinión llevarlo tan holgado que el reloj se de la vuelta me parece muy incómodo, además de peligroso para la esfera que tarde o temprano se llevará un golpe. Recuerdo en el manual de mi primer Casio, el F-87W, ahí decía que debe haber espacio suficiente para introducir un dedo entre la correa, y ese es el consejo que yo sigo. Llevarlo demasiado ceñido me incomoda, sobre todo a la hora de mover la muñeca.

  12. El reloj en lo que a ceñido se refiere, pues como si fuera una segunda piel, que no la sentiríamos como quien dice. Está ahí, pero ni baila por no ir pegada la segunda, ni tampoco aprieta (ni constriñe la segunda capa interna de piel). Así es como más cómodo llevo yo un reloj. En algunos modelos entra un dedo sin problemas entre correa o brazalete y la piel, y en otros pues haciendo un poco de presión con el dedo hacia la piel. Pero si al quitarme el reloj no hay marca del mismo o apenas, así me está bien.

    Y para el tema del post y tener al menos sensación de ganarle tiempo al tiempo, el reloj y mejor si le tenemos controlada su marcha, pues un tiempo adelantado o que sepamos que adelantará más que atrasar. Y si no se lo ganamos, pues nos sirve el asunto como máquina del tiempo.

  13. Buenas tardes D. Alejandro, D. Javier, D. Ricardo y demás lectores de la bitácora.

    A mi particularmente me gusta que aprete y a veces me hago marca en la piel. Pero bueno, por eso me gustan lo armis… Me parece muy lógico lo que comenta D. Alejandro,

  14. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Es algo que va a gustos Alejandro. Yo muy ceñido, desde que era niño que me incomoda. Y muy suelto, pues igual, si se va moviendo de un lado a otro es molesto.

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