Libros perdidos, libros olvidados

Desde niño he tenido la suerte de poder contar con libros viejos y antiguos por casa. Algunos los he disfrutado, y otros no, aunque siempre han estado ahí.

Seguramente por ser un bien común, el gobierno fija para ellos un IVA reducido al 4% en vez del convencional 21%. Me imagino que esa medida debe ayudar a que se vendan más títulos. No obstante el problema es que sólo se puede vender lo que está disponible.



Aunque no nos guste las editoriales son un negocio, son avariciosas, por lo que publican aquello que les va a traer más beneficio. Si os habéis fijado los best-sellers son siempre libros modernos y actuales. En el género de la ciencia-ficción las cosas están aún peor, puesto que salvo plumas consagradas como Isaac Asimov, Philip K. Dick o Ray Bradbury, pocas opciones nos quedan. Con suerte podremos recurrir a la piratería en forma de ebook, o a las tiendas de segunda mano. Es esa, y no otra, la forma en que puedo disfrutar de las novelas de Lou Carrigan, porque sencillamente, nadie las edita, nadie las vende.

Otra opción son los autores amateurs, aquellos que autopublican, y entre los cuales para una novela buena, hay 100 o 500 malas. Así es como encontré a Bia Namaran.

El caso es que me recomendaron las sagas de Tom Swift escritas por de Edward Stratemeyer entre 1910 y 1941.

En Estados Unidos, una obra con copyright pasa al dominio público 70 años después de la muerte del autor. En España son 80 años. Eso nos lleva a que puesto que Stratemeyer falleción en 1930, sus derechos de autor expiraron entre 2000 y 2010, dependiendo del pais. Son por tanto dominio público, lo que resta interés a la publicación del mismo. Difícilmente podrían venderlo a 30€ como los títulos que vemos en los escaparates de las librerías, y por tanto no les interesa.



Nos quedamos sin la oportunidad de leerlos ni disfrutarlos, al menos en español, porque en inglés si que están disponibles. Eso me lleva a preguntarme si rebajar el IVA es una medida efectiva, o bien habría que establecerlo en su tributo normal y destinar esos ingresos extra a digitalizarlos, y ponerlos a disposición del público.

De hecho fue eso mismo lo que hice con otro autor olvidado y desconocido, José de Elola y Gutiérrez con su Coronel Ignotus, me molesté en digitalizar, revisar, corregir, y poner a la disposición del público. No cabe pensar que estas actividades dependan del voluntariado, de las entidades privadas como fueron mi caso. Si lo pensamos fríamente, ese favor a la comunidad no solamente me costó tiempo, también dinero en forma de ancho de banda.

Por eso los libros no deberían perderse, deberían estar accesibles para todos. Ciertamente iniciativas como Google Books o el Internet Archive son loables, pero nuevamente parten de entidades u organizaciones privadas, no de gobiernos.



Quizás es por eso que pongo mis libros a la venta en Amazon, y que cada vez que puedo, los ofrezco para descarga gratuita. Es una forma de darlos a conocer, de mantenerlos y de que no se pierdan.

16 comentarios en “Libros perdidos, libros olvidados”

  1. Gracias por la mención Guti. Bueno, aparte de Bia Namaran, tienes a Le Metayer, Fenix Hebron… Hay unos cuantos (:D). Bueno, hablando en serio, por supuesto suscribo todo cuanto dices, lo que se publica es solo lo que las editoriales quieren que leas, ni es lo más bueno, ni lo más entretenido, ni lo mejor. Solo se publica aquello que saben que van a vender mucho porque son de autores famosos y demás (no les culpo: es su negocio, miran la pasta, no la calidad, ni siquiera les preocupan sus lectores).

