Reviewers que venden relojes

Creo que una de las claves a la hora de reseñar un producto es la honestidad. Ser sincero a la hora de hablar de las virtudes y los defectos del artículo en cuestión. Me gusta además ser muy transparente, no tengo nada que ocultar ni nada de lo que avergonzarme. Sin embargo en lo que a relojes se refiere, una de mis pasiones, uno se encuentra con multitud de trabas. Intenta apoyar a marcas que ofrecen algo diferente, mejor aún sin son españolas. Después de todo el esfuerzo, muchas de ellas ni siquiera lo valoran. ¿Os acordáis de Jose Mártí de Industrial Martí o de Relojesmania?

Escribir la reseña de un reloj como el Formex Pilot Automatic Chronograph lleva muchas horas de trabajo, no exagero si os digo que dedico entre 10 y 20 horas a tomar las fotografías, procesarlas, probar el reloj, escribir el texto, etcétera. Además de esa enorme cantidad de tiempo que invierto, generalmente no puedo además pagar 1.200€ para tener el reloj. En ese punto muchas marcas se prestan encantadas a ceder la pieza para la review, o incluso a regalármela. Es algo que valoro mucho, porque no hablamos de un valor económico, sino de la convicción que tiene la marca al hacer ese sacrificio, al entregarme un reloj de esa categoría sin coste. Como decía al principio, es algo que toqué con bastante detalle en Cuánto dinero puedes ganar con un blog (y lo que cuesta).

Durante todo este largo periplo probando relojes, y llegándome a convertir en el que diría que es uno de los 5 medios más importantes en cuanto a contenido relojero de España, he tenido el privilegio de conocer a mucha gente, a los más importantes protagonistas de la industria. Muchos de ellos a quienes debo agradecer que se hayan volcado conmigo.

También he visto la parte más oscura: aprovechados como los de Stührling Original o los de pomposos de grupo Ayserco. Pero lo peor de todo son aquellos que terminan discriminándote por ser un pequeño medio independiente y español. Prefieren gastar un dineral en publicidad de grandes medios, gente que reseña productos para salir del paso, y donde esas pruebas relojeras forman parte de su negocio. Es por ese motivo que yo no quiero ser un influencer.

Comprendo ese error de grandes marcas. Corporaciones como Maurice Lacroix (DKSH Holding) que tienen fondos de sobra para gastar. Pero lo peor es que también me ha ocurrido con marcas más pequeñas: Davosa, POINTtec (Junkers, Zeppelin, Iron Annie, …) o Zeno Watch Basel. Empresas que estratégicamente han declinado una reseña en mi página en favor de otras que les resultaban más interesantes. ¿Y qué ha ocurrido? Pues lo que después de tanto rollo os quería explicar.

Tenemos por ejemplo al señor Alberts Kaminskis (Albert Kaminsky) de KaminskyBlog que se dedica a hacer reseñar en su página web, y que a tenor de que apenas tiene comentarios, creo que nadie debe leer. Hay que reconocer que no están mal, pero modestia aparte, no veo que lleguen a la altura de lo que leo por ejemplo en ZonaCasio. Claro que su Instagram (@albertkaminsky) tiene más de 31.000 seguidores y eso debe impresionar a muchas marcas. Modestia a parte, soy casi un desconocido en esa red social, pero con el blog supero las 50.000 visitas mensuales y en LinkedIn tengo más de 15.000 contactos.

Kaminsky reseña relojes, y luego los vende desde el mismo Instagram donde los ha reseñado. Lo hace muy rápido, por eso sus contenidos son cada vez peores. Para que os hagáis una idea, el 6 de junio pudimos leer esto acerca del Iron Annie Flight Control.



Llama la atención su declaración «Excelentes relojes para su precio» y afirmaciones parecidas. Cualquiera diría que es una compra maestra. En la reseña de su web se repite esa idea, aunque al menos no oculta que fueron relojes regalados, y eso le da más credibilidad.



Nueve días después de todo eso, el 15 de junio, vemos que ese reloj que costaba 499€ y que era una compra maestra está en venta a 300€. No es que sea una oferta, sino que es el propio Kaminsky el que lo vende.



Como de una forma u otra todos están metidos en el ajo, a Pointtec e Iron Annie les da igual, ellos ya han conseguido lo que querían. Tener mucha visibilidad sobre algo que sólo expone sus virtudes. Pero que acaba siendo vendido, señal de que no tenía tantas virtudes. Reviewers que venden relojes, y lo hacen con descaro y la complicidad de la marca.

