No se a vosotros, pero a mi, cada vez que veo un reloj chino, con sus preciosas fotos, y unas especificaciones que parecen increíbles para su precio, se me nubla la vista, como me ocurrió con el Parnis Milgauss.

Relojes mecánicos que a partir de 15€, nos pueden llegar a ofrecer cajas de acero o titanio, cristales minerales o de zafiro, interesantes complicaciones como el indicador de día/noche, segunderos pequeños, cronógrafos, … Pero finalmente, siempre recomiendo controlarse, y optar por un algo más caro modelo japonés.

La razón es bien sencilla. Los en el mejor de los casos, bajos controles de calidad que realizan, acaban pasando factura. Ojo, que no hablo de marcas con precios y calidad contrastada tipo FIYTA, Seagull, Guanquin o incluso Rodina, sino de Bagelsport, Marina Militare, Jaragar y otras menos conocidas como Winner, K&S, etc.

Lo dicho, puede conllevar, que al recibir el reloj, éste no funcione, o no esté terminado como pensamos, y es que en las fotos que se publican por internet, hay mucho de Photoshop, y ahí si que se esfuerzan en el control de calidad, que a la hora de la verdad, nos puede llevar a una decepción. En otros casos, las sorpresas vienen con el uso. Me ha pasado con el Milgauss, que iba muy fino cuando llegó, y que ahora, al ajustarlo noto unas diferencias de presión en la corona bastante desagradables. O con la corona roscada del Day-Date, que ha ido cediendo, y cada vez cuesta más de enroscar y desenroscar.

Es perfectamente normal, entusiasmarnos con la vista, sobre fotos y especificaciones, que luego no son homogéneas en los productos recibidos, y que si bien, han representado un desembolso económico pequeño, en cierto modo son dinero perdido.

Así que en lo que a mi respecta, me he propuesto no caer más en esas tentaciones. Prefiero gastar algo más, y tener la certeza de que obtengo lo que espero, con el soporte de una marca seria detrás, y de un servicio postventa a la altura, en el caso de necesitarlo. En realidad, es una reflexión que hago reflexiva al resto de productos.