Christopher Ward C65 Trident Automatic

Proseguimos en la sección de reviews de relojería. Para daros una pista, como el AVI-8 Hawker Hurricane, se trata de una firma relojes de nacionalidad inglesa y que además tiene el honor de ser la primera micromarca independiente del mercado. Efectivamente me estoy refiriendo a Christopher Ward.

La marca Christopher Ward, C. Ward o simplemente CW inicia su andadura en el año 2004, de la mano de sus co-fundadores Christopher Ward, Mike France y Peter Ellis, siendo como digo los primeros en adoptar un modelo de negocio de micromarca libre de intermediarios. Son también la única micromarca que desarrolla calibres propios, como el calibre SH21 con 120 horas de reserva de marcha, así como modificaciones a calibres de base, como el precioso C9 Harrison Big Day-Date que es mi modelo favorito, y que equipaba un ETA 2836-2 modificado.

A diferencia de la mayoría de marcas en Christopher Ward apuestan por los relojes de lujo o premium, apuntando directamente a Omega, Tudor, Bell & Ross o TAG Heuer, pero por una fracción de su precio. Es lo que catalogan como márgenes justos y precio honesto. Son transparentes y explican que los precios de venta son esencialmente el precio de coste multiplicado por 3. Eso les permite costear los gastos fijos de su negocio. Ello significa que un reloj de 900€ les cuesta 300€. Sin embargo, han observado que las firmas suizas de lujo, incrementan esos precios notablemente. El mismo reloj que cuesta 300€, lo multiplican por entre 7 y 12, llegando a tener una tarifa en el mercado de entre 2.100€ y 3.600€. Siendo cierto la conclusión es bien sencilla. Un C. Ward de 900€, debería ofrecer una manufactura equivalente a la de relojes de 2.000€ o 3.000€.

¿Cómo lo hacen? Visto en la coyuntura actual es fácil de entender: ahorran costes. No contratan a celebridades, no esponsorizan eventos ni personalidades, no tienen que pagar comisiones a los distribuidores, y no tienen tiendas físiscas. Su éxito lo confirma una facturación anual estimada del orden de 13 millones de dólares, a la par de otras marcas independientes ya establecidas como Alpina, y llegando a rivalizar con enseñas de grandes lobbies internacionales: Jaquet Droz (Swatch Group), Balmain (Swatch Group), Girard-Perregaux (PPR/Kering), JeanRichard (PPR/Kering) o Eterna (Citychamp).

En esta reseña del nuevo C65 Trident Automatic intentaremos determinar si todo lo que se cuenta es cierto.



Ficha técnica

GéneroHombres
CajaAcero inoxidable 316L. 41mm de diámetro sin contar la corona. 11,5mm de alto
CoronaA presión de acero
EsferaAzul marino
BiselRotativo unidireccional de aluminio
CristalZafiro
Lumen
TraseraAcero roscada
CorreaArmis de acero de 24mm de ancho
FuncionesHora, minutos, segundos, día del mes
Resistencia al agua15 ATM
Peso65g sin contar el brazalete
MovimientoSellita SW-200
ComplicacionesCarga automática bidireccional, remonte manual, parada de segundero
Prestaciones+/- 12 segundos/día de desviación media. +/-20 segundos/día de desviación máxima. 38 horas de reserva de marcha. 28.800 vph. 26 rubís
OrigenDiseñado en Inglaterra. Swiss Made
Garantía2 años. 5 años para el movimiento
PVP995€ (795£)
DistribuidorChristopher Ward London Limited

Presentación

Adelantando acontecimientos, la presentación que nos ofrece el C65 Trident Automatic y que es muy similar en todos los modelos de Christopher Ward London, es espectacular. Muy elaborada. Comienza con una muy alargada y pesada caja en color negro que sólo presenta en bajorelieve el logotipo de CW.



