';

El lujo de poder llevar un Casio de resina

Hace muchos años que perdí la capacidad de disfrutar un reloj Casio de resina. No porque me dejaran de gustar, sino por lo delicados que son y que te obligan a ir con mil ojos y te incitan a pensar en que tarde o temprano se romperán y no encontrarás recambios.

Los relojes Casio siempre se consideraron guardatiempos resistentes y robustos, pero al mismo tiempo unos relojes que generalmente eran objetos de usar y tirar. Resinas que con el tiempo se descomponen y que acabas primero con una correa de resina de resina rota, luego si es un G-Shock con el bisel destrozado, y finalmente desgastando la caja.

El lujo de poder llevar un Casio de resina

Por más que de tanto en tanto sigo usando mi Casio G-Shock DW-5600C (módulo 691) o el Casio F-87W, lo hago muy puntualmente y en entornos obsesivamente controlados. Preferiblemente en días no demasiado calurosos para evitar el sudor, en días que no llueve y especialmente, protegido bajo una manga. El resto del tiempo lo pasan en una caja cerrada dentro de un armario con el afán de controlar la temperatura lo máximo posible, y por supuesto rodeados de bolsitas de gel de sílica desecante para reducir la humedad. Y es que un Casio vintage es una responsabilidad y además una tortura. Si a ello agregamos que la marca no se caracteriza precisamente por disponer de piezas de recambios, y que su SAT oficial deja bastante que desear, la cosa se complica sobremanera.

Fue todo eso lo que me llevó a dejar de comprar Casios de resina. Son relojes que tienen muchísimo encanto y que indudablemente me siguen gustando, pero que tristemente no son para siempre. Y es que los aficionados a cualquier cosa tenemos ese problema, cuando algo nos gusta queremos que nos dure toda la vida, y muy a nuestro pesar, en los relojes Casio eso no es posible.

En 2012, hace diez años exactamente adquirí mi Casio HDD-S100, un reloj que desde el primer momento me enamoró. Una obsoleta tecnología Batteryless que me encanta, y una resistencia muy superior al de sus primos los AL-190W. Pero como ellos, construido íntegramente en resina con la excepción de su tapa trasera atornillada de acero inoxidable y su cristal mineral.

Por pura casualidad me topé en Wallapop con una unidad del HDD-S100 que sin ser NOS, si que se encontraba en un estado de reestreno o «mint». Lo conseguí a 35€, un precio asequible para casi todos, pero muy afortunado si pensamos que las ofertas que se encuentran a nivel global, si sumamos las importaciones y los impuestos rozan los 200€. Un precio muy irónico porque es exactamente el mismo por el que lo conseguí aquel 2012. Si la memoria no me falla el reloj tenía un PVPR de 49€, pero los señores de Amazon, en favor de los amantes de la relojería y en prejuicio de las tiendas.

El lujo de poder llevar un Casio de resina

Te sientes genial pudiendo disfrutar un reloj que te gusta sin miedo, porque racionalmente sabes que tienes otro guardado en casi perfecto estado. La cruz es la tristeza de saber que no será para siempre y que relojes como ese, no se volverán a fabricar. Un reloj que pasó con más pena que gloria pero que por su escasez e irrepetibilidad se cotiza, aunque no lo suficiente como para que en Casio hayan tomado medidas.

Es todo un lujo y un privilegio llevar un reloj así, porque no se produjeron muchos, y su duración sin recambios para él será efímera. Aunque pueda parecer que esos 200€ o 150€ a los que se encuentran a la venta no son demasiado dinero, si consideramos que según la marca esas correas aguantarán entre 2 y 4 años de uso continuado, su coste de propiedad (cost of ownership) es ciertamente elevado. Vendrían a ser del orden de 50€/año, más de lo que te costaría un Certina DS Action por poner un ejemplo.

El lujo de poder llevar un Casio de resina

26 comentarios en “El lujo de poder llevar un Casio de resina”

  1. Buenos días amigos de la bitácora.
    Como bien expones el principal problema que nos encontramos con las resinas de los 90-2000 es su vida limitada. Cabe apuntar, que es el precio que pagas por las cualidades del material: resistencia a los roces, elasticidad, dureza, ligereza… El futuro vienen de los compuestos de carbonos (si el famoso grafeno -grafito-) y en esto los chinos van muy por delante.

    https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2022-02-21/china-armas-hipersonicas-eeuu_3377324/

    Una pequeña reflexión: ¿Vale la pena proteger con una caja de acero un movimiento que vale 10 dolares (miyota básico)?: una protección que cuesta 3 veces más.

    Que pasen un buen día.