    En el otro extremo de la balanza tenemos los libros que podemos conseguir en sitios como Amazon, de autores más o menos noveles o desconocidos. Ahí como bien señalas, para encontrar uno bueno hay que nadar entre mucha chatarra: gente que publica cualquier cosa sin una corrección mínima, chiquillos que ponen su relatillo porque piensan que se van a hacer famosos, y un batiburrillo inmenso. Pero si nos esforzamos un poco y damos con autores que nos gusten, lo bueno es que podremos seguirlos y tendremos mejor acceso a toda su obra, y de una forma más rápida, de lo que nos podría ofrecer una editorial (ya que en este último caso tendríamos que esperar a que pase la revisión editorial, se estudie la portada, se edite, se lleve a prensa, se busque fecha de distribución – no menos de uno al año -, y se fije para vender; y luego que llegue a nuestra librería o que nos enteremos de que ha salido, claro).

    He de romper una lanza en favor de las librerías de segunda mano. Gente a la que llevas tu libro, te paga por él un precio, y lo mejor es que lo pone cara al público y te lo vende. Cada vez quedan menos, pero algunas todavía hay.

  2. Interesante lo de las tiendas de segunda mano Bia Namaran. Es verdad que hacen (hacían) una gran labor. Lo malo es que con los precios de los alquileres, es un negocio inviable. Todas las que conocía han cerrado, y sólo quedan los mercadillos. Un buen sitio para obtener bolsilibros, es cierto.

  3. Esos bolsilibros de tu primera foto… ¡qué nostalgia!. Las tiendas de segunda mano (las pocas que resisten) y los mercadillos son una mina si se tiene tiempo y curiosidad. Se pueden encontrar auténticas joyas.

    Enhorabuena por el trabajo de digitalizar obras de Coronel Ignotus (José de Elola y Gutiérrez).

    Un saludo. 🙂

  4. El hablar tanto del IVA desde la industria en ciertos aspectos y precios, me parece seguir alimentando la ignorancia. Lo cual, viniendo demasiadas veces desde la industria «de la cultura», me parece aún más sangrante. O quizás revelador de cuánto interés «en la cultura» hay desde cierta parte de la industria, aunque en su actividad esté prácticamente muy cerca o codo con codo con la Cultura en sí.

    Primero, el IVA lo paga el consumidor. Y nació como una fuente más de recaudación, pero también, y no lo olvidemos, a raíz de que la industria en plenos años 80 y 90, se veía que mucho valorar de boquilla, en algunas convenciones, «desayunos» de prensa, períodos de tortas como las crisis (donde también se prometían cosas a cambio de esfuerzos… que aún esperamos y no llegarán) pero en la práctica no valoran ni saber hacer, ni capacidades. En España ni digamos. Y mientras, yéndose todos «a Asia» (la China entonces, o incluso Taiwán sobre todo), porque ven por el beneficio de donde sea y les dejen, y punto. Y la demonizado CEE de entonces ya pensaban que había que hacer para algo para penalizar y amortiguar el efecto nocivo de ese parecer y LIBRE ELECCIÓN de la industria. Porque en muchos casos es eso, una elección libre en su actividad… no por necesidad.

    Partiendo de ahí y viendo al precio que se venden novelas de ficción, que se venden como libros para consumo, cuando estuvieron gravadas al 21% (tipo máximo de IVA actual) en tiempos de Montoro en Hacienda, de un PVP de un libro de este tipo de pongamos, 20 euros (que fácilmente lo marcan así, y por 25 y 28 euros también… y venden como pan caliente), pues de 20 euros el IVA son 3 euros y poco. Pero desde hace como tres años casi, se redujo ya el gravamen a mucha «cultura» y al cine al tipo reducido o superreducido (no recuerdo ahora mismo exactamente).

    ¿Alguien ha visto bajar los precios en consonancia de la entrada normal del cine, o de los libros que más venden y promocionan? ¿A que no? Pues por eso yo suelo discernir entre Cultura, y productos de consumo, que quizás terminen invitando a lo primero… pero también cada vez más ni eso, si no a más propaganda, cierta mentalidad y dejémoslo ahí que si no me caliento. Como en ciertos precios es poco, antes lloramos mucho (desde la industria), pero luego «ya que es poco, pues a mi buchaca y cuenta de beneficios».

