El arte de esperar

Seguimos hablando del tiempo, hoy pensando en lo que significa esperar. Antes de que llegaran los smartphones a nuestras vidas, cualquier espera era considerada una pérdida de tiempo. No importaba que aguardásemos al ascensor por unos minutos; que esperásemos nuestro turno en la consulta del dentista; o que fuéramos en un medio de transporte público de camino a casa o al trabajo.

El teléfono móvil es una parte de nuestra vida, una especie de relación social a distancia, y que requiere nuestro tiempo, que debemos mantener. Lamentablemente lo que yo veo, es que la mayoría de gente dedica más tiempo a actividades en linea del que debería, y menos de lo necesario a lo que es de verdad importante: su vida y su entorno real. Quizás por eso cuando el teléfono móvil nos acompaña en los ratos de espera ya no tenemos la sensación de perder el tiempo, pero una cosa está clara, lo perdemos de igual modo.

Se llama «el arte de esperar» a aquellas habilidades y cualidades que nos permiten aprovechar esos inevitables tiempos muertos para algo que nos aporte y nos haga mejorar. Si recordáis en otros tiempos, las consultas de los dentistas estaban repletas de revistas y prensa del día. Era habitual viajar en metro y ver a gente leyendo o con periódicos. Y las esperas del ascensor, se aprovechaban para conversar con nuestros vecinos.

El arte de esperar

Las decisiones importantes, esas que no están completamente en nuestra mano, y que a veces tardan en llegar más de lo que nos gustaría, o que aún peor, no llegan jamás, nos depiertan también ese sentido de espera. Ese sentimiento de impaciencia y ansiedad. Como un viaje en autobús son cosas que no dependen de nosotros, no tenemos el poder de hacer que el conductor corra más, que los semáforos estén siempre en verde, o que el tráfico desaparezca instantáneamente.

La solución es solamente un juego de palabras, pura dialéctica. Porque no debemos esperar, sino hacer otras cosas importantes mientras tanto. Debe ser convertir la espera en algo secundario, algo que debemos aceptar mientras leemos un libro en el metro, mientras conversamos esperando el ascensor, o mientras ojeamos una revista en el dentista. Pero también es así para las cuestiones importantes. Es algo loable esperar a que alguien que no siente nada, se enamore de nosotros. Muestra sacrificio y generosidad. De la misma forma lo es esperar a que nos llamen para esa entrevista de trabajo, o aguardar un mensaje de esa persona especial. Sin embargo eso no debe implicar que paremos todo mientras esperamos, que sólo hagamos que esperar.

Si leemos sobre cómo mejorar nuestra vida mientras esperamos, será más probable que esa persona que amamos se fije en nosotros, hemos trabajado y ahora somos mejores. Si hemos superado un curso de inglés, será más probable que ese empleador nos reclute. Y en cualquier caso si no lo hacen, habremos mejorado en algo y tendremos más posibilidades de encontrar otra amada u otro empleo.

7 comentarios en “El arte de esperar”

  1. Asi es amigo. Ese intangible maravilloso que es el tiempo, nos puede ayudar a olvidar penas o a desesperarnos por la llegada de bondades. Es tan ambivalente en su decursar que sirve igual de tema para su cavilado articulo, que para darle sentido a una frase como esta que dejo aqui debajo:

    «Cuando los teléfonos estaban atados a un cable, los humanos eramos mas libres»

  2. Muy bueno el artículo, me hizo reflexionar y lo agradezco mucho.
    Gracias Guti y saludos para todos.

    P.D. Anoche ví la pelea de Pacquiao y disfruté el triunfo cubano.

  3. Muchas veces aprovechar el tiempo es descansar, esto es, hacer nada.

    El aprovechamiento del tiempo, tanto de trabajo como de ocio, precisan de que estemos en buenas condiciones físicas y mentales.

    Si estamos cansados, no rendiremos en el trabajo: esto es evidente.

    Lo mismo se aplica al tiempo de ocio. Si, por ejemplo, no hemos dormido suficiente y estamos cansados, tampoco aprovecharemos un domingo para disfrutar de una excursión y de la compañía de nuestra mujer e nuestros hijos.

    Yo suelo ir en metro a mi puesto de trabajo y es raro que me siente o que me entretenga con el teléfono móvil, alias «la pantallita». Debo decir que en mi caso lo tengo fácil: como trabajador de la informática, paso muchas sentado delante de un ordenador – otra pantalla -, de modo que sé que de ambas cosas voy a acabar harto. Para mí la opción inteligente es hacer nada durante el trayecto, esto es, no añadir cansancio al que acumularé durante el horario laboral.

  4. Una gran victoria del Cubano Yordenis Ugas. Eso es un verdadero campeón mundial. Ahora está por ver si en los medios de Cuba hacen la mas minima alusión al tema.

  5. Buenas tardes.
    Excelente reflexión y comentarios. Simplemente decir: que el tiempo es el átomo de la vida, una sucesión que corre hacia el infinito. El tiempo no se acaba, lo que se termina es nuestro tiempo.

    Buenas tardes.
    Viva Cuba.

  6. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Gracias a todos. Este tipo de artículos que nos incitan a reflexionar y plantearnos lo que hacemos mal, o darnos cuenta de a dónde queremos ir, creo que dosificados correctamente aportan mucho.

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