La historia de IWC y del Portuguese

Tras el Christopher Ward C65 Trident, el Creux Automatiq Diamondback y el Hanhart 1882 Pioneer, damos un paso más en cuanto a relojería de lujo, esta vez con el IWC Portuguese. Claro que solamente he podido llevarlo unos minutos y examinarlo, realizar una prueba de él como leemos en otros sitios sería falsear la verdad, repetir con otras palabras lo que ya nos dice la marca en su web o en sus catálogos. Sí que puede ser en cambio un repaso a la historia de la marca, y también una pequeña galería fotográfica.

IWC International Watch Company no es de mis manufacturas predilectas, debo admitirlo, sin embargo su modelo más popular, el Portuguese o Portugieser, siempre me ha parecido maravilloso. Además, ahora que en la Fórmula 1 IWC tiene tanta presencia era una forma de matar dos pájaros de un tiro. Así que empezamos con un modelo avanzado a su tiempo, pero que fue un fracaso en cuanto a ventas.

En 1850 la ciudad Schaffhausen se estaba quedando relegada en cuanto a industrialización, por lo que el industrial y relojero Heinrich Moser al lado de la nueva central hidroeléctrica, instala la fábrica de la compañía International Watch Chronology / Internationale Uhrenfabrik.

En 1868 el relojero estadounidense Florentine Ariosto Jones, que había sido director de E. Howard & Co. (ahora parte de La Crosse) ve un potencial en el mercado estadounidense, y funda IWC International Watch Co. AG con la idea de vender relojes suizos en Norteamérica, así que decide alquilar la fábrica de Schaffhausen a Moser.

En 1880 Johann Rauschenbach-Voge el que era el director general de la fábrica, la compra. Poco después le sucede su hijo Johannes Rauschenbach-Schenk. Cuando éste fallece en 1905, toman el control de la empresa sus dos hijas y sus correspondientes maridos, Ernst Jakob Homberge y el otro, el pensador Carl Gustav Jung. Llaman a la compañía Uhrenfabrik von J. Rauschenbach’s Erben. Años después pasará a llamarse Uhrenfabrik von Ernst Homberger-Rauschenbach, formerly International Watch Co..

Como muchas otras firmas relojeras, los logros se fueron sucediendo con celeridad, hasta que llegó la denominada «crisis del cuarzo». En IWC, como en muchas otras firmas, habían ido observando lentamente los cambios tecnológicos, y una de las formas de adaptarse fue contratar a un colaborador externo para sus diseños. Nada más y nada menos que Ferdinand A. Porsche. Aún así no fue suficiente, con el descenso de las ventas, y necesitados de financiación, en 1978 son adquiridos por el fondo inversor VDO Adolf Schindling AG.

En 1991 su director Günter Blümlein funda el holding relojero LMH Group (Les Manufactures Horlogères SA), que pasaba a ser la propietaria total de IWC, pero parcialmente de otras manufacturas como Jaeger-LeCoultre o A. Lange & Söhne. En el año 2000, LMH sería adquirido por el grupo inversor Compagnie Financière Richemont SA o Richemont Group.

En cuanto al IWC Portugieser, ésta comenzó a finales de 1930, cuando dos mayoristas relojeros de Lisboa, los hermanos Rodrigues y Antonio Teixera, visitaron la International Watch Company en Schaffhausen. Detectaban una creciente demanda de relojes de pulsera para hombre, además de los de mujer y bolsillo que IWC ya producía. Los de IWC por su parte, querían expandirse a otros territorios, y aquello parece que fue la asociación perfecta. El resultado apareció en 1939, inicialmente sin ninguna denominación salvo la de su caja, la modelo 228, a la que luego se le uniría la referencia 325. La mayoría de unidades se vendieron en Portugal, y a partir de 1945, hasta entrados los 1970, las cifras de ventas fueron más bien escasas.