En su interior se aloja otra caja, que ahora sí acompaña al logotipo del nombre «Christopher Ward» y que está recubierta de cuero negro, salvo un extremo que es de madera natural.



Al tirar del extremo de madera, llegamos a la caja en cuestión, puesto que lo anterior no dejaba de ser su tapa. Íntegramente de madera sin barnizar, cálida y muy agradable.



Las buenas vibraciones no acaban ahí, porque entre la dotación nos encontramos una muy completa guía del propietario, y que también podéis curiosear en formato digital aquí (999 KB en formato PDF) que nos agradece la compra, nos muestra la filosofía del modelo, sus características técnicas y sus instrucciones de uso.



Como cortesía se ofrece una gamuza de color negro para poder limpiar y guardar el reloj con comodidad, y como magnífico detalle, una tarjeta agradeciendo la compra, y recordándote la garantía 60/60 que ofrecen, y de la que hablaré más adelante. Lleva escrita a mano el nombre del propietario, igual que la firma. Un estupendo gesto.



Finalmente una tarjeta de garantía que nos resume sus condiciones. Básicamente que tenemos 60 días para devolver el reloj si no nos gusta, y que inclusive serán ellos los que corran con los gastos de la recogida, y que el calibre o movimiento está garantizado por 60 meses (5 años), y que es algo más de lo que ofrecen otras marcas.



Diseño y construcción

El C65 Trident Automatic parte del diseño del exitoso C60 Trident Pro 600, que actualmente se vende al mismo precio que éste en su versión 3 o Mk3. Sin embargo la marca londinense ha optado por dotarlo de una estética de reloj de buceo de los años 60, un diver clásico actualizado que resulte menos deportivo y más elegante. Así su diámetro sin contar la corona es algo más contenido (41mm en vez de 42mm), y sobre todo es más plano y ligero (11,5mm de altura y 65g de peso sin el brazalete contra los 13,4mm de altura y 95g de peso del C60 Trident Pro). Ello hace que sea más llevable en el día a día, y a mi modo de ver, también más bonito. A cambio han debido reducir su resistencia al agua, que ha pasado de 600M (2000 piés) a 150M (500 piés) que no obstante es suficiente para la mayoría de usuarios. Esa era precisamente la hermeticidad de los primeros Rolex Submariner, los que lucía James Bond.



La caja es de acero inoxidable 316L, de grado marino y está cepillada y pulida. Los acabados son intachables, sin ningún fallo perceptible, ni siquiera usando una lupa. La esfera es de color azul marino en esta versión con referencia C65-41ADA1-S0BB0-B0, pero también se ofrece en color negro (C65-41ADA1-S0KK0-B0). En todos los casos tiene un acabado mate que le aporta sobriedad al conjunto y que además evita incómodos reflejos ante la incidencia de la luz en ciertas condiciones. El fechador a las 3 en punto está invertido (fondo negro con dígitos blancos), es una manera de que no destaque y no restar importancia a la esfera en si. En el modelo negro queda de maravilla, aunque en este azul, me pregunto si habría valido la pena un disco fechador personalizado del mismo color.

Como todos los modelos de C. W. está fabricado en Suiza (Swiss Made), se ve discretamente en la esfera en torno a las 6. Me parece muy original el logotipo grabado a las 12 sin color, evitando que destaque, y la marca a las 9 equilibrando el datario.



Los índices son los círculos redondeados característicos del Rolex Sub, mientras que las manecillas rectas aportan el toque de elegancia y clasicismo. Son plateadas, pero con tanto lumen hace que contrasten muy bien, incluso a la luz del día. Aunque es evidente una vez uno se da cuenta, el detalle del tridente en el contrapeso de la segundera suele pasar desapercibido, y la verdad que le da mucho carácter. Una vez sabes que está ahí, no puedes dejar de verlo cada vez que miras el reloj.