  2. Es la contrapartida de este material, por un lado su fácil puesta, su cómodo peso y sus módicos precios, por el otro el hecho de que no son relojes concebiidos para perdurar al punto de llegar a ser heredados un día como los de metal; aunque bueno, tan mimados como los tienes todo puede ser. Al menos es posible seguir disfrutando sin miedo de un F-91, un W-59, o un F-84: sustituimos la unidad a los pocos años -con la consiguiente pérdida de historia particular que hayamos acumulado en ella-, pero a cambio reinvertimos en el negocio de Casio para que siga ofreciendo unos modelos que son paradigma de la moda y la sociedad de consumo de los 80s, atractivos con su elegante resina negra y funcionales hasta alcanzar el mito, pero en efecto, no pensados para durar eternamente.

  3. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Me has dejado a cuadros Sergi. Conocía las ventajas del grafeno, un material que si puede ser industrializado cambiará muchas cosas. Pero desconocía por completo la fortaleza que tiene la industria china. Parece que ya no sólo son buenos copiando, sino también liderando. Aquí me pregunto si siendo los líderes, ofrecerán las cosas a precio barato como hasta ahora, o copiarán al primer mundo haciendo pagar el precio de la exclusividad y la innovación.

    Muy interesante la pregunta abierta que haces. Parece que no tiene mucho sentido crear un envoltorio de reloj de 100€ para una maquinaria de 10€. Sin embargo, tampoco creo que tenga mucho sentido envolverlo en una barata resina que no resistirá ni siquiera el primer cambio de pila. Antes había intermedios entre la resina y el acero, por ejemplo el latón, pero ha quedado demasiado en desuso. Nuevamente volvemos a los extremos.

  4. Nada es para siempre… empezando por nosotros mismos , es una faena, si pero es mejor tenerlo en la muñeca, lucirlo y sentirlo que tenerlo en una caja hibrrnando.
    Mi padre tiene un F91W y creo que desde hace más de 20 años y todavía se lo pone a diario. El otro día que vino a mi casa lo estuve ojeando y lo tiene reventado y desgastado pero hay sigue , fiel compañero de un hombre de campo. Tiene otro F91W en un cajón anterior con la correa rota, cuando vaya a su casa intentaré ver si tiene solución…

  5. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Parece que sea políticamente incorrecto de admitir Jostma, pero la única vez que le cambié la pila a un F-91W fue para practicar. Como la mayoría, los tiro cuando se agota la pila, y antes de que existieran las correas compatibles baratas, los cambiaba en cuando esta se dañaba. Por fortuna con estos relojes que tienen un uso básicamente en casa, donde no es habitual sudar ni sufren maltrato, una correa me dura 4 o 5 años, pero es una pena que hayan tenido que ser los chinos o marcas como Diloy las que nos permitan seguir usando estos relojes.

  6. Yo también soy muy de resinas, pero ciertamente piensas en eso, en que sabes que no te va a durar mucho, y te crea bastantes dudas si adquirir el próximo o no. El metal tiene algo especial está claro, y si quieres disfrutar un reloj y que te dure, tiene que ser de metal. Transmite unas sensaciones que la resina no te da.

  7. Buenas tardes amigos de la bitácora.

    Las resinas (el plástico) como material tiene más posibilidades y mucho más económicas que el trabajo con diferentes metales (sin saber mucho del tema incluso más ecológicas: extracción, manipulación…) Para que se hagan una idea los diamantes sintéticos son prácticamente indetectables… Aunque he de decir que a mi me pone un buen acero en la muñeca eso sí de 40mm para abajo.

  8. Está muy bien, la verdad que estos relojes sin batería sólo usando la luz solar (a diferencia de los Tough Solar con su batería recargada con la energía solar), desde que los conocí, siempre me han llamado la atención. No sabía que estaban tan cotizados.

    En cuanto al tema de las resinas es una lástima que se degraden tanto con el tiempo. Aunque curiosamente mis dos últimos relojes son de acero, y eso que toda la vida los he tenido de resina. Me han gustado más de lo que creía.

    Saludos Guti.

  9. Buenas tardes. Pienso que en un mundo de calidades decadentes, lo único que nos queda es buscar lo «menos malo», y en este sentido, un blog como este ayuda mucho.

  10. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    La resina tiene mucho encanto Timekeeper. Los derivados plásticos de la época que permitían un coste de fabricación muy bajo, junto a una ligereza inigualable y que caracterizaron al menos una década. Desgraciadamente su durabilidad es escasa, algo que por supuesto no pensábamos en su momento, estando convencidos que el futuro nos traería relojes digitales muy superiores a los que teníamos… ¡Cómo ha cambiado todo!