Parece que el Portugieser cae en el olvido, hasta que en 1973, 34 años después, un distribuidor suizo sugiere la demanda de relojes de caja grande. El Portuguese tenía un diámetro de 43mm, exagerado comparado los los 33mm que proliferaban en la época. Llegó la crisis del cuarzo y en IWC decidieron cancelar todos los desarrollos, centrándose en los relojes de bolsillo. Finalmente en 1979, después de 6 años, terminaron lanzando exactamente el mismo reloj de 1939, pero con un nuevo movimiento, el calibre 982.

IWC nunca lo produjo en masa, no tenía el éxito suficiente para hacerlo. Desde 1939 hasta 1993 sólo se produjeron 304 unidades con el calibre 74 y 371 con el calibre 98/982. Durante los 70 y 80, sólo se vendió en el mercado alemán, mientras todos aventuraban que sería el último modelo de la marca.

Sin embargo durante 1993, en la celebración del 125 aniversario de la marca, apareció un nuevo Portugieser, la edición limitada con referencia 5441. Luego en 1995 vendrían las referencia 5240 repetidora de minutos y la referencia 3712 rattrapante. Ésta sería la base estética para que en 1998 apareciera la referencia 3714 simplificada, muy parecida a las actuales.

























Ficha técnica

GéneroHombres
CajaAcero inoxidable 316L. 40,9mm de diámetro sin contar la corona. 12,5mm de alto
CoronaA presión de acero
EsferaPlateada
BiselFijo de acero
CristalZafiro abombado
LumenNo
TraseraAcero inoxidable roscada
CorreaPiel de aligator azul de 20mm de ancho
FuncionesHora, minutos, segundos, cronógrafo de 30 minutos
Resistencia al agua3 ATM (30M)
Peso86g
MovimientoCalibre 79350. Base ETA Valjoux 7750
ComplicacionesCarga automática con rotor unireccional. Remonte manual. Parada de segundero
Prestaciones28.800 vph. 31 rubís. 44h de reserva de marcha. Certificado COSC
OrigenSuiza. Swiss Made
Garantía2 años
PVP7.550€
DistribuidorIWC Schaffhausen

Como soñar es gratis, podéis descargaros algo de documentación de su página oficial, que por otro lado, veréis que no es gran cosa:
Manual del usuario (1,7 MB. en formato PDF).
Libro de garantía (673 KB. en formato PDF).
Sección del catálogo (9,1 MB. en formato PDF).
Catálogo completo (25 MB. en formato PDF).

Y para compensar, aquí tenéis algunos más que os harán poner los pies en el suelo. Por cierto que el tiempo medio de una reparación es de entre 6 y 8 semanas:
Precios del mantenimiento (498 KB. en formato PDF).

El resto, nos podemos conformar con el Parnis Master 35.

6 comentarios en “La historia de IWC y del Portuguese”

  1. Buenas noches D. Javier y participantes de la bitácora.

    Reloj elegante e historia curiosa. En su día, supongo, sería un reloj totalmente desproporcionado en tamaño.

    A mi particularmente me gusta la estética y supongo que estará en un nivel top de representatividad horológica.

    Muy buena reseña,

  2. Fabuloso, me gusta al 100%, Un diseño que entra por los ojos, esa combinación de azulón y blanco, sus afiliadas agujas….quién lo pillara, soñar es gratis, pera la primitiva no, así que bajo con dos eurillos a ver si me toca. Saludos y gracias por la reseña de esta fabulosa máquina.

  3. Muy bonito. Pero por ahí (los 7 mil del ala…) sí que no paso… xDDDD

    Y en caso de que me sobraran y con ganas de gastarlo en algo fetiche, creo que antes me los gastaría con mayor gusto en una buena joya fotográfica de formato medio.

  4. Algunos dicen Alejandro, que pagar ese dineral por un calibre basado en un ETA 7750 que encuentras en relojes que cuestan 10 veces menos, es una irresponsabilidad. Pero bueno, lo mismo podríamos decir de algún Porsche o Audi que llevan el motor de un VW o un Skoda. Al final un coche o un reloj, no es sólo el motor. Y obviamente, se paga la marca y muchas otras cosas. No hay más que ver lo que cuesta su mantenimiento.

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