Stowa Flieger Classic 40 Ikarus

Totalmente diferente al MRJones Robotto Shi continuamos con las reseñas relojeras europeas, pero esta vez manteniendo temática. El anterior Orient Flight II Sporty Automatic (RA-AC0H04Y) era un reloj de piloto o aviador de origen japonés, y el protagonista de hoy, el Stowa Flieger Classic 40 Ikarus o Stowa Flieger Klassik 40 Ikarus lo es de los relojes alemanes, los que iniciaron el concepto de reloj de vuelo o flieger. No podía hacerlo de mejor manera que con la marca Stowa que tan buenas impresiones me causó con su reloj de navegación el Stowa Marine Classic 40 Arabic / Stowa Marine Klassik 40 Arabic. Y para darle más personalidad, no lo haré con los más conocidos Flieger Tipo A de esfera negra y que tanto reconocimiento han traído a la marca, sino con una exclusiva y poco vista versión con esfera rodiada de color gris.

Este Flieger Classic 40 Ikarus tiene mucho en común con el Marine Classic 40 Arabic más allá de compartir marca. Así que tendréis que seguir leyendo para comprobarlo.



Ficha técnica

GéneroHombres
CajaAcero inoxidable 316L. 40mm de diámetro sin contar la corona. 10,2mm de alto
CoronaA presión de acero
EsferaGris metalizado
BiselFijo de acero
CristalZafiro
Lumen
TraseraExhibición atornillada
CorreaCorrea de cuero negra de 20mm de ancho
FuncionesHora, minutos, segundos, día del mes
Resistencia al agua5 ATM (50M)
Peso70g
MovimientoETA 2824-2 top. 25 rubís. 28.800 vph
ComplicacionesCarga automática con rotor bidireccional. Remonte manual. Parada de segundero
Prestaciones38h de reserva de marcha. 0-10 segundos/día
OrigenAlemania. Made in Germany. Swiss Movement
Garantía2 años
PVP896,81€ (920,21€ con envío)
DistribuidorSTOWA GmbH+CO KG

Presentación

Como nos tiene Stowa acostumbrados la presentación es cuidada y exuberante, incluso diría que excesiva. No cambia demasiado sobre lo visto en el Stowa Marine. Una caja de cartón blanco con logo de Stowa en el color amarillo corporativo. El mismo que véis en el banner del lateral.



Al abrirla nos encontramos unas solapas de papel en donde está la factura de compra, un detalle que me gusta mucho y que me recuerda a los restaurantes, un catálogo de la marca y una bonita caja de madera que es diferente al maletín metálico de los Marine.



La caja de madera va precintada con la identidad corporativa de la marca, mostrando la bonita imagen de un empleado de la marca ensamblando un reloj.



Es madera natural, pero prensada, probablemente procedente de una fuente reciclada lo cual está muy bien. La tapa es a presión, lo cual es un problema porque es fácil de que se abra accidentalmente.



En todo caso eso no importa demasiado, porque en cuanto la abrimos aparece ante nuestros ojos el reloj. Ya la primera vez que lo vemos nos encanta, se nota que tiene algo especial. A su lado lo acompaña la tarjeta de garantía de la marca.



Recopilando todo lo que lo acompaña nos damos cuenta que bajo el catálogo de Stowa se encontraba una navaja Victorinox. No solamente son mis favoritas, sino que creo que también fue una marca pionera en lo suyo, como Stowa. Lo que me sorprende es que con la división relojera de Victorinox Swiss Army los alemanes den tanta publicidad a los suizos, al fin y al cabo son competidores.



La navaja está personalizada, es de un original color blanco y parece uno de los acompañantes perfectos para el Flieger.



Introducción

Os hablé ya de la marca STOWA GmbH+CO KG, podéis referiros a la review del Stowa Marine Classic 40 Arabic para más detalles, así que en esta sección introductoria hablaremos de los relojes flieger.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Alemania decidió estandarizar los criterios de los relojes de piloto, lo mismo que había ocurrido décadas antes con los relojes para la industria ferroviaria en Estados Unidos. El concepto no era nuevo, ya los británicos habían diseñado un reloj militar, y se lo habían entregado a hasta 12 marcas distintas que los producían como contratistas; los franceses a al menos 10; y los italianos a como mínimo uno. En 1935 Alemania hizo lo mismo, y en realidad comenzaron copiando las especificaciones inglesas, sin embargo dado el poder militar que tenía el Tercer Reich, los contratistas fueron 70 en total, y no todos alemanes.