    Y hablando por ejemplo del cine, todos sabemos que a esta hora por ejemplo, si has trabajado por la mañana y dices a ir al cine, menos de 5 euros con suerte no te cuesta la entrada (800 pelas de finales de los 90, que ya las valía… bueno, y las 1000 también, que yo las he pagado algún que otro sábado o domingo por la tarde), y seguro que en la sala te puedes ver tú solo y alguna mosca o mosquito más. Cuando si tuvieran un precio realmente razonable, lo rentable sería que hubiera fácilmente cerca de media sala o media casi en casa sesión.

    Hace 15 años, el problema en la «cultura» era «la piratería». Hace menos de 5, el IVA cuando Montoro (al que no defiendo) diría «aquí en este sector también la Industria tiene y genera lo que genera en el panorama de empleo, pero viendo tendencias de precios, van al puro beneficio, a lo suyo… pues también os crujo, por igual» y les subió el IVA como una medida más, gritaron como (RELLENE EL LECTOR COMO MEJOR GUSTE)… ¿y ahora qué? ¿Se volverá a la cantinela de «la piratería»? ¿O a qué?

    Hace pocos días me compré un libro que no conocía, y me resultó curioso (tiene su punto de extrañeza). Formato de bolsillo, ni siquiera es un libro grueso. «Metropolitano» de Carlos Barral en una edición actual que por lo visto es reciente. No tenía precio, pero esperaba que rondaría los 12 euros como mucho si no menos… pues al final fueron casi 16, 15 y pico. Pude haberlo dejado, pero me había picado y como el bolsillo no me era problema, «bueno, venga, por una vez…» Luego revisé los datos de editorial, derechos de propiedad intelectual e industrial (y por cierto, los que se siguen pasando por el forro los derechos libres de cita y mención que son por Ley, precisamente en pos de la libertad Y DE LA CULTURA… pero ellos a lo suyo, a jugar con la ignorancia «desde la cultura»)… y ví que ese libro que parecía pues una edición normal, era reciente, de este mismo año.

    Así que el que me lloren tanto en la industria por el IVA, es un insulto a mi inteligencia, por no decir una completa sinvergonzonería. Como tantas que se pretenden seguir marcando, como la señalada entre paréntesis.

    Y con estas, ¿critican desde Industria aún o el más pintado, que lo recaudado no parezca ser bien gestionado como merece por los políticos, o se dice alegremente que éstos deberían ser el mejor ejemplo de transparencia y de buena gestión y demás? Si en lo más sencillo, desde la Industria hacia a las sociedades de las que cada vez se lucran más (y evade más todo el que puede) siguen en etas, ¿de dónde se creen que salen los políticos? ¿De algún paraíso celestial de la responsabilidad, transparencia y honradez?

    Y esto sin entrar en la cadena. Veo que librerías de siempre, de barrio, perduran como pueden, aunque su trato para el cliente sea muy digno. Las que más abren nuevas, que no sé como lo hacen «si van tan mal» son de nuevos grandes grupos recientes -que a ver cómo van- o de grupos grandes como Casa del Libro. Porque un local vale una pasta. Sea para poner un Vendo Oro, una sucursal bancaria, una verdulería o tienda de ropa de barrio.
    Hoy mismo he estado en una de mi barrio que cada dos por tres voy por algo… hablando, que había poca clientela en ese momento, me entero que una de las históricas casa de escritura y estilográficas europea -con diversos productos de toda gama de precios, vamos que no hablo de Montblanc- por menos de una compra al tún tún de 3000 euros, ni aparecen ni sirven material. Ni expositores, ni para exposición ni nada. Me quedé roto y a cuadros respondiéndole «¿una compra de 3000 euros mínimo te piden para tener simplemente ellos interés?» Y el hombre me decía con razón, si por un lado no tiene demasiada clientela interesada en ello y que lo compre, y encima los que también quieren vender (o se supone) tampoco ponen facilidad… ¿cuánto material escolar, de oficina, carpetas, cuadernos, cartuchos de impresora, folios, fotocopias y algunos libros y juegos de boli-pluma accesibles tiene que vender este hombre para siquiera decir «bueno, pues no me ponen la facilidad pero me puedo permitir probar»? Y sin contar los requisitos que pongan esos proveedores de lo que más vende… que igual si vende mayor volumen de ello, pues las condiciones son otras más flexibles y favorables. ¡Y eso que el local y negocio es suyo, y que vende!