Ambas, saetas y marcadores llevan SuperLuminova aplicada en su versión Old Radium que reproduce las características del Radio radiactivo usado antaño. Ligeramente amarillento a la luz del día, que brilla en un tono algo más verdoso en la oscuridad. Ofrece un buen rendimiento en cuanto a intensidad y duración, aunque lo mejor de todo es su aspecto.



El cristal que protege la esfera es de zafiro, reproduciendo los plexiglas de antaño. Está ligeramente abombado, lo justo para darle el aspecto vintage que pretenden, pero sin llegar a la exageración de otros modelos que lo hacen incómodo de leer, y mucho más expuesto a los impactos. No indican si incorpora algún tratamiento antireflejos, no obstante viendo lo bien que funciona, es obvio que lo lleva, y probablemente de varias capas.



El bisel es de aluminio del mismo color azul que en la esfera. Rota unidireccionalmente y dispone de marcas minuteras/segunderas que nos permitan controlar el tiempo transcurrido. La perla de las 12 lleva Superluminova, así que usarlo de noche no es ningún inconveniente.

La corona va firmada con el logotipo de C. W., y es a presión, mucho más cómoda que las roscadas, y algo que dice mucho a favor de la calidad constructiva del reloj, puesto que ni siquiera Certina con sus DS (Double Security), es capaz de garantizar ese nivel de hermetismo con una corona sin roscar.



El brazalete de acero y eslabones macizos es muy cómodo y a la vez sólido. No resulta exagerado ni ostentoso pese a sus 24mm de ancho en las asas. El cierre es por pulsadores, estando firmado con el logotipo de C. W. London, y en el desplegable con el nombre de la empresa.



La trasera es de acero roscada, con un grabado en altorelieve que muestra el característico tridente de los Trident, y con un número de serie único para cada unidad. Puede que hubiera estropeado algo de su carácter, aunque me inclino a preferir un fondo visto, que en relojes mecánicos siempre son un placer.



Movimiento

Los ingleses de Christopher Ward suelen montar en sus modelos más asequibles maquinarias de origen Sellita. Objetivamente han demostrado ser fiables, duraderas y precisas. Como en el caso del Lilienthal Berlin Zeitgeist Automatik ideológicamente encajan muy bien también, porque son unos ébauche también independientes, y que no pertenecen a ninguna gran corporación relojera.

Ya sabéis que se trata de un clon del ETA 2824-2 que late a 28.800 vph, que cuenta con 26 rubís, que ofrece carga automática mediante rotor bidireccional, 38 horas de reserva de marcha y que tiene parada de segundero (hacking), y posibilidad de remonete manual. La marca no indica el nivel de acabado que tiene, aunque a juzgar por las especificaciones técnicas, éste sólo puede ser el estándar básico. En efecto en su catálogo cuentan con grados elaboré y top/chronometre por lo que a tenor del caracter y el posicionamiento de este guardatiempo, habría sido adecuado ascender al menos un peldaño hacia arriba como hace Longines.



Las prestaciones que he constatado son muy buenas, el desfase medio es del orden de +4 segundos/día, y la reserva de marcha de unas 42 horas.

Siempre he alabado estos calibres, el suave barrido del segundero a 8 saltos por segundo, la suavidad a la hora de ponerlos en hora o de darles cuerda, y el ajuste que vemos cuando movemos la aguja minutera, que queda clavada justo donde le hemos indicado. Y es que sus sensaciones, no tienen nada que ver con las de los modelos japoneses.



Sensaciones

El C65 Trident Automatic me hace sentir un poco como James Bond, pero como el que me gusta, como Sean Connery. Con estilo y clase, pero preparado para todo. La razón la atribuyo a que el concepto de reloj diver en los años 60 se basaba en la legibilidad. Unas lineas simples que no comprometieran la función del reloj: poder ver la hora en él. No importaba que fuera de día en una playa, o bajo el mar a 50 metros de profundidad en plena noche. Si a todo eso le sumamos la técnica actual con maquinarias mucho más afinadas que las de antaño, materiales que eran imposibles de ver en su época como el cristal de zafiro o el bisel de aluminio; y acabados que sólo las tolerancias micrométricas permiten, nos damos cuenta que estamos ante un reloj que combina lo mejor del pasado con lo mejor del futuro.



