Cuando los relojes digitales empezaron a parecerme elegantes

Hace años, en el artículo de mi segundo reloj hablaba un poco de mi historia relojeril. Comencé amando los relojes digitales porque eran el futuro y ofrecían una precisión y una cantidad de funciones que no estaban disponibles en los relojes analógicos, ni en cuarzo ni menos aún en los mecánicos.

Empezando con un Casio F-87W pasé toda mi infancia y adolescencia llevando relojes de este estilo, acostumbrando mi muñeca y mis ojos a aquellos omnipresentes segmentos LCD. Recuerdos de relojes que aún conservo en la memoria. Aquella sucesión de Casios básicos, antes de que se llamaran Collection y Old School terminó a principios de la década de 1990 con el Casio W-66.

Uno ya era mayor y no podía ir a cualquier parte con un reloj así. La elegancia eran los relojes analógicos, así que comencé una etapa dedicada a relojes Lotus. Me encantaban los cronógrafos, Lotus era una marca muy presente en cualquier comercio y sus precios eran razonables. Tuve un modelo de acero, y luego dos de titanio, un metal que ya por aquel entonces empezaba a maravillarme.

Más o menos en paralelo había empezado a recuperar el gusto por los relojes digitales. Lo hice con el Casio W-59, un reloj que como no era elegante, reservaba para los fines de semana. Los días laborables, seguía fiel a mi Lotus de turno, y por obligación profesional al traje de chaqueta con corbata.

Entonces se me ocurrió que podía comprar el Casio W-210, un digital muy bonito y que podría llevar en el día a día, o al menos alternarlo con el analógico que usaba. Me gustaba mucho y empecé a observar que nadie me miraba raro por llevar un reloj digital, ni siquiera en ese caso que tenía una vistosa correa de color azul. Por cierto que gracias a sus 10 años de pila, hoy 16 años después aún lo conservo y sigue funcionando… Todo un prodigio.

Llegó el turno de volver a renovar el reloj, y por supuesto decidí seguir el mismo esquema de tener dos piezas, una analógica y otra digital. Como se hacía antaño visité diferentes comercios mirando lo que había. Y finalmente terminé en El Corte Inglés. Bonitos cronógrafos de Festina/Lotus, aunque ahora que la moda del titanio empezaba a pasar eran de acero, algún Casio, antes de que llevaran las leyendas de Edifice… Y de repente, se me cruzaron los cables. Me dije: ¿Y si en vez de comprar un analógico «caro» y un digital «barato» lo haces al revés?» A fin de cuentas tenía sentido, me ponía mucho más el informal W-210 que el analógico.

Salí de allí con un novedoso W-756D que aún conservo y que todavía tiene pila, y con un Lotus de acero barato. Era multifunción en vez de crono, pero no me importaba porque estéticamente sus subesferas eran muy parecidas. Ese Lotus salió increíblemente bueno para su precio, pero demostró ser también enormemente ilegible. Desde entonces me convertí en reticente de las esferas negras, sobre todo si iban combinadas con manecillas plateadas y de pequeño tamaño como era el caso de sus subesferas. Así que el W-756D se convirtió en mi reloj de diario y el Lotus se fue al cajón.



Cuando los relojes digitales empezaron a parecerme elegantes

Me había dado cuenta que un digital podía ser elegante, que me transmitía más sensaciones que un analógico de cuarzo, y sobre todo, que habían continuado evolucionando, no demasiado, pero habían cambiado. Fue así como mi Casio W-S210HD se convirtió por una temporada en mi reloj para todo, incluyendo excursiones playa y piscina. Lo que más me sorprendió es que además de resultar muy completo no fue caro en absoluto. Casio seguía haciendo buenos relojes digitales por entonces, lo había experimentado yo mismo, así que me planteé comprar un reloj caro. Hacía no mucho era impensable un digital que costaba 150€, pero como empezaban a surgir las ofertas en internet, me tiré a la piscina. El elegido fue un Casio G-Shock GW-6900 que me encantaba y que aún uso.

Mi jefe llevaba un Breitling Emergency ana-digi con correa de caucho, los digitales y los plásticos ya no estaban mal vistos. Poco después James Bond se encargaría de redefinir lo que el público entendía por elegancia. Se podía llevar un reloj con correa textil y combinarlo con smoking.

Poco después Casio descatalogó el G-Shock MTG-930. Me di cuenta que era casi el equivalente con armis y acabados metálicos del GW-6900 y ese pasó a ser mi reloj del día a día.

Continué con los digitales, hasta que se cruzó en mi camino un económico Seiko 5 Sports SNZF55. Con él redescubrí el placer de los relojes mecánicos, y si bien ahora son éstos los que suelen acompañarme a diario, llevo relojes digitales varios días a la semana.

10 comentarios en “Cuando los relojes digitales empezaron a parecerme elegantes”

  1. Todo esto es cuestión de gustos, claro está.

    Y antes que eso estaría la particular definición de elegancia que pueda tener cada uno.