Los Flieger de la Lufwaffe fueron diseñados especialmente para los bombarderos de los aviones de combate, por eso se les denominaba B-Uhren, B-Uhr o relojes de observación (Beobachtungs-Uhren). La definición corrió a cargo del Reichsluftfahrtministerium, el ministerio del aire, quién encargó su construcción en un principio a A. Lange & Söhne, que por entonces era el suministrador principal de relojes militares del Reich. Sin embargo, la elevada demanda que requería la maquinaria bélica alemana, hizo que Göring autorizara la producción a cuatro fabricantes más: IWC Schaffhausen , Wempe (Chronometerwerke Hamburg), Laco (Lacher & Co) y por supuesto Stowa (Walter Storz).



A diferencia del de otros ejércitos, el reloj militar alemán aportó una novedad. Se concibieron dos diseños distintos en los que variaba la esfera:

Baumuster A o «Modelo A»: Apareció en 1940 y fue la variante más popular. El que ahora conocemos como Tipo A. La esfera era limpia, marcándose las horas de manera convencional desde la parte externa de la misma. Fueron fabricados por IWC, Wempe y Stowa.
Baumuster B o «Modelo B»: Apareció en 1941 fabricándose pocas unidades. El que se conoce ahora como Tipo B. La esfera está más recargada, marcándose las horas en la parte interna de la esfera y los minutos en la parte externa. Fueron fabricados por A. Lange & Söhne y Laco.

Por supuesto en Stowa GmbH ofrecen en la actualidad los dos tipos de modelos, en realidad más que eso, porque cada uno está disponible en diferentes variantes. Sin embargo, el reloj que les caracteriza es el Flieger de Tipo A, el que comenzaron fabricando en sus inicios. Podría decirse que es un modelo en el que tienen más de 80 años de experiencia. En su época montaban maquinarias suizas, las Unitas 2818, así que un movimiento suizo proporcionado por ETA como lleva el Flieger Classic es lo más fiel posible al original.



En 2016, y con el objetivo de preservar la autenticidad y las cualidades de los relojes de aviador, se creó el estándar DIN 8330. Stowa fue una de las marcas que lideró ese trabajo. El resultado fue un conjunto de normativas que definen y certifican la construcción de relojes de piloto modernos. Su catálogo ofrece referencias que van desde los modelos más fieles (Flieger Classic) hasta las reinterpretaciones actuales (Flieger Contemporary o Modern).



En este caso, y en vez de ir a por el modelo con la esfera negra (Flieger Classic 40), o incluso blanca (Flieger Classic 40 White) o azul (Flieger Classic 40 Blue), opté por la más elegante y distintiva esfera gris metalizada.

El Stowa Classic actual se lanzó al mercado un año después de que Jörg Schauer tomara las riendas de la empresa, es decir, en 1997; aunque no fue hasta 2007 que se presentó la versión Ikarus que sería renovada con un restyling en 2014. Ikarus, o Ícaro era en la mitología griega el hijo de Dédalo, el constructor del laberinto de Creta y que optó por escapar de éste construyéndose unas alas y las fijó con cera. Logró volar, despegando y evadiéndose. Si bien las historia no terminó bien, su referencia al vuelo y los pilotos es clara. Durante su presentación, Schauer lo definía así «La idea que teníamos con el Ikarus en color gris era la de lanzar una versión de esfera diferente, que fuera un poco más civil pero usando la misma tipografía de los relojes Flieger«.



Tenía ganas también de comprobar un aspecto diferencial de Stowa que ya había mencionado cuando reseñé el Marine 40, me refiero a las opciones de personalización que ofrece la fábrica, así que lo escogí con manecillas azules y con el calibre en grado de ejecución top.



Diseño y construcción

Como integrante de los Flieger Classic 40 su caja tiene un diámetro de 40mm sin contar la corona y tiene solamente 10,20mm de alto, lo que lo hace todavía más plano que el Marine Classic 40. Es de acero inoxidable 316L en acabado cepillado a mate. Si prestamos atención nos daremos cuenta que es exactamente la misma que en el Marine 40, pero que cambia casi totalmente en cuanto a apariencia al estar en éste acabada a brillo y en el Ikarus a mate. El reloj es estanco hasta a 50M (5 ATM).



