Ricoh Medallion

Como parte de esas batallitas que empecé en mi historia relojeril, y que continué en mi segundo reloj, hoy voy a hablaros de otro reloj muy importante para mi, el Ricoh Medallion.

Este Ricoh Mediallion lo compró mi padre en Canarias unos años antes que yo naciera, quizás 1972, quizás 1973, así que es aún más viejo que yo, lo cual es mucho decir. En mi niñez recuerdo ese reloj, mi padre ya no lo usaba, se había pasado a uno de los modelos de cuarzo que conquistaban el mercado. Sin embargo al igual que su Seat 124, ese reloj me encantaba. Yo aún no sabía que era un modelo inspirado en el Rolex Day-Date, y quizás por eso muchos años después adquirí un económico y resultón Steel BagelSport. Cuando estaba enfermo, o muchos fines de semana de los que pasaba por casa, me ponía en la muñeca aquel reloj. Recuerdo que aunque lo pusiera por encima de la manga del jersey me quedaba grande su brazalete. A grandes males, grandes remedios. Se doblaba la manga para que abultase más, y así el reloj cerraba «a mi tamaño».

Con 14 o 15 años pasé una época en la que lo llevaba cada día al instituto. Era época de robos, así que os podéis imaginar eso de llevarlo escondido junto al estuche de los bolígrafos, ponérmelo al llegar al colegio, y quitármelo al terminar las clases para volver al clase. Eso de llevar relojes de mis padres era algo que en un colegio donde habría más de 500 estudiantes, sólo Jaume Ferro, el que luego me prestaría su disquetera de 5,25 pulgadas y yo hacíamos.

Por aquellos años el reloj aún funcionaba, se adelantaba como un minuto diario, pero al menos funcionaba, aunque tenía el plexyglas algo roto. Uno de mis sueños era restaurarlo, y ponérmelo en la muñeca cuando fuera mayor. Tuvieron que transcurrir tres décadas más, y en algún momento de ese tiempo el reloj dejó de funcionar, hasta que decidí sino restaurarlo, al menos sanearlo. Quise aprovechar que mi querido Eduardo de la Joyería-Relojería Montgrí estaba a punto de jubilarse, algo que también explico en A contrarreloj 26 dentro de Guerra de containers, y dejar que fuera él quien lo tocase antes de que fuera tarde. Desmontar todo el calibre, limpieza por ultrasonidos, engrase, volver a montar, y ponerle un plexi nuevo.

Algo que me parece digno de mención es que el brazalete de acero me va perfecto, mi muñeca tiene un tamaño muy similar a la que tenía mi padre cuando lo compró.

El calibre Ricoh Auto o Calibre 61 se lanzó en 1970, era una maquinaria mecánica de carga automática bastante modesta, 21 rubís, rotor de carga bidireccional, y latiendo a 18.000 vph, una cifra baja, pero bastante habitual en la época. Su reserva de marcha era de 37h. Desde los años 60 en que Ricoh produjo sus primeros mecanismos automáticos, con 35 rubís, para reducir costes su cantidad se fue reduciendo. Posteriormente aumentarían la frecuencia hasta los 21.600 vph. Una particularidad que tiene el calibre es que el ajuste del día del mes se hace extrayendo la corona desde la segunda posición hasta la tercera. Cada vez que lo hacemos, se avanza un día. Para corregir el día de la semana no hay otra que mover ir ajustando la hora, cada día que pase, correrá un día.

Fue un reloj muy popular, no sólo en Japón, sino también en Europa. Prueba de ello es que en esta versión el día de la semana aparece en español. Durante su vida, el mismo concepto fue pasando primero Ricoh Medallion y después los Ricoh Dynamic y Ricoh Dynamic Wide.

En cuanto a características del reloj, su diámetro de 36mm y su lupa o cíclope, elementos análogo al del Rolex Day-Date. Os dejo con el reportaje fotográfico:

















Antes de terminar con algo de material promocional de la época, me gustaría mencionar que hace unos años descubrí los Ricoh Atranta, relojes de cuarzo y con alimentación solar de los que apenas se llegó a saber nada, y que probablemente equipasen movimientos de Seiko.









10 comentarios en “Ricoh Medallion”

  1. Buenos días D. Javier y lectores de la bitácora.

    Precioso hilo. Yo que en la actualidad estoy en búsqueda de un relojero que le quiera meter mano a estos dos regalos de cuerda que me han sido dados. Tres relojerías he visitado en dos fueron sinceros y me dijeron: no lo pienso ni abrir. En el tercero me hicieron una oferta ridícula por el omega con caja y tapa de oro [sin venir a cuento]. Al final proseguiré con mi periplo.

    El reloj me parece precioso con una notable presencia. Actualmente como te leí en algún hilo (no recuerdo), las cosas ya no se hacen para que duren, sino para usar y tirar. La moda y la tendencia se cambiar por una funcionalidad y «intemporalidad», que hacía que perduraran. También el precio, creo (sin valorar escalas) ha subido.