  11. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Lo que dices tiene mucho sentido Sergi. Todos hemos oído de muchos plásticos que se utilizan en envases y que tienen consecuencias devastadoras en el medioambiente al no ser biodegradables. Es decir, que resisten el frío, el calor, la luz solar, el agua… La pregunta entonces es, ¿por qué lo hacemos al revés? ¿Porqué usamos esos plásticos en productos que no tienen que ser duraderos, como un envase, mientras que en relojes seguimos con correas de resina que a poco que pasen un año al sol se desintegran?

  12. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Me ocurrió como a ti Gerardo. Siempre me fascinaron estos relojes, y a medida que iba descubriendo e investigando, más me apasionaban. Es inevitable pensar que si con esa tecnología de los años 80 se podía lograr todo eso, con los supercapacitadores actuales sería una maravilla. Por desgracia ya nadie fabrica supercapacitadores de tipo moneda, esos que por la forma se adaptaban perfectamente a un reloj. Sí que existen con forma de condensador normal, fabricándose a millones para alimentar la CMOS de las placas base de los ordenadores.

    Todo indica que si hubiera demanda para esos capacitadores de botón, se podrían volver a hacer sin problemas. Pero no la hay. La gente prefiere un reloj de pila o un Tough Solar, aún a sabiendas que en 20 años tendrán que reemplazar el acumulador.

  13. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Es lamentable, pero es así Xiquet de l’horta. El low cost nos ha llevado a tener productos inservibles que cada vez son más caros, mientras que para encontrar lo prime, aquello que en el pasado era lo normal, ahora hay que irse al lujo que representa lo premium. Pienso que en gran medida es culpa nuestra, los consumidores que en su mayoría preferimos un reloj que nos dure 5 años para así tener la excusa de cambiarlo.

  14. Buenas tardes. En parte tienes razón Guti, pero no siempre la culpa la tiene el consumidor. La sociedad capitalista te obliga a adquirir productos que están hechos prácticamente para usar y tirar, la clase media ve como su poder adquisitivo va perdiendo valor y no tiene otra que acudir al «low cost». No todo el mundo tiene acceso a productos premium y muchas veces te encuentras que estos tampoco difieren mucho en calidad del resto y solo aportan el logo de la marca y haberte gastado más dinero por la misma basura. Hace años que vemos el consumo low cost, empezó con las tiendas regentadas por chinos y ahora no hay más que ver que su modelo de negocio es copiado por cadenas internacionales que cada vez están más presentes en centros comerciales y diversos puntos de nuestras ciudades, Tedi, Pepco, Giffi… por citar algunos ejemplos, que igual te venden electrónica que alimentos o ropa, todo a bajo precio y que su principal baza se basa en la compra compulsiva. Me preocupan las nuevas generaciones, que solo conocerán este tipo de consumo.

  15. Muy cierto Xiquet de l’horta (no olvides a Tiger :D). Yo creo que a nivel internacional está la cosa muy chunga (más de lo que pudiéramos pensar), hay unos pocos de la clase alta (políticos en ayuntamientos pequeños como donde estoy, cuyas nóminas son de 6.000 euros al mes es lo normal) y una gran masa social que cada vez se hunde en la mierda más y más.

    Y entre esa mierda nos peleamos entre nosotros por las migajas que tire algún rico al vertedero donde estamos todos achicharrándonos. Nuestro estilo, forma o modo de vida, o como queráis llamarlo, da tanto asco que no queremos ni detenernos para verlo. Eso de que nos estamos cargando el planeta es una nimiedad con todo lo que tenemos al lado.

  16. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Yo pensaba como tu hace unos años Xiquet de l’horta. Sin embargo empecé a darme cuenta que hay cantidad de marcas que hace buena calidad a buen precio, lo que empezó a llamarse «prime» y que hoy nadie menciona porque no interesa. Lo irónico de eso es que muchas veces son marcas que lo tienen muy difícil. Piensas que vender buena calidad a buen precio debería ser la receta de oro, pero te das cuenta que es más fácil vender cosas normalitas a precio caro y usar mucha publicidad.

    Me viene a la cabeza Kronos, Ferry’s, J’hayber… Cantidad de empresas que dan un plus por el dinero, que son de aquí y que en muchos casos fabrican aquí. Decidí transformar mi vida e intentar irlas descubriendo y divulgando. Creo que un consumo responsable y formado es lo que necesitamos. Está claro que no todos podemos saber de todo, por eso espacios como el mío, que te dejen conocer ese tipo de productos dan mucho valor para no tener que ser expertos de todo.