19 comentarios en “Reviewers que venden relojes”

  1. Ya llegará alguien a valorar y descubrir que tu trabajo es honesto y valioso para cualquier compañía, todo llega.
    Ahora yo como lector, sé que inviertes tiempo y dedicación a tus trabajos y también sé que muchísimos lectores de esta Bitácora lo valoran también.
    Te agradezco y felicito por estos trabajos que nos dan esparcimiento y conocimiento de muchos temas, gracias mi hermano.
    Saludos desde México.

  2. Ventas y etica no suelen ser de la misma familia, en ningún orden. Somos pocos los que buscamos productos con esa relación. Y los fabricantes que tampoco suelen buscarla saben que de todos modos es un nicho pequeño. Para peor crear y vender un producto que siga ambas líneas y comercializarlo como tal es casi seguro sinónimo de ruina. A la masa crítica de consumidores le interesa un pepino este tema. Y llegar a los pocos que sí nos interesa es muy difícil, trabajaoso y costoso. Más en estos tiempos donde el gran público no le interesa leer más de una oración sobre un tema. Pensar y analizar algo es de «enfmermitos»

    Lo que suele dar ganancias a un producto es su valor agregado y este suele estar dado por el «prestigio». Y este lo permite la publicidad sobre esto mismo. Si un producto tiene excelente relación calidad precio no es prestigioso excepto para los «enfermitos» como nosotros.Fijémonos en la publicidad inversa de Rolex. Venden listas de esperas y cuanta más gente se queje de que sea así más prestigio tienen sus relojes, porque cada crítica simbólicamente parte de «envidiosos» que no pueden comprárselo o las relojerías no se los venen. Es mamravilloso el sistema. Encima no dejan de anunciar en eventos y sitios ricachones.

    A lo que voy es que si fabricás relojes los vas a querer vender más caro que una buena relación calidad precio y para esto en sí blogs como este son contraproducentes. Porque si hacés una buena reseña del producto luego deberían mantenerse en esa línea de precios, y los que quieren los fabricantes es subir el precio de lo que venden. Espero haber sido claro en que estos blogs son de «enfermitos» para «enfermitos». Que no se entienda el «enfemrito» como peyorativo, simplemente me pareció un modo divertido de identificarnos.

    Miremos por ejemplo la marca china San Martin. Buenos relojes a un bajísimo precio. Ahora los están subiendo de precio paulativamente…. pero cuidado con esto porque hicieron fama de relojes baratos de buena calidad… cuando dejen de ser baratos los que busquen prestigio no los comprarán como no los compraron antes. Y los que buscaban buenos relojes baratos tampoco lo harán porque ya serán caros. Y aumentar la producción suele tener costos altísimos. Es complicado el tema.

  3. Buenas Guti.
    Coincido en todo, pero lo que más me duele, si te soy sincero, es que a un personaje como Kaminsky le hagan caso las marcas. Sus seguidores de Instagram son obviamente falsos, no hay más que ver la ratio de interacciones típicas a seguidores. El post the citas tuvo 150 me gustas y ningún comentario. Yo habitualmente obtengo más me gustas que el con tan solo 1350 seguidores, y comentarios de los que considero ya buenos amigos en esa red social. Pero claro, en mi caso la gran mayoría de seguidores (y los que yo sigo) son aficionados como y disfrutamos de ver nuestras respectivas piezas.
    Saludos, Adam

  4. Buenos días D. Javier,D. Ricardo, D. Jostma y demás lectores.

    Creo que tú tú b, tus reseñas y las presentaciones son de buena calidad en cuanto a contenido y extraordinariamente honestas.

    También has reseñado a grandes, por ejemplo Kronos y novedosas Neckmarine.

    Por otro lado, nos invitas a participar, contestas dudas y apoyas una forma de compra informada y razonada ( normal que empresas te teman).

    Gracias por todo Javier » el día empieza….».

    D. Ricardo cuidese que me llegan muy malas noticias de México.

  5. Gracias por preocuparte mi amigo, efectivamente estamos en peligro, ya falleció mi sastre, tres amigos de infancia y compañeros de escuela y algunos vecinos. Estoy impactado, pero cuidandonos y siendo vigilados por mi hija, estoy un poco tranquilo.
    Te mando un abrazo Sergi, cuidense tú y familia.

  6. Debo admitir que tienes razón Arcano_0. Lo de buscar productos con buena relación calidad-precio es cosa de poca gente. Los «enfermitos» como dices tu. Así que por supuesto los fabricantes no van a estar interesados en ellos, prefieren dedicarse a la mayoría. Sería fácil caer en que están aborregados, pero creo que poco a poco las cosas van cambiando y que la gente se preocupa cada vez más porque las cosas sean buenas. Al menos es lo que en conciencia yo intento impulsar y dar a conocer desde aquí. Si desde estas humildes lineas consigo que en vez de 4 enfermitos seamos 5, ya será un paso. Quizás 5 enfermitos sean ya un mercado suficiente para una marca que verdaderamente quiera hacer las cosas bien.