    Pues así está la cosa… jamás, JAMÁS, menciona ni mencionó el IVA. ¿Lo va a mencionar la Industria -así con mayúscula- desde posiciones más arriba, posiciones macroeconómicas en las que quieren vender más, ponen mucha palabrería, pero al final ellos son esos proveedores? ¿Van a contradecir a un librero de toda la vida, que si lo escucharan hablar, si por él fuera y el espacio de su local lo permitiera, no le importaría tener lo que tiene y más -y que lo compre quién quiera-? Venga ya hombre. Desde la industria de la «cultura», se menciona mucho a la misma, pero realmente van queriéndoselas dar de cultureta, que entre otras cosas, rima con jeta. Y más, hablando de y en España, por mucho que me y nos duela. Y yo a todo lo jeta, que encima se mire con gente con conocimiento desde ministerios de economía y demás que no producen ni revierten de la riqueza que ganan, yo les metía un 21% no, les metía un 50% mínimo y a ellos directamente, no en IVA… y si no gusta, pues aire, y a ver si ello permite que otros puedan hacerlo mejor.

  5. Genial explicado Alejandro. Más claro, el agua. Si el IVA reducido de los productos culturales no ha provocado que bajen los precios, está claro que alguien que no es el consumidor se está quedando ese dinero. Por tanto digamos que la utilidad de la reducción impositiva es nula. Bueno, sirve para que las editoriales ganen más dinero.

  6. Buenas tardes a los presentes.
    Me gustaría mencionar, con vuestro permiso, la buena selección de la entrada «libros olvidados»: por un lado la problemática editorial (esta industria que como comentan intentan ganar dinero) y, por otro lado, los impuestos directos al consumo; como el IVA.

    Estoy a favor de los impuestos directos e indirectos, para que esta sociedad compense las desigualdades y generar una sociedad justa (que no igualitaria). También, estoy a favor de que los poderes públicos deban promocionar la cultura y protegerla, fomentando y generando acceso a la misma. Ahora bien, ni todo libro, película, museo…. es cultura; ni toda cultural es libro, película, museo…

    Junto a las tiendas de segunda mano están otras gran olvidadas que son las Bibliotecas Públicas de Barrio Pueblo. Al menos en mi zona hacen prestamos gratuitos (de numerosos títulos),montan librofórums, presentaciones de autores locales y noveles, préstamos de ebook, películas, música… Mal financiadas, olvidadas y marginadas; se abren paso como los monasterios del Císter en la baja edad media.

    En cuanto a la industria quieren ganar dinero y pagar sueldos astronómicos a sus mediáticas plumas. Por eso son industria.

    Muchas gracias por el espacio.
    [el amor de mi vida fue una bibliotecaria, es solo una opinión]

  7. Creo que ambos sentimos algo muy parecido por las bibliotecas Sergi, al menos en mi barrio, en los últimos 10 años sólo han hecho que rehabilitar edificios históricos y construir nuevas bibliotecas. Te hablo de unas 3, y no es un barrio grande. Lo de rehabilitar edificios que forman parte de la ciudad es genial, igual que destinarlos a cometidos cívicos. Lo que ocurre es que los fondos literarios se reducen y los costes de personal aumentan. Así se ha quedado que todas las bibliotecas tienen poco más de lo que tenía antes una o dos. Para mi pierde atractivo, porque no sé si seré capaz de encontrar lo que quiero. Es decir, a todo esto se le debe sumar la racionalidad.