    Siempre digo que de neveras o de lavadoras no tengo ni idea. Me gustaría que hubiera medios independientes como este que te pudieran ir dando las claves de una lavadora, una guía de calidades, pero sobre todo de valores para saber qué podrías comprar más allá de Bosch. Incluso que te criticasen que Balay no es tan española como los anuncios de TV nos quieren hacer creer.

    Desgraciadamente no creo que eso llegue. Los medios independientes en una cultura del «todo gratis» son cada vez más difíciles de mantener, y las ideas que hay para cambiarlo parece que no interesa que salgan a la luz. Es lógico, mejor que compremos todos calcetines Kappa hechos en Asia que otros Ferrys que están hecho aquí y cuestan lo mismo.

  17. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Creo que es aún más dramático que eso Bia Namaran. No pasamos hambre, así que ni siquiera peleamos por las migajas. Con tal de tener nuestro Netflix ya nos sirve. Y bueno, lo del sueldo de 6000€ es un pequeño pueblo, no lo ganan comparativamente muchos ejecutivos que realmente trabajan y aportan en empresas de Madrid, Barcelona o Valencia. En su caso estos políticos privilegiados acuden a su empleo unas pocas horas al día.

  18. Buenas tardes Javier, Bia, Xiquet de l’horta y resto de amigos.

    Yo particularmente pienso que el ritmo que llevábamos en los felices 2000 fueron parte de una ilusión y que no podía durar. Por ejemplo comprar un relojito (pongamos un cuarzo) en Xina por 10 euros con gastos de envío incluidos no es normal, nada normal. Pero nosotros ale al ratón…. Comer sandía en diciembre, fresas en mayo y todo el año tomates, panes que duran 45 minutos… Pero es que el estado y el mundo económico no se libra; «vive como un rico»: no tienes dinero para un coche, viaje, muebles…. nosotros te lo dejamos «queremos ser tu banco»… Nuestro mundo vivía de prestado hasta que el prestamista dijo fin…
    Como los chinos bloquen el canal de Formosa vamos a alucinar en colores…
    Que pasen un buena tarde.

  19. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Así es Sergi, y terminamos comprando baratijas chinas que ni ellos mismos quieren comprar. No quiero caer en la generalización ni los estereotipos, pero no hay más que ver como visten los propietarios de un bazar: Sketchers, Lacoste, Adidas… No los veo con ninguna de las ropas que ellos venden. Solamente ese detalle ya debería hacernos plantearnos las cosas.

    Feliz tarde amic.

  20. Creo que la calidad y durabilidad son valores que se van perdiendo, nos han acostumbrado a cambiar productos, sobre todo tecnológicos cada dos años y esto se ha extendido a todo. La gente lo acepta, porqué los fabricantes nos obligan, baja calidad a precios bajos y baja calidad a precios altos por ser novedad o lucir determinado logo. Es cierto que hay fabricantes nacionales que ofrecen calidad, pero como no tienen recursos publicitarios para hacer frente a grandes marcas internacionales se quedan en minoría. Se prefiere una marca mundial que luce su logo cualquier influencer o deportista que unas J’haiber. Recuerdo cuando era adolescente que ahorraba meses para poder comprarme unas zapatillas de marca. Cuando por fin las tenía me duraban años, y eso que igual las llevaba para ir al instituto, que para hacer deporte o incluso ir de fiesta. Llegaba un momento en que tenía la suela completamente desgastada, y el resto bien, pero no las tiraba, recuerdo que las llevaba al zapatero y les pegaba una suela nueva y por quinientas pesetas volvía a tener zapatillas para rato. Ahora mis hijos gastan zapatillas de las mismas marcas y en pocos meses ya las tienen reventadas por todos los lados y con un uso que no llega ni a la mitad del que yo les hacía.

  21. Buenas tardes amigos.
    Como bien dices los empresarios Chinos son unos grandes compradores del lujo más exclusivo; mi sobrina vive en un barrio con gran población y los coches son de lo mejorcito de la ciudad, polos lacoste, armi y dorados (reloj incluído). También porque acumulan mucho dinero en efectivo y la compra de estos vienes suele ayudar a deshacerse en parte del mismo.

    Sobre lo de las zapatillas es cierto que antiguamente tenían mayor resistencia sobre todo en la tardoadolescencia duraban mucho más y la ropa ya no te digo, el otro día aun me probé un pantalón con la friolera de 20 años (no me venía ja ja ja) aún tengo camisas del Zara (cuando fabricaban mayor calidad).