  7. Gracias por pasarte y bienvenido Adam Landes.

    Efectivamente, al personaje se le ve de lejos que los seguidores son falsos. Su punto fuerte es el Instagram, y no se cuánto dirá que tiene en su web, pero los comentarios son del orden de 10 veces menores a los que hay aquí o en SafonaGastroCrono.

    Sin embargo debe haber agencias de marketing de por medio. Empresas que seguramente ni saben de relojes ni de medios. Miran las cifras y no van más allá porque eso les requiere tiempo y va en su contra. Todos miran para otro lado. Kaminsky se beneficia, la agencia lo justifica con los 30.000 seguidores y la marca queda contenta. Al final ha regalado un reloj de 500€ por 30.000 followers, es barato.

    Si sigues más allá y te das cuenta que en realidad no deben ser más de 1.000 seguidores, y que de esos la mayoría tendrán más interés en sus taras de DJ que las relojeras es fácil ver que han tirado el dinero.

    Aún así son libres de hacer lo que quieran, lo que me da rabia es el descaro con el que Kaminsky se deshace de las piezas y a su vez se desdice de sus palabras. Sin son excelentes, ¿por qué los vende?

    No importa, es cuestión de tiempo que usuarios, agencias y marcas vayan descubriendo el engaño y todo se desmorone. Justo por eso yo no quiero ser influencer.

  8. Si no la has visto, te recomiendo la película «the hater». Cuenta bastante gráficamente cómo hacen negocio con las redes sociales marcas, influencers, políticos y medios de comunicación, y cómo manejan el cotarro a placer. Es solo la punta del iceberg, pero es interesante para ponerse en perspectiva. Que una persona tenga 30.000, 50.000 o un millón de seguidores en una red social puede decir mucho, o no decir nada. Yo he formado parte del equipo de algún que otro «influencer» español, y he visto cómo de registrarse hoy en la red social (la que quieras o se te ocurra) y tener cinco seguidores, ha pasado a estar al día siguiente con cien mil. No digo que todos lo hagan, pero es lo habitual. Esa es una de las razones (entre otras muchas, claro) de por qué no soy muy fan de las redes sociales. Por eso mismo prefiero Telegram, sin ir más lejos (de momento, hasta que la estropeen como el resto, que seguramente también acabará pasando).

  9. Se dice que el tiempo pone a cada uno en su sitio. En mi opinión esto no siempre se cumple, pero sí se cumple muchas veces.

    Dejemos que el tiempo haga su trabajo.

  10. Buenas Noches D. Javier y demás lectores.

    Tiene razón un relojista, pero mira que da rabia rastrear mercado, redactar, contactar, buscar información y viene el listo…

    Buenas noches caballeros ñ.

  11. Es verdad Sergi, pero es que además de eso, «el Listo» da una opinión interesada, todo es genial para que la marca quede contenta, pero luego vende el reloj. Eso quiere decir que no es tan genial, pero los pocos que lean su reseña, pensarán que es un buen reloj por su precio. Tenderán a creer esas palabras y ese engaño es lo que más me molesta.

  12. Los «mercados» están llenos de tiburones. Qué te voy a contar y qué vamos a descubrir a estas alturas de la película.

    Veo de pasada a muchos supuestos muy conocidos «influencers» de estos, sabiendo cómo suben muchos de ellos comprando falsos seguidores (bastante barato por cierto)… y que eso, además de la imagen que dan y lo que transmiten atraigan atención y además dinero y atención de marcas y empresas, QUE DEBERÍAN SER REFERENTES. Ya que tanto se dice y más últimamente que hay escasez «de valores».

    Pues… ¿de qué nos quejamos? Si contribuyen a eso, es que felices están.

    Décadas, y bastantes décadas atrás sin internet ni que se entrara en la vorágine ansiosa del vende más y más y más rápido y más caro, el boca-oreja funcionaba. Quienes podían y si se podían hacer ver (y no hasta en la sopa, pero sí dejarse ver) en algún evento patrocinando, o por ser el cronometraje oficial de las 24 Horas, la Fórmula 1 o de algún evento, si el producto era bueno también veía sus resultados. Pero no dejaba de transmitir clase. Igual en la Fórmula los primeros Lotus y Festina no aparecían, pero también transmitían clase, y como los productos funcionaba, pues el boca-oreja funcionaba.