  8. las bibliotecas… Muy cierto, Sergi. Y como bien dice Guti, con una base documental de pena. Recuerdo cuando iba a leer java en la biblioteca, y acababa con tochos de ensamblador. Tienen los mismos libros, de los mismos «cuatro famosos» de siempre, y encima muchas para entrar pareciera que les debes dinero o algo. Durante bastante tiempo tambien fui raton de biblioteca, hasta que acabe sabiendome de memoria todo lo que tenian alli. Mucho libro donado baratillo que jamas nadie se compraria, por cierto.

  9. Buenas Tardes…

    Es cierto que muchas bibliotecas (las de grandes poblaciones y barrios dan pena). A las tres que aún frecuento hay actividades muy interesantes (una para ser sincero es un centro de lectura, una entidad inferior a biblioteca). Os dejo alguna:

    Xarxa de llibres: es un préstamo interbibliotecario, pides un libro y te lo traen de otra biblioteca.
    Bebetecas:: actividades con cuentacuentos para niños de 0 a 3 años (los niños oyen cuentos en los brazos de sus madres y padres).
    Desideratas: presupuesto que tienen las bibliotecas para adquirir libros a petición de usuarios.
    Préstamo de ebooks: te dan un título instalado en un ebook…
    Presentaciones locales….
    Actividades de concienciación lectora: visitas de centros educativos…
    Acceso de internet con equipos actualizados.

    Hubo una actividad piloto que no fraguó que era poner una parada de la biblioteca en el mercado público, para que los usuarios del mismo pudieran disponer del préstamo.

    He ido a bibliotecas, también, que me han tratado como un apestado; cuando les pedí un par de libros raros que tenían en depósito (ja ja ja…).

    Si la gente no las utiliza al final pasarán a ser un lugar sin uso y desfasado…. «allá, allá lejos. Donde habita el olvido» (L. Cernuda).

  10. Yo también pasé por eso en mi época. Si buscabas libros que fueran específicos Estacion Telegrafica<7b>, no había nada que hacer. Una pena que en aquella época no existiera el «Xarxa de llibres» que comenta Sergi, es decir, un catálogo centralizado y desde el que pudieras solicitar el libro que te interesase.

  11. Anda que SERGI también ha dicho otra mentira: ni todo libro, película, ni exposición es cultura, ni solo es cultura lo dicho anterior que sí lo sea.

    Respecto a las bibliotecas públicas: en mi ciudad (Sevilla) las universidades intentan todo lo que pueden que las suyas sean más accesibles y más tiempo. En los barrios, han creado muchas aprovechando los centros cívicos (que también tienen otros usos y servicios). Hacen de lugar de estudio, de acceso a Internet, suelen tener sistema de asociación (con cuota anual), servicio de copistería, préstamo de libros y de lectura libre en la misma de ellos… claro, son bibliotecas sencillas, públicas. Pero que oye, yo no tenía muchas esperanzas cuando empezaron -con llamadas a donaciones de libros de todo el que quisiera-, pero ya hace bastantes años y parece que tiran bien y han tenido buena aceptación.

    Y por si fuera poco, aguantan bastante bien las librerías-papelerías de siempre de mi barrio, y en uno de los barrios vecinos más nuevo, han abierto otras tantas, y hasta una librería (de una asociación entre una histórica librería céntrica y un gran laboratorio-tienda fotográfica). Que de estas últimas aquí sí que no había ninguna. Pues bueno, ya al menos hay una, y no será casualidad que la han ubicado en un local que prácticamente está justo entre las dos barriadas.