    ¿Es elegante un Orient Bambino? Pues sí y al mismo tiempo no. A mí este guardatiempo no me lo parecería en un día de playa o en un partido de fútbol con unos amigos.

    A mí los digitales me cuesta verlos como relojes elegantes, si acotamos la definición de elegancia a la asistencia a un evento como una boda. Para mí, el que tengan forma redonda no cambia nada.

    Hagos dos excepciones. Una con los relojes ana-digi. Otra, con modelos como el Casio WaveCeptor WV-59E [1], con caja rectagular cuya base menor que su altura; y en este caso me echa para atrás el que la caja no sea metálica.

    En cuanto a la combinación formada por smoking y reloj con correa NATO, el agente 007 ya la había utilizado en Goldfinger [2]: en 1964 ni tú ni yo habíamos nacido. 😉

    [1] https://www.casio-europe.com/es/productos/relojes/radio-controlled/wv-59e-1avef/

    [2] https://chrisltd.com/blog/2016/04/diy-james-bond-nato-watch/

  2. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    De acuerdo en lo de Bond un relojista. Pero él era comandante y por aquel entonces un buen reloj como un Rolex no era algo elegante per sé, era un instrumento necesario para la vida. Es decir, como un encendedor que su encanto radicaba en su utilidad. Que ahora le hayan dado la vuelta y pretendan que una NATO sea elegante, pues a fin de cuentas es marketing nada más.

    Cierto lo de los digitales, en el caso extremo de una boda, podría ponerme el GMW-B5000, pero antes que él habría otras piezas que considero más elegantes. No obstante es lo que decimos, marketing, moda y educación, porque en los años 80 muchos acudían a bodas con su flamante Seiko digital. Un poco como hacen hoy en día con los Apple Watch, que de elegantes tienen más bien poco. Menos que un Bambino en un día de playa, jaja.

  3. Para mí, no existe regla para uso de reloj. Amo todos los relojes y me pongo el menos indicado, en cualquier ocasión.
    Los relojes mecánicos nunca pasarán de moda (la Física nunca pasará de moda), pero tengo una gran admiración de esa ciudad llena de electrones en movimiento que tengo en la muñeca (la Física nunca dejará de asombrarme).
    Gracias por este ameno artículo Guti, un abrazo a ti y a los lectores.

  4. Has tenido una evolución parecida a mi Guti.
    Empecé con digitales casio en la infancia, de adolescente-jovencito pasé a cronos lotus pero alternandolos con digitales de resina. Es curioso como en esa época y, al menos entre los jóvenes, los cronos de lotus era lo máximo jeje. Luego pasé a mecánicos y, poco después, recuperé un poco la pasión por los digitales, sin abandonar los mecánicos.

  5. Buenas noches amigos.

    Pues como dicen todos los amigos de la bitácora es curiosa nuestra evolución. En la actualidad definir un reloj adecuado para una ocasión u otra es un poco complicado. Creo que cuando una persona opta por un digital de 15 euros (no por necesidad) por convicción es un acto de rebeldía o subversión contra un mundo moderno que morirá de éxito (como los smart). Valgase también con los tamaños del reloj amo los 38 mm en contra de los relojes sobredimensionados es cuestión de gustos.

    Que pasen una buena semana amigos.

  6. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Creo que es un pensamiento que compartimos la mayoría de los que estamos aquí Ricardo, nos gustan los relojes en general y los valoramos en su contexto. Lo de los electrones en movimiento es algo fascinante, más aún cuando van en nuestra muñeca.

  7. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Me imagino que es algo que ha ocurrido a la mayoría de personas de nuestra generación nacidas en España Stainless. Recuerdo aquellas campañas publicitarias de Lotus, y eran lo más. Una marca con preciosos diseños y que puso al alcance de la mayoría los cronógrafos de cuarzo y los metales exóticos como el titanio. De todos aquellos, sólo unos pocos como nosotros desarrollaron la pasión relojera. Los digitales precisamente por lo que dice Ricardo tienen algo especial. Y desde el punto de vista romántico me gustan por ser aquel futuro que pudo ser y en realidad no fue.

  8. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Pienso que a menudo tendemos a darles muchas vueltas Sergi. Nuestra afición nos hace buscar detalles que para la mayoría pasan desapercibidos. Consideramos que una correa de cuento vintage puede no ser elegante, pero es algo que nos impone nuestra exigencia y que para el resto del mundo es algo en lo que no se fijan.

    Totalmente lo del digital de los 15€, una forma de ser práctico sin importar lo que el resto diga. Relojes como el F91W que vemos tanto en obreros como en presentadores de televisión. Un logro que ha conseguido Casio, y que ninguna otra marca ha hecho.

  9. Javier Gutiérrez Chamorro (Guti)

    Estoy de acuerdo Kabe. Cuanto más simple y limpio más elegante. Aunque también influyen los colores utilizados, los materiales, etc…

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