    Unas preguntas: ¿qué marcas ofrecen estas características) Durabilidad (incluido reparación), intemporabilidad, fiabilidad…? En comparación automobilística (que te gusta); no un Rolle Royce, Jaguar o Bretley sino un Ford Escort. Nissan Primera… ¿No sé si me explico?.

    Gracias.

  2. Totalmente de acuerdo Sergi. Antes las cosas se hacían para durar. Si nos ceñimos a relojes, era fácil que un reloj se usase durante 20 años. Se hacían para ser duraderos, robustos y sobre todo, reparables. No estoy de acuerdo en que ahora sean más caros. Que puedas conseguir un Seiko 5 por menos de 100€, es algo impensable en los años 70.

    En cuanto a relojes, mi favorito ahora mismo es Kronos. Maquinarias suizas de ETA/Sellita, muy fiables, y muy conocidas por los relojeros. Antes me gustaba mucho Orient, que incluso a día de hoy si se encuentran a buen precio, son buena opción.

  3. Un post muy ameno y muy interesante. Bonita historia la que tienes con ese Ricoh. Comparto muchos aspectos de esa filosofía, es muy entrañable ver que un instrumento de este tipo perdure y pase de padres a hijos. Por cierto, que en ese sentido he de decir que el reloj de mi madre era un Casio de resina, y lo conservo en un estado impecable, (ella cuidaba mucho los relojes). Así que no tiene por qué ser necesariamente uno de metal y caja roscada, que obviamente sobrevivirá mejor al paso del tiempo claro, pero depende también mucho de lo cuidadoso que sea su propietario. Todos hemos visto relojes que tras un año de uso pareciera que se han usado por cuarenta años.

  4. ET, muchas gracias por tu palabra. Me encanta tu testimonio. Digamos que mantener un Rolex, hecho de acero, y con SATs que tiene montones de piezas de recambio tiene mucho menos mérito de lo que tu has conseguido con ese Casio de tu madre. Dice mucho de ti. Gracias por haberlo compartido.

  5. Creo hay relojes para toda ocasión; un reloj que me haya dejado mi padre, no lo usaría para trabajar de ninguna manera, mejor me pongo un casio w800 y listo, (el reloj del viejo lo uso solo los sábados y domingos). Quiero comentarles con todo respeto, que yo (como la jefecita de ET), también cuido mucho mis relojes.
    Saludos a todos y a cuidar los relojes de nuestros padres !!

  6. Ricoh tuvo modelos muy bonitos. He llegado a ver algunos muy guapos y alegres, incluso de «estilo TV».

    Es una gran marca y manufactura japonesa. Pero es más desconocida aún aquí que la propia CASIO, cuando en Japón es de los grupos potentes que hacen casi de todo, y bien. En cámaras compactas fotográficas por ejemplo, es la referencia con la GR Digital. Entre todos los demás la industria, y al final sumándose hasta CASIO a ello en vez de aguantar un poco más (reaccionó tarde), prácticamente «mataron a las compactas» que pudieron y pueden tumbar a cualquier móvil en lo que a fotografía se refiere (y luego si acaso, el móvil eso sí, vía wifi recibir la foto, editaría un poco y publicar o compartir). Ricoh siguió ahí, y sigue en Japón, pero sobre todo con las GR: una compacta típica de bolsillo, pero apuntando a lo profesional, con sensor grande, cuerpo de magnesio y todas las opciones habidas y por haber, pero sin complicar la vida al usuario, explotando las virtudes de una compacta.

    En mi caso de herencia, no fue un Ricoh. Si no un Orient Crystal de 3 estrellitas con calibre 469 4D de los 80. Que siendo yo tan niño, recuerdo que lo veía enorme cuando se lo compró y durante algunos años. No muchos años lo usó mi padre ni recibió mal trote, así que está casi nuevo y va magnífico, mejor cuantos más días y noches lo tienes puesto. Pero algún día de estos tocará hacerle una revisión. Lo mejor es que tengo recuerdos de niño de los mejores momentos y épocas que vivió. Es el reloj que recuerdo que llevaba el par de días o tres en los que aprendí a montar en bici en la BH plegable nuevecita que me echó por reyes en cuanto cumpliría yo pues los 6-7 años o por ahí… y hace unos meses poniendo un poco de orden por casa, aparecieron las cajas de fotos, y también apareció en algunas el reloj en su muñeca en los días de la Expo’92. Me lo pongo muchos días, aunque procuro reservarlo un poco.

  7. Ricoh u Orient Alejandro eran muy similares. Era el principio de la industria japonesa que se extendía. Pese a no ser los relojes más reputados, demostraron ofrecer mucho por una fracción del precio de sus rivales. No era como ahora con China, ofrecían buen precio, pero también buena calidad. Prueba de ello es tu Orient «Tristar» o mi Ricoh que aún funcionan…

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