Naturalmente incorpora la característica corona sobredimensionada y de tipo cebolla, también compartida con el Marine. No sólo es muy bonita sino además muy cómoda de extraer y manipular. Para no molestar en la muñeca, un defecto bastante común en los relojes de piloto, el frontal es bastante estrecho, impidiendo así que haya espacio suficiente como para que vaya firmada. Es idéntica o muy parecida a la del Marine 40.



La mejor palabra que encuentro para definir la esfera es cautivadora. Es de color gris, pero no es lisa. Tampoco produce un efecto de rayos de sol o tornasolado como conocemos. Es más bien como la superficie del mármol en donde con el detalle se aprecian los minigránulos. Metálico, pero sin molestar. Técnicamente lo han logrado a base de una esfera metálica que han bañado con rodio y a la que después han arenado para eliminar los reflejos. Es el igual al del Prodiver Rhodium. Debe ser un proceso extremadamente complejo porque no conozco ninguna otra marca que lo haya hecho.





Todas las leyendas van pintadas, alternando el color negro (en el logotipo y los índices minuteros) y el blanco en los numerales. El juego lo completa el fechador a las 6 con un disco en color invertido, o sea fondo negro y caracteres blancos.



Las manecillas son de tipo piloto, de fábrica con los contornos en color negro salvo para la segundera que es casi toda de color blanco. Yo lo solicité con la opción de manecillas templadas artesanalmente y que tiene un sobrecoste de 48,74€ convirtiendo el reloj en una pieza todavía más exclusiva. El contraste es muy bueno, una cualidad imprescindible en un reloj de vuelo. El efecto que causan es muy bello, viéndose normalmente de color negro, pero con la incidencia del sol tornándose en un azul oscuro/marino a un azul claro casi cian. Cuando las vemos de ese color sobre el fondo grisáceo la combinación es preciosa.



Lleva Swiss Super-LumiNova C3 (verde-amarillo) tanto en las manecillas como en los numerales. No indican que grado utilizan ni cuantas capas han utilizado pero tanto el brillo como la duración son muy buenos.



El cristal es de zafiro imperceptiblemente abombado. Por mi experiencia con Stowa hace los mejores zafiros que conozco, es el más transparente que he probado y ni siquiera en ángulos extremadamente oblicuos produce aberraciones. No se indica que tratamiento antirreflejos lleva, ni de cuantas capas es, pero a tenor de lo eficaz que es debe ser también de muy buena calidad. Por sus formas podría ser el mismo modelo de cristal que en el Marina 40.



La trasera es de acero inoxidable atornillada con una ventana de exhibición que también es de zafiro. Gracias a la cual se nos permite apreciar el calibre y su movimiento.



Los Flieger Klassisch llevan una correa de cuero en color negro de 20mm ancho como la del Marine. Es una correa muy suave y flexible que ha resultado ser comodísima además de duradera. Lo mejor es que en el apartado de correas de Stowa se puede comprar por solamente 23,40€ aunque quizás hubiera quedado mejor con la tipo piloto del mismo precio. Va firmada al igual que la hebilla. A juego con la caja, la hebilla es de acero inoxidable en acabado cepillado.





Movimiento

El ETA 2824-2 de Swatch Group ha sido tradicionalmente el movimiento de entrada elegido por los relojes Swiss Made. Por tanto es muy conocido, reparable y ha demostrado sobradamente su fiabilidad siendo además agradable de utilizar, tanto a la hora de ajustar la hora como de darle cuerda manualmente. Oscila a alta frecuencia (28.800 vph), tiene 25 rubís y permite remonte manual y parada de segundero (hacking). Es el mismo que viéramos en el EZA Vintage 1972 o el Reuss Uhren Fabrik RUF500, así que os remito a sus correspondientes reseñas o a sus especificaciones técnicas (7,2 MB. en formato PDF) si queréis más detalles.



Lo que es especial es que en la mayoría de relojes Stowa automáticos como este Ikarus 40 o el Marine, montan de entrada el calibre en grado elaboré. Una terminación en la que se ajusta la marcha en 3 posiciones y que garantiza una desviación media de +/- 7 segundos/día y máxima de +/- 20 segundos/día que posteriormente la marca regula hasta los 0-10 segundos/día.



