Recuerdos de relojes

Hace poco escribía Cuando un reloj es algo más que un reloj, intentaba narrar las sensaciones que nos proporciona un reloj, y que van más allá de su cometido puro de medir el tiempo. Después vino Recuperando mis American Optical, en dónde explicaba cómo recuperé unas gafas de sol que había perdido y que estaban llenas de recuerdos. Entonces me di cuenta que los relojes, son también un enorme almacén de recuerdos, un complemento con el que hemos compartido multitud de momentos en nuestra vida: Relojes y recuerdos.



Los recuerdos, ya sean agradables o dolorosos, siempre son positivos. Nos recuerdan a personas que estuvieron o siguen estando, a momentos concretos de nuestra vida, y en suma nos permiten compararnos, y ver cómo hemos cambiado. Como cambiar significa evolucionar, el almacén de recuerdos en forma de reloj, o cualquier otro objeto cotidiano es algo que nos ha ayudado a estar dónde estamos.

Las cosas buenas las disfrutamos, por mucho que luego se terminasen o que duren menos de lo que nos hubiese gustado, así que el reloj que llevábamos en esos momentos, es un testigo que nos recuerda el enorme privilegio que tuvimos al haberlas podido experimentar. De las malas, el reloj nos ayuda a que no las olvidemos, que sigan siendo parte de nosotros, porque de ellas extrajimos un aprendizaje que nos ha hecho ser como somos ahora.

Si hacemos memoria nos daremos cuenta que hemos vivido muchísimos momentos, algunos de ellos determinantes, porque nuestra vida cambió con ellos, y otros menos influyentes pero también importantes. Tal vez recordemos que ropa llevábamos, que gafas, que zapatos o qué reloj. Ahora podemos dar un salto más, y recordar que otras cosas nos ocurrieron con esa ropa, esas gafas, esos zapatos o ese reloj.

De vez en cuando me doy cuenta que me quedo mirando el reloj. Realmente no miro la hora, sino el correr de los dígitos, el movimiento de sus manecillas o su maquinaria. Si estoy en un lugar silencioso, soy capaz de escuchar sus latidos en forma de tic-tac. Ese hecho me proporciona cierta calma, me aísla de lo que hay afuera. Algunas veces, ver ese reloj en mi muñeca me transporta al pasado, a otros momentos, a otras personas, a otros lugares. A los recuerdos.

Por un lado podemos pensar que es sólo un reloj, por otro, podemos atribuirle más cualidades. No porque como objeto las tenga por sí mismo, sino porque al igual que un olor nos puede recordar un momento, un reloj también. Es algo que nos gusta, y con lo que nos sentimos identificados.



10 comentarios en “Recuerdos de relojes”

  1. Muy buena reflexión, los relojes forman parte de nuestra vida, así como algunas pertenencias que para nosotros tienen un valor especial. Puedo ejemplificar con un Rolex vs un reloj heredado de mi viejo, aunque ame los Rolex, el valor del reloj de mi viejo es algo que no tiene precio.
    Durante esta inédita cuarentena para la mayoría de nosotros, los relojes que poseemos (como ese tanque blindado de la foto)van a tener un valor agregado por los recuerdos de estos días y cada vez que los veamos nos vamos a recordar de la fragilidad de nuestras vidas.
    Saludos GUTI y a los lectores del Foro.

  2. Buenas tardes D. Javier y D. Ricardo.

    Tienen más razón que un Santo. El animismo o personificación es un proceso ( o recurso literario) consistente en atribuir cualidades humanas a objetos con un determinado fin (salvo que seas surrealista) En un proceso paralelo, nosotros los amantes de los relojes; somos amantes del tiempo. Coleccionista de recuerdos, constructores de las «aristas del tiempo» definidas en un corazón mecánico o eléctrico (cuarzo), que nos lleva a esos lugares que conocimos.

    Muy buen artículo / entrada. Mi enhorabuena.

  3. Hace más o menos 4 meses, adquirí mi tercer Casio w217h, lo estrené al día siguiente en mi trabajo, pues resulta que trabajando en un parque de mi ciudad, me topé con un vagabundo de edad avanzada, me comentó que ese modelo ya lo había usado años atrás, yo le comenté que esté Casio había salido apenas unos meses antes, al mostrárselo se asombró y me dijo que estaba más grande que el que usó años atrás, el Casio le maravilló y me preguntó el precio y le dije cuánto pagué por él.
    Seguí con mi trabajo y al poco rato ví que este señor le tiró maíz a algunas palomas que tenemos en ese lugar y no sé porque, me quité el w217h y se lo dí a aquel viejo músico vagabundo, yo creo que ese reloj va a ser especial para el, y me imagino que el f91 que él uso, también lo fué.
    Saludos hermanos.

  4. Maravillosa historia Ricardo, gracias por compartirla. Dice mucho a tu favor, e incita a la reflexión de cómo el amor a la relojería va más allá de la cultura y el dinero. Aquel vagabundo recordaba su F-91, y hoy estoy seguro que sigue disfrutando del W-217 que le regalaste.

  5. Buenos días D. Javier, D. Ricardo y demás lectores de la bitácora.

    Don Ricardo este acto le honra y me honra al compartir vivencias. Se desprendió de un objeto que le otorgaba felicidad para hacer a otra persona feliz (desdichada por la vida, sin juzgar a nadie). IMPRESIONANTE.

    D. Javier, gracias a usted por darme la oportunidad de expresarme.

  6. Dos relojes de los que tengo, marcados están por dos épocas de una persona querida. Uno por la aún mejor época de ella, aún jovial, marcada además por coincidir con la Expo ’92 (retratado hasta en fotos de entonces). El otro desgraciadamente, por también época buena pero también por su precipitado e inmerecido final.

    De este vaivén, no me cabe duda de que algún otro de los que tengo quedará marcado a fuego como el de la cuarentena, o que estando bajo la misma o saliendo de ella, por algo concreto, un momento, una sensación, será «el de la cuarentena por el Covid-19 SARS-2». Lo que aún no sé es cuál será. El tiempo lo dirá cada vez que mire a ese elegido.

  7. Ya, yo también los voy rotando. Los últimos cuatro días sobre todo, los anteriores los he pasado prácticamente por semanas enteras con el AE-1200 y el W-59B.

    Pero en algún momento, el que lleve puesto, quedará marcado, como un momento histórico y crucial que es.
    Espero que para bien.

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