    Parece que al contrario que tanto agorero y agorera, dándoselas de paso de sociólogo cultureta de su panfleto, siempre andan sentenciando y firmando defunciones de esto o aquello, pues a poco que a la gente le pones un acceso razonable a simplemente eso, un sitio de estudio y lectura en tranquilidad, con acceso a libros, Internet y Wifi y algunos servicios más que puedan ir de la mano de lo anterior, que prácticamente bajan de casa, un corto paseo o a unas 6 paradas de autobús como mucho, con su aparcabicis fuera… funciona. Porque si no tuviera ni público, vamos, en ni 2-3 años, finiquitado, o reducido a lo mínimo y a otra cosa mariposa.

    Pero claro, sigue habiendo intereses en torno a la Cultura, para justificar antes que esto, pues contratos millonarios y hacer buena caja… etiquetando de cultura todo, claro. Que se quiere vender, que es lo principal que interesa. Y ojo, que a esto no se sume por otro lado, cuando las ideologías de turno impulsan la Cultura, pero queriendo influir en ella o impulsar a sus ojitos derechos, que esta, es otra. En fin, es historia ¿no? Por unos y por otros, la Cultura y los libros, siempre han estado en medio, siendo sacudidos por unos y por otros con sus auténticos intereses. O puestos a caer de un burro si no sirven a los mismos.

  12. Buenos días. D. Alejandro.
    Un placer leerte.
    Con la frase: no todo libro, película …. Es cultura. Ni solo es cultura los libros, películas, exposiciones… Quería expresar una opinion, dentro de mi concepción de cultura.

    Estoy de acuerdo con que los estándares de cultura y la asociación de la cultura a una ideología ( por lo que he podido entre leer) es un reduccionismo inapropiado. También, comparto con usted, que la gente aprovecha las oportunidades y ofertas de ocio comunitario y por eso perduran.

    Sevilla es una de las potencias culturales de España y Europa; y ahora en navidad es espectacular. Una suerte d. Alejandro.

  13. Alejandro va a tener razón Sergi en que Sevilla es una de las cunas de la cultura, porque aquí en Barcelona todas esas cosas van a menos. Claro, es una ciudad grande y si te mueves encuentras buenas papelerías, buenas librerías, y buenas bibliotecas. Pero lo que es el negocio local, el de barrio está totalmente transformado. Lo que triunfa son las panaderías-cafeterías-pastelerías.

  14. Y aquí está un poco cogido con alfileres, pero algo se fue haciendo al menos hasta hace unos años. Al menos en lo que fueron nuevos barrios de construcción de los años 70 hasta más o menos los 90. En la última década la verdad es que la cosa flojea: o todo es con evento y negocio detrás, o nada, sólo humo para el discurso político de turno.

    Desgraciadamente en los barrios más nuevos, o en área metropolitana que creció más la construcción en plan «barrio dormitorio» (odio ese concepto por cierto) sí que me da que veo lo que supongo que se extendió como la peste en núcleos como Barcelona o Madrid: mucha colmena, pero si cuando al menos ni un bar-cafetería y con suerte un supermercado o ni eso, menos una biblioteca, librería, o algo lo más similar en un centro cívico.

    Y bueno, en algunos de estos barrios más nuevos y urbanizaciones con si acaso 25 años de edad máximo y casi en medio de la nada o sin el casi, solo con algún acceso de autovía cercano, algún nuevo centro comercial gigantesco de los que ya vamos más que saturados cerca sí les habrá crecido… eso que tampoco falte (nótese la ironía… y más negocio y negociete en concesiones urbanísticas, recalificación y demás ligado al asunto).

  15. Tu reflexión daría para un post entero Alejandro, y es algo que desde hace años me planteo. La resumo en lo que dices de «ciudades dormitorio». ¿Es normal que tengamos que trabajar en un polígono industrial, y vivir en un polígono de viviendas? ¿No era mejor antes, con los gremios o las grandes empresas que los empleados tenían facilidades de vivir cerca de su trabajo?

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