Se nota sólido, pero cómodo al mismo tiempo. El reloj que puedes llevar para ir en bañador a la piscina, o de traje a una reunión de trabajo. Por algún motivo lo veo que armoniza con unos sencillos jeans, probablemente por el color azul marino o navy de la esfera.



Conclusiones

Las satisfacciones que representa llevar un Christopher Ward London C65 Trident Automatic en la muñeca son máximas, la calidad de sus materiales, pero también el elevado nivel de calidad de sus acabados, o el ajuste del calibre.



En cuanto a la pregunta inicial de si este C65 Trident vale lo que cuestan relojes de dos o tres veces su precio, tal vez sí. No está a la altura de los 4.000€ de un Omega Seamaster Aqua Terra, pero supera al Kronos K300 que se vende a la mitad de precio. Si usamos como base el Doxa Sub 200 que tiene un precio equivalente, creo que este C65 Automatic vale más de lo que cuesta, aunque gran parte de ese valor no provenga sólo del reloj. Los intangibles que pueda aportar una marca exclusiva y no demasiado conocida de momento, el trato cuidado y personal en dónde de cara a la marca somo mucho más que un número, pero en especial, el saber que nuestro dinero no se va a los bolsillos de embajadores de la marca ni a anuncios en televisión.



▲ Más▼ Menos
Excelentes materiales con buenos acabados
Diseño homenaje a los divers clásicos
Calibre grado estándar

4 comentarios en “Christopher Ward C65 Trident Automatic”

  1. Yo le echo en falta la corona roscada. Cada vez valoro mas que la tenga hasta mi humilde buzo como tal hasta la fecha, un humilde CASIO MTD-1056D. Así como la tiene también pues un Orient Mako (si no me equivoco y se la han quitado), o los Boctok Amphibia y muchos Kommandirskie.

    Es algo muy de los relojes de buceo. Que digan que sacan mejor un modelo con estanqueidad sobre los WR200 o algo menos porque le sobra al 99,95% de la población y usuarios, es una cosa que ya les permite ahorrar en lo que ni se ve. Pero quitar el roscado de la corona, me parece que ya es de nivel de relojes de muchísimo menor coste (lo digo así porque ojo, que un CASIO MTD, sí la mantiene roscada, y no es un reloj de buceo caro por muy de cuarzo que sea).

    De hecho se lo critico mucho a los nuevos Seiko 5 Sports con caja del SKX-007.

    Hasta un Breil Kult Cronos que tengo desde hace muchos años, sin ser un reloj vendido como de buceo, pero sí WR100 por lo cual en un momento puntual hace como tal, pues es todo roscado. Y entonces que eran la novedad, pues rondaban los 500 euros. Es decir, que hasta sin ser de buceo, a partir de cierta estanqueidad, reloj más o menos deportivo y precios, yo creo que la corona roscada no sobra. No estamos hasta relojes «de vestir» como se les llama.

  2. A mi me pasa al revés Alejandro, prefiero que garantice la estanqueidad sin corona roscada, que acaba siendo un engorro a la hora de ajustar la hora, o de darle cuerda. Por eso decía que tiene mérito que un WR150M lo logre con una corona a presión. Obviamente tiene un inconveniente, y es el riesgo de que la corona se extraiga accidentalmente cuando estamos bajo el agua, y entre la humedad. De todas formas es algo que nunca me ha pasado, pero no se si en un uso más intensivo podría ocurrir.

  3. El único pero que le pongo al reloj es el poner el nombre en la esfera. Es muy grande y desentona; hasta le da un aire de fashion watch que no se corresponde con la calidad que da el reloj.

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