En grado top por un suplemento de 126,72€, se modifican algunos de sus componentes con el fin de optimizar sus prestaciones, tenemos ajuste en 5 posiciones, desviación media de +/- 4 segundos/día y máxima de +/- 15 segundos/día que la marca regula a 0-10 segundos/día. Estéticamente los puentes están rodiados y los tornillos son en azul. El grado top es virtualmente idéntico al chronometre pero sin la certificación COSC al igual que el Titoni Master Series.



Sensaciones

Me encanta como se ve en la muñeca y la doble lectura que proporciona. Para lo conocedores de la horología se identifica claramente como uno de los más genuinos fliegers tipo A. Pero para los profanos, el detalle de su esfera metalizada, así como el contraste con las manecillas azuladas. Con los extras que he escogido se refuerza el reloj por dos de sus principales aspectos que se ven a simple vista. En el anverso las agujas azules, aportando artesanía, belleza y exclusividad; y por la trasera el calibre de grado top, mejor decorado y también más preciso y estable en su funcionamiento. Tenemos entonces un reloj que destaca tanto por su parte visual y clásica como por sus prestaciones, artesanía y nivel de acabados. Dos mundos difíciles de conjugar que esta configuración del Ikarus consigue con gran éxito.



Uno piensa en un reloj de estilo piloto como algo robusto, voluminoso e incómodo. La experiencia de Stowa ha transformado todo eso, igual que hizo con el Marine en un reloj que manteniendo las señas de identidad y sus virtudes, resulta cómodo de llevar, apto para cualquier atuendo y también maravilloso de contemplar. Desde el traje de corte más clásico hasta unas mallas para salir a correr, no va a desentonar. Ya sea intencionadamente, como de manera casual te vas a quedar mirando su esfera en más de una ocasión, y no sólo para ver la hora.



Conclusiones

En mi opinión un reloj de piloto genuino debe ser alemán, al menos en su origen. Así que si exceptuamos el IWC Mark XVIII de 4.700€ nos queda el Laco Heidelberg, Speyer o Leipzig que son incluso más personalizables que el Stowa. Sus acabados creo que están ligeramente por debajo de éste y su precio sin descuentos es bastante más elevado (unos 200€ más). Si preferimos el mismo concepto reinterpretado, en la linea del Stowa Flieger Verus, el EZA Airfighter levemente más económico, menos personalizable y menos conocido, o los más caros Damasko DS30 Sinn-Spezialuhren 556 I pueden ser buenas alternativas.



Sobre el Flieger Ikarus, se mantiene la excelencia en cuanto a calidad en materiales y acabados de los Stowa Marine, si bien en el último año han aumentado sus tarifas de base, pasando los modelos básicos de 690€ a 721€. Las opciones de personalización han aumentado el total a pagar, desde los 793€ de la configuración base de este Ikarus hasta los 920€. ¿Vale la pena? Yo soy de los que piensa que sí. En esas cifras 150€ de más suponen un porcentaje pequeño de desembolso y a cambio nos dan un reloj que sobre la ya de por si exclusiva base del Ikarus, le añaden todavía más prestancia.



El Ikarus no sólo es la variante más especial de los Stowa Flieger de entrada, sino que además junto a la versión en blanco son las más asequibles convirtiéndose en una gran oportunidad en cuanto a calidad-precio.



▲ Más▼ Menos
Diseño de flieger genuino
Excelente calidad de construcción
Precio ligeramente elevado















12 comentarios en “Stowa Flieger Classic 40 Ikarus”

  1. Me gusta la sobriedad alemana que transmite el conjunto, también me agrada que -a diferencia del Orient Flight II-, la minutera llega justo al comienzo de los índices ¿o se debería decir «hasta el final de la esfera»? Porque la esfera comprende aún un poco más de espacio hasta llegar a su extremo… El caso es que aunque no se trate de ninguna norma, me pone nervioso cuando la minutera y la segundera no están colocadas justo como en este reloj.

  2. Buenas noches D. Javier y lectores de la bitácora.

    Primero, me gustaría, darte las gracias por este espacio de debate y cultura.

    Magnífica entrada: documentada, bien redactada, acertadas fotografías y profundos argumentos.

    E. reloj me parece magnífico, una verdadera recreación de la tradición con actualización de materiales punteros y de calidad.

    Se me va de presupuesto pero admirar la belleza no me parece una opción menor.

    Me gusta la esfera gris y que la manecilla segundara tiene lumen completo, creo que es muy acertado. que subraya el derroche de calidad propuesta por el guardatiempo.

    Buenas noches amigos.

  3. Definitivamente Guti, creo voy a empezar a trabajar horas extras jajaja, es un reloj extraordinario adornado con una completísima reseña.
    Estoy de acuerdo con los comentarios de mi amigo Sergi al 100%.
    Gracias por hacernos soñar con este trabajo Guti.
    Saludos a todos y a cuidarse, viene la 2da.ola de esta desgracia.

  4. Excelente reseña. Soy más de flieger tipo B pero este modelo me ha parecido precioso, ese color de esfera no deja para nada indiferente, si bien resta legibilidad, algo muy importante en un reloj de este tipo, pero estéticamente espectacular.

  5. Los Tipo B, por haber sido más raros y ser diferentes a un reloj clásico tienen más encanto Stainless, pero los veo menos prácticos. Lo de la legibilidad quizás es por las fotografías, pero puedo decirte que es muy buena. Es algo que Stowa respeta, a diferencia de por ejemplo Hamilton donde se ve cada cosa… Sólo tienes que comparar el Flieger blanco de Stowa, probablemente el que peor legibilidad tenga:

    Con el Hamilton Khaki Aviator del mismo color:

  6. Buena definición jostma. Diste con ella, sobriedad y calidad alemana. Como tu, también le doy importancia a la longitud de las manecillas, al final la parte visible de un reloj no dejan de ser dos elementos, agujas y dial. Si una de las dos falla, es un 50% de error.

  7. Gracias amigo Sergi. Cuando lo piensas, sólo en opciones este Stowa me ha costado más que un Orient Kamasu completo. Sin embargo es la suma de infinidad de detalles más allá del Made in Germany o de su historia. El reloj puede gustar o no, pero técnicamente y a nivel de fabricación por más vueltas que se le de no se encuentra ningún fallo.

    Voy a explicar una anécdota, porque de hecho conozco a una pequeña firma relojera que se ha lanzado con éxito en campaña de Kickstarter para conseguir su primer reloj. No diré el nombre, pero sí que he hablado de ella. Pues bien, ¿sabes que reloj compró su máximo responsable para celebrar el éxito? Exactamente un Stowa Ikarus como el mío. Que otra marca compre un Stowa es porque valoran el conjunto.

  8. Ricardo lo de las horas extra me recuerda algo que precisamente Stowa ofrece. Y son las piezas conmemorativas grabadas. Hace años, uno ahorraba durante años para comprarse ese reloj deseado durante su jubilación, o durante su aniversario de bodas. Eran piezas económicamente valiosas, pero sentimentalmente también.

    Gracias por la lectura y por como siempre, seguir ahí más allá de los mares. Un saludo a México.

  9. Me llama la atención el hecho de que la aguja de segundero sea también luminiscente.

    ¿En los relojes B-Urh originales esto era así? De ser afirmativa la respuesta, no puedo estar más de acuerdo con @Guti cuando afirma que «a nivel de fabricación por más vueltas que se le dé no se encuentra ningún fallo».

  10. En las imágenes de relojes de la época que he visto un relojista, la segundera también era luminiscente. Según ele estándar se decía «agujas e índices luminosos cubiertos con material radiactivo». No en todos la segundera tenía radio, pero sí en muchos, algo imprescindible para los bombardeos nocturnos.

  11. @Guti, gracias por la información.

    Por curiosidad consulté referencias en lengua inglesa a dicho standard – con tan solo un cuatrimestre de alemán en la universidad tengo claro que «Ich spreche kein Deutsch» – y no tenía claro si éste obligaba a que el segundero fuese también luminiscente.

  12. Estás en mejor posición que yo, porque de alemán, cero patatero, o sea cero kartoffel. Pero hasta donde llegué es que la luminosidad era obligatoria, de hecho incluso se intuye en el documento que las manecillas llevan lumen, sin llegar a determinar cuales. Un poco como los estándares actuales que indican que generalidades como «debe ser posible ver la hora», pero no especifican si eso también aplica a minutos, segundos o al crono en caso de llevarlo.

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