    Fueron en épocas sucesivas inundando todo de publicidad. Dicen todavía que a muchos les renta y que les da número el hacerlos así. Mira que cada vez lo dudo más, pero como sé que así mientras que no revientan las cuentas y las verdades internamente en las empresas, los que hayan conseguido camelarse a dueños de empresas y sus accionariados para que les dejen en sus manos la dirección de las mismas y cada vez más decisiones… pues bueno, «hay que decir que es así». Pero por esto mismo que digo, siguen cayendo o llevándose sustos morrocotonudos muchas empresas que cuando sale la noticia, lo más normal es que la gente se piense «¿Pero esto como puede ser?» Pues es. Por lo anterior. A ver por qué si no por ejemplo, la tan calentita ahora Abengoa. Pues por eso. Como tantas otras. ¿Cómo puede ser por CASIO? Si mira qué relojazos y catálogo tiene, y calculadoras, y teclados, y tecnología, y tenía las cámaras… y el pastizal que se gasta en publicidad y ahora también en influencers… pues pasa. Claro que pasa. Pero que mientras que no pasa que ya dentro de la empresa y los accionistas dicen a actuar porque si no el barco se hunde, algunos de mientras se van ganando sus pluses y cuantiosos contratos por lo que les pusieron en las manos… en base a mentiras «y medidas de más de lo mismo que es lo que funciona». Pero que no funciona realmente.

    Al final, a la fuerza, conforme la gente con el bolsillo más malito, resabiada de llevarse chascos y falsas expectativas con el cada vez mayor trabajo que les cuesta ganar para simplemente pagar el alquiler o la hipoteca y sin parar de seguir oyendo de los mismos canallas anteriores y los mantras de los que beben «que les siguen saliendo carísimos a las empresas», mientras que les piden que consuman y a sus políticos más «y más facilidades para ello», pero en la era de Internet, el tinglado se descubre cada vez antes. El boca-oreja está amplificado a un nivel tan bestial que ni las marcas y la publicidad lo pueden maquillar ni tapar fácilmente ya. Ya en dos días todo se sabe. Y las hecatombes que mientras resultaban, necesitaban no menos de diez años y mientras un atajo de yuppies oportunistas haciendo el siete en empresas que encima, ENCIMA, con puros camelos les pusieron sus dueños y accionistas en sus manos… pues cada vez se suceden antes.

    «Pero que oye, que esto es lo que funciona… ahí es dónde hay que meter el dinero y esfuerzo». Claro… en «aquí, aquí y allí, y mira en esto por aquí que tiene buena pinta también» diversificando, con una coherencia y avanzando poquito a poco con todos los pasos y día a día, no. «Como funciona es así», en plan pelotazo…

    Pues va a ser que no, que nunca eso es lo que funcionó. Al menos no para que empresas funcionen, tengan su legado, historia y tecnología y saber hacer propios, sus empleados, ex-empleados y hasta ciudadanos «ajenos» sean clientes o no que se sienten orgullosos de ellas… ASÍ NO. De toda la vida, el vendemotos y el charlatán en cuanto es pillado, tenía que salir cagando melodías del pueblo al que había llegado con el humo y las pamplinas pretendiendo engañar, porque si no poco menos que lo mataban. Y en cualquier empresa que se precie, eso es lo que sucede.

    Pero claro, como igual que la que más hace eso y más grande llega a ser (o así lo parece por la publicidad que dan sus «yuppies» a cargo) es la que cuando saltan las arandelas y las verdades, es la que más sale en las noticias en su debacle, pues todas esas, salpican la imagen de todo el empresariado que lo conforman empresas que sí lo quieren hacer bien, o que incluso lo van haciendo bien. Pero que no son «populares», y menos ningún chufla que vaya de «influencer» y listillo tiene ni idea de ellas, ni mucho menos tenga nada que aportarles… para bien se entiende.

    Pues nada. Que no aprenden. Ni en plena era de Internet.

  13. Suscribo de pleno tu conclusión Alejandro. Si ese tipo de publicidad y de falsedad es lo que comercialmente les funciona, obviamente todos van a apostar por ello. Estoy cansado de ver libros promocionados en Amazon que se venden bien y son malísimos, reseñas falsas de baratijas en Aliexpress, y bueno, supuestas eminencias e influencers que sin idea de relojes hoy llevan tu marca y al día siguiente la otra.

    Pero mientras eso no lo veamos todos, mientras no nos demos cuenta que cuando compras un reloj IWC el 20% del precio va al equipo de Formula 1 Mercedes, o que cuando le regalas a tu pareja ropa interior de Intimissimi la mayor parte del dinero acaba en influencers jovencitas y tetonas, nada cambiará.

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