    Que pasen una buena tarde…

  22. Es que los negocios chinos dejan mucho dinero, y todos aunque no nos guste, acabamos comprando algo allí. Sergi, la verdad es que los felices dos mil, los considero como una de las épocas más cutres de nuestra historia reciente. Nadie se atreve a decirlo, pero el boom del consumo masivo de cocaína cambio la sociedad española, tanto a nivel social, económico y político. Había mucho dinero negro que blanquear y si el camello de barrio Lucía un BMW y las chonis vestían con Gabanna y Versace no te digo lo que manejaban los más altos. Cualquier menda se convertía sin haber visto un pegote de cemento en su vida en un constructor de la noche a la mañana. Plenos municipales en donde las pausas para el tirito eran frecuentes antes, durante y después del pleno. Como figura de fondo aparecía el testaferro del traficante, ahora reconvertido en constructor que compraba voluntad política a cambio de suministrar buen género y vete a saber que más. Está claro que todo este movimiento de dinero generaba trabajo y supuesta riqueza, y digo supuesta porque era un mundo ficticio al que muchos quisieron subir a base de préstamos y luego ya vimos las consecuencias.

  23. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Dices muchas cosas muy interesantes Xiquet de l’horta. La primera es cómo la ropa, y especialmente las zapatillas de marca resultaban carísimas en aquella época. Seguramente su precio no estaba justificado, pero su calidad y su durabilidad se notaba. Me viene a la mente la historia de Nike, una empresa relativamente reciente, que estuvieron muchos años remarcando productos, no fabricando. Hoy en día son el primer imperio deportivo del mundo.

    La otra es que no estamos acostumbrados a reparar. Cierran los relojeros, cierran los zapateros… Las cosas se tiran, y lo grave del asunto es que eso ya nos parece algo normal. Vamos de ecológicos y sostenibles, y no nos damos cuenta que la mejor forma de serlo es reparando.

  24. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    A mi me da escalofríos pensar en la fast-fashion de Zara y Shein Sergi. Colecciones que se renuevan cada pocos meses o incluso pocas semanas, y que si lo hacen es porque muchos las compran. Modas efímeras y que nadie recordará en el futuro. Nadie, salvo el desperdicio que quede acumulado en el planeta.

    Me gustaría conocer la diferencia de costes en cuanto a energía y materias primas que hay entre una camiseta de 2€ y una de 20€. Mientras que la primera nos durará 2 meses como mucho, las segundas nos durarán al menos dos años. Realmente no creo que esté justificado, ni que la que va a durar 2 años requiera 24 veces más energía y materias primas.

    Debo ser muy mayor para esto, pero soy más de un polo de diseño atemporal, que de una prenda que a los 2 meses se ve pasada de moda.

  25. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Siempre que salen estos temas me vienen a la mente las burbujas Xiquet de l’horta. La de la droga, la de la construcción… Y bueno, ahora la de las criptomonedas. «Negocios» que dieron mucha cancha a los que supieron/pudieron retirarse a tiempo. Del ejemplo que pones de camellos pasados a la construcción, me pregunto cuántos pasarían después a la especulación inmoviliaria y ahora a los criptoactivos. Es todo tan previsible que cuesta de creer que realmente eso fuera invertir.

  26. Poco que aportar a estas alturas.

    En un documental cuyo título no recuerdo ahora se mostraba una nevera fabricada en la RDA, esto es, la parte de Alemania que durante la Guerra Fría perteneció al bloque de la URSS. Tenía esa nevera unas cuantas décadas y se veía un tanto avejentada por fuera, pero por lo demás funcionaba correctamente. Nada que ver en durabilidad con las neveras que tenemos hoy en día: muy chulas y todo eso, pero que funcionan unos diez años, quince como mucho, antes de que tengas que deshacerte de ella y comprar una nueva.

    Poco después en ese documental se relataba el intercambio de impresiones entre un ingeniero de un país occidental capitalista y otro de un país del bloque de la URSS. El primero decía que si la industria de su país fabricase productos duraderos, mucha gente estaría desempleada; el segundo decía que si la industria de su país no fabricaba productos duraderos, entonces su puesto de trabajo estaría en peligro.

    Mucho de lo dicho en los comentarios es un reflejo de nuestro sistema económico de corte capitalista [1], que parece que en este particular es inferior al comunista.

    [1] En cierto sentido el comunismo es también un sistema capitalista, dado que también persigue la acumulación del capital para crear más capital. Una de las grandes diferencias con las economías de occidente es que bajo el comunismo la propiedad de los medios de producción y el reparto de las ganancias corresponden al estado, mientras que en las segundas a la iniciativa privada se le da mucho más protagonismo.

